Jueves, 10 de octubre de 2013

TdE/La diferencia entre el realismo y el pesimismo -actitudes que en algunas circuntancias se dan por similares sin serlo- es que el primero “presenta las cosas tal como son, sin suavizarlas ni exagerarlas”, mientras que el segundo “es propenso a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable”; es decir, el realismo nos hace ver la realidad circundante tal cual es, sin florituras y de una forma -dentro de lo que es la apreciación humana- objetiva por muy terrorífica que esta sea, mientras que el pesimismo nos hacer ver esa realidad en sus más oscuras manifestaciones y posibles consecuencias. Está claro que nuestra actitud debe ser la primera, por muy catastrófica que sea la realidad a la que nos enfrentamos y nos rodea, porque si no sabemos a qué nos enfrentamos, si no analizamos la situación friamente, no tendremos capacidad de reaccionar y habremos perdido.

Con la nueva ley de Repre$ion (me encanta este término, felicidades al que lo inventóGui?o estamos atados. No nos engañemos, esta es la realidad porque esto es lo que ellos persiguen.

Y ahora, 68 años después de la última batalla, ya no quedan soldados vivos a los que perseguir. Y en su paranoia van a por los que ellos consideran sus malévolos sucesores.

Podemos actuar como hasta ahora, hacerles el juego y acabar todos fichados, multados, encarcelados. Y entonces, los demócratas salvadores de la democracia (dirigidos por Bilderberg, Davos y demás) habrán conseguido su objetivo, quitándose de enmedio a las voces críticas y alternativas al $istema. No incluyo aquí a esas mareas ciudadanas, “emes” y “eses” varios, indignados, etc., que no hacen sino hacerle el juego al $istema desde dentro del $istema con sus regeneraciones democráticas, huelgas de un día, manifestaciones, consultas populares y demás esperpentos burgueses y liberales en el fondo, mientras las élites se carcajean de sus inútiles intentos. No quieren un cambio de sistema, sino regenerar el existente; no desean una Revolución (con mayúsculas), sino poder continuar con su vida de antes de la crisis con café para todos y todas; no ansían un cambio radical en los planteamientos políticos, sino dejarse llevar por la comodidad de su pensamiento inducido y acomodado. En el fondo, todos ellos detestan los verdaderos cambios.

Pero también podemos -debemos- ser inteligentes y no caer en la trampa ¿Quiere decir esto que debamos callar? Jamás. El dia que callemos habremos muerto. Debemos continuar hablando, denunciando, transmitiendo todo aquello por lo que hemos luchado y defendido desde que tomamos conciencia Política. En la Antiguedad Clásica, ésta era una de las cuatro caras de la pirámide y se definía como “el Arte de dirigir a un Pueblo hacia un fin elevado”, nada que ver obviamente con la cloaca apestosa en que la han convertido. Y no podemos -no debemos- olvidar a los que nos precedieron, por muy estigmatizados que estén por toda esa gente -dejémoslo en gente- altamente abierta a todo……., a todo aquello a lo que le han pre-enseñado que deben estar abiertos y que en realidad no quiere alteraciones drásticas en sus monótonas vidas. Seamos inteligentes, no les demos motivos para que usen su tapabocas, digamos lo que tengamos que decir, hagamos lo que tengamos que hacer, pero con la precaución -que no cobardía- que estos tiempos nos exigen y habremos vencido dos veces: una, por no callarnos y otra, por hacerlo de forma que no puedan aplicar su Repre$ion. Es difícil, la sangre nos hierve con tanta mentira, tanta hipocresía y tanta injusticia, pero tenemos que hacerlo. Nunca lo tuvimos fácil y Evola (hace cerca de 50 años) ya nos aconsejó que tenemos que cabalgar el tigre.

Los recientes acontecimientos griegos no serán los últimos, sólo son el comienzo.

Las élites dirigentes (la invisible oculta en la sombra y la visible rastrera ejecutora de sus órdenes) saben que somos la única alternativa real que existe y de ahí sus temores. Somos pocos, estamos divididos y nos falta el elemento aglutinante que siempre hemos tenido. No llegamos así a ninguna parte, pero cuando lo tengamos, volveremos al lugar que nos corresponde para poder llevar a cabo una Política justa para la mayoría y no como la de ahora, justa sólo para una reducida minoria de élites materialistas. Que se me entienda bien; no hablo de esperas mesiánicas ni chorradas similares, tan sólo de esperar nuestro momento.

Así, al menos, lo veo yo.

¡¡¡¡AVE, CESAR!!!!!!

Juvenal para Tribuna de Europa

FUENTE . http://www.tribunadeeuropa.com/?p=17268


Publicado por NataliaEsVedra @ 11:09
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