Lunes, 19 de agosto de 2013

En este artículo, Michael O’Meara hace una crítica a la Cuarta Teoría Política de Alexander Dugin en torno a su postura frente a la Tercera Posición en temas clave como el etnopluralismo y el multiculturalismo, así mismo hace una remembraza de lo que ha sido la “Tercera Teoría Política” a lo largo de los años, desde a finales del siglo XIX hasta la actualidad, en su amplia lucha contra el liberalismo, y su sistéma económico, el capitalismo.

The Third Political Theory
Michael O’Meara

Marcharemos para luchar por la Santa Rusia /
Y derramaremos nuestra sangre como uno solo para ella. “
-Canción del Ejército Blanco

La “Tercera Teoría Política” (3TP) es cómo Alexander Dugin, en la Cuarta Teoría Política (2012), llama al fascismo y el nacionalsocialismo. [1]

Según Dugin, la Alemania nacionalsocialista y la Italia fascista no fueron derrotadas sólo militarmente, sino ideológicamente en la Segunda Guerra Civil Europea (1939-1945), víctimas de ‘homicidio’, o tal vez‘suicidio’. A partir de entonces, estas dos ideologías nacionales antiliberales supuestamente “superadas por la historia” dejaron de hacer frente a los grandes desafíos que enfrenta el hombre europeo. Luego, con la caída del comunismo en 1989/91, la segunda mayor ‘teoría’ anti-liberal importante en oponerse a las fuerzas judeo-financieras del liberalismo anglo-estadounidense se derrumbó. La lucha anti-liberal actual, Dugin concluye, requiere de una ideología que no ha “sido destruida y desaparecida de la faz de la tierra“.

Probablemente no hay nada en la Cuarta Teoría Política que complazca al Correctorado (que es, quizás, la razón para estudiarla). Sin embargo, el esfuerzo de Dugin para desarrollar una nueva y atractiva “teoría”adecuada a la resistencia global contra el sistema debe ser juzgada (no seré el primero en decirlo) como un “fracaso”, un fracaso interesante, es cierto, pero también constituye una posible trampa para la oposición anti-sistema, especialmente en el engañoso tratamiento a la 3TP y sus implicaciones para la resistencia anti-sistema.

A principios de 1992, poco después del colapso soviético, Alain de Benoist, el líder de la corriente francesa ‘Nueva Derecha’ con sede en París (quien apenas estaba descubriendo el factor Ruso), fue invitado por Alexander Dugin a reunirse en Moscú. Aun cuando los elementos dentro del Correctoradoinmediatamente levantaron el espectro de una “alianza rojo-marrón” [2] (que aparentemente causó Benoist mantener las distancias) y a pesar de las pequeñas diferencias que continúan dividiéndolos, Dugin fue finalmente aceptado como un espíritu afín, anti-liberal, que comparte, como lo hace, el tradicionalismo de la Nueva Derecha (Evola), la teología política (Schmitt), la ontología heideggeriana, el antiamericanismo y la geopolítica telurocráctica (Haushofer). En los últimos años, sus diferencias parecen haber sucumbido ante todo lo que vincula sus proyectos estrechamente relacionados.

Dugin desde entonces se ha convertido en un habitual protagonista en la constelación NR, compartiendo el paraíso con Benoist. Este protagonismo es completamente merecido, por el talentoso Dugin (algo así como un think tank de un solo hombre), quién es versado en todos los idiomas europeos principales, erudito en la herencia antiliberal y esotérica que el NR rescató del agujero de la memoria de la post-guerra, y, sobre todo, un oponente inflexible, prolífico metapolíticamente de los Estados Unidos, “la ciudadela del liberalismo mundial” y por lo tanto la principal fuente del mal en nuestro tiempo.

Sin embargo, la naturaleza exacta del proyecto de Dugin (que abarca diversos elementos compartidos por la oposición antisistema de Europa) nunca ha sido del todo clara cuando es vista desde lejos. Esto parece deberse menos a las muchas traducciones malas de sus primeros artículos, o las numerosas interpretaciones contradictorias que se pueden encontrar de su obra, que un notable itinerario político (posible sólo en la última nación blanca soberana en la tierra) que lo llevó de las alternativas políticas a las alturas del poder: un itinerario que comenzó con su pertenencia al ultra-nacionalista y antisemita Partido Pamyet de a finales de 1980, seguido por el Partido Comunista post-soviético de Gennady Ziuganov, junto al Partido Nacional Bolchevique y ciertamente a otras formaciones Eurasianistas, entonces en el bloque ortodoxo-monarquista Rodina y, durante la última década, después de alcanzar el protagonismo nacional como un “intelectual público”, un asesor ocasional de Vladimir Putin y la Duma rusa.

Estas formaciones y capacidades, cada una respetable, juntas plantean ciertas preguntas obvias acerca de la naturaleza de un proyecto político que abarca un amplio espectro de creencias e incorpora una mezcla ecléctica de ideas aparentemente incompatibles (Tradicionalismo Evoleano, pensamiento NR [de por sí un popurrí de ideas Divergentes], Eurasianismo, entre otros) en una cosmovisión adecuada para el Estado ruso postsoviético.

La publicación bien traducida y editada de Arktos es precisamente un evento editorial por que le da al mundo anglófono su primera exposición en forma de libro del pensamiento de Dugin, y por lo tanto, una visión más clara de su proyecto NR.

Aleksandr Dugin

Aleksandr Dugin

Aunque sigue siendo difícil de encasillar, me he vuelto cada vez más crítico de Dugin a lo largo de los años, sobre todo a causa de su Eurasianismo, que no es un bolchevismo nacional en el sentido alemán de la palabra (de aliar Rusia y Europa, y por lo tanto, superando las diferencias narcisistas que dividen el Greco-eslavo oriental del Romano-Germánico occidental), sino más bien algo así como un potencial estado ideológico integrador de los judíos, musulmanes y turcos que ocupan las tierras rusas, por lo tanto, más preocupados con la geopolítica que por la hegemonía etno-civilizacional (poder del Estado en lugar de Rusia), por consiguiente, potencialmente anti-cultural. Esta amenaza es enfatizada por la puntual lealtad de Dugin a los principios etnopluralistas, multiculturalistas y comunitarios (derivados del universalismo occidental que él se opone formalmente) que son componentes clave de la cultura relativista de Benoist“pluriversum”. [3]

Aunque no intencionado, estos principios compartidos por Dugin y Benoist no pueden sino poner en peligro a los europeos, porque legitiman la colonización del Islam de sus tierras históricas, al igual que se arriesgan a convertir rusos europeos en un pueblo turco-eslavo o asiático, y por lo tanto, lejos del destino que comparten con otros europeos (los “Boreanos”: los pueblos blancos o indoeuropeos del Norte).

En su charla en Identitär I dé IV, Dugin el etnopluralista incluso jugó con la ficción de la izquierda de que la “raza” (como concepto científico o zoológico) es una “construcción social” (a pesar de su Tradionalismo Evoleano, que reconoce la importancia de la “raza”, tanto en su sentido físico como espiritual). [4] Su posición aquí, aunque él vacila a veces, es como el de Benoist, de en menospreciar el fundamento racial de lo que Saint-Loup llamó como patria carnal- el patrimonio genético y territorial sin la cual los europeos dejarían de ser lo que son. [5]

Alain de Benoist

Alain de Benoist

Dugin, por supuesto, tiene razón al rechazar la “raza” como un determinante social clave. La inminente desaparición del hombre blanco es espiritual, no biológica, en su origen. (Es por eso, a propósito, que un nacionalismo blanco americano que apela principalmente a la raza ya es un proyecto fallido). El espíritu es siempre primordial y la base materialista o biológica de la existencia humana no es más que un vehículo del espíritu.

Pero por “insignificante” como factor determinante, la raza es sin embargo indispensable-en el sentido de que el mundo del hombre es imposible sin ella. Porque el hombre es un ser vivo, infundido de sangre: cambia su sangre (raza) y cambiarás su espíritu. Como sucede con el ser y el Ser, no hay espíritu sin sangre-la sangre distingue al “ser-ahí” del hombre (Dasein). Esto no significa que la sangre explica o determina todo (al menos directamente), sólo que el patrimonio genético no se puede prescindir, sin prescindir de la misma condición (el “arrojamiento y facticidad&rdquoGui?o del ser humano. No ver que la raza, el linaje y el parentesco es un aspecto inseparable del ser es no ver la naturaleza necesariamente encarnada del Dasein. De hecho, Dugin no es el Dasein de Heidegger, sino un “idealismo” (como su tradicionalismo).

Las concesiones de Dugin a través de Benoist a los principios mestizos del cosmopolitismo globalizador, junto con su turco-Islamofilia, son evidentes no sólo en un eurasianismo que mezcla los pueblos blancos y amarillos, cristianos e islámicos, en un solo sistema de gobierno (en lugar de promover la homogeneidad cultural característica de las tierras de Europa Occidental de la alta cultura), sino también en su postura sobre el antiguo debate Faye-Benoist en el etnonacionalismo y el comunitarismo.

Guillaume Faye

Guillaume Faye

Guillaume Faye no es una Vestal [6], es cierto, pero en los temas cruciales-raza, cultura, inmigración, Islam- se mantuvo en contra de las fuerzas etnocidas del sistema por el bien de la Europa europea, mientras que Dugin, de nuevo como Benoist (que en el 2000 denunció públicamente a Faye como “racista”, al igual que el estado francés había sido lanzado un asalto judicial contra él por incitación al “odio racial”), ha intentado en varias ocasiones un acuerdo con las fuerzas anti-blancas (lo que probablemente explica un cierto interés del Tercer Mundo /Islámico en la 4TP).

En la Cuarta Teoría Política, Dugin representa a Benoist como un colega trabajador en la 4TP y explícitamente lo identifica con su proyecto. Esto continua con la similar afiliación pública de Benoist con la 4PT en Moscú en el 2009.[7] A pesar de sus persistentes diferencias, esta colaboración entre las Nuevas Derechas de París y Moscú en los últimos años parece dirigida a dar a sus marcas relacionadas de discurso NR (rebautizado 4TP) una audiencia más grande y consecuente. (Pero aquí es especular, puesto que ya no leo sus publicaciones.)

¿Cui bono? Para el “soldado político” (el cual, según cree Dugin, es obsoleto), para el etnonacionalista blanco, y, sospecho, para el nacionalista ruso, la afinidad de Dugin con Benoist, junto con su oposición anti-racista a Faye, debe activar las alarmas, indicando, como lo hace, la lealtad de Dugin a la más comunitaria y etnopluralista-es decir, la más políticamente correcta y demográficamente comprometedora- de las tendencias NR.

La Cuarta Teoría Política está llena de profundas discusiones sobre la 1TP (liberalismo) y 2TP (comunismo), que es otra de las razones para su lectura, pero, curiosamente, no hay casi ningún debate, salvo dispersamente, de la 3TP (fascismo / Nacional Socialismo)- tal vez porque esta “teoría” era en sí misma una negación de la teoría-y por tanto una negación, entre otras cosas, del “modernismo” que Dugin simplemente prefiere atribuirle.

Así como cuestionable, él trata el nacionalsocialismo y el fascismo, aunque obviamente diferentes, como tendencias estrechamente relacionadas, y al mismo tiempo que ignora sus raíces comunes en la historia temprana de la resistencia anti-liberal. Del mismo modo, él descuida las extensiones post-1945 de esta“teoría” supuestamente moribunda, negándose a aceptar que la 3PT no murió después de la guerra y, sobre todo, que las fuerzas históricas que alguna vez la hicieron una potencia en el mundo (la destrucción del significado y las dislocaciones socioeconómicas que vienen con la liberalización excesiva: pensemos en la “globalización” de hoy) están creando en la actualidad condiciones favorables para otra insurgencia de masas, al estilo “fascista” y anti-liberal. [8]

Para Dugin, la 3TP-vamos a llamarlo “fascismo” (en minúsculas)- se entiende de una manera no muy diferente a la de la Internacional Comunista después de su giro en el Frente Popular (1934). Al tratar entonces de reunir a las plutocracias democráticas para una alianza de seguridad colectiva con la Unión Soviética contra la insurgente Alemania, la Comintern utilizó el “fascismo” como un término genérico para describir una multitud de movimientos, supuestamente en confabulación con las facciones más reaccionarias y militaristas del Gran Capital, que tienen poco en común aparte de la defensa anti-liberal y anti-comunista de la nación o de la tradición de la nación.

No sólo los fascistas italianos y alemanes nacionalsocialistas, sino el KKK y los republicanos en los Estados Unidos, franquistas y falangistas en España, las “ligas” y otras en Francia, Rexistas católicos en Bélgica, Guardias de Hierro ortodoxas en Rumania, y prácticamente toda tendencia del período de entreguerras que se opuso a las devastaciones nihilistas del “capitalismo democrático”, el comunismo soviético o las argucias judías, terminó etiquetada como “fascista”. Conceptualmente, este “fascismo” fue tan vacuamente definido que “el control cognitivo sobre los criterios de ingreso en la clase estaba casi perdida”, mientras que el término evolucionó en una forma de exclusión liberal o izquierdista- como el término “racismo”.

A partir de 1945, tanto la izquierda como la Academia continuaron siguiendo la línea del Comintern, usando el término “fascismo” para describir a todo o todo aquel que pudiera oponerse a la 1TP o la 2TP en nombre de alguna tradición o identidad arraigada (lo que Dugin llama “Dasein”) . No hay nada“científico” (es decir, riguroso) aquí, el término se utiliza expresamente para demonizar a quien sea o lo que sea que se oponga a las fuerzas de la subversión capitalista o comunista -por lo general debido a que los argumentos y alegaciones que justifican sus prácticas no pueden soportar el escrutinio racional, incluso en sus propios tribunales. Que Dugin use el término de la misma forma sugiere algo acerca de su propia valoración del anti-liberalismo europeo.

El segundo problema importante con el tratamiento de Dugin a la 3TP (específicamente el fascismo y el nacionalsocialismo) es que no tiene en cuenta que estas “ideologías” no se originaron Ex Nihilo en los años 1920 y 30’s, si no a partir de un movimiento de medio siglo de duración que había surgido en oposición a las fuerzas modernizadoras similares impulsadas por los judíos e intereses especulativos que se benefician de la economización del liberalismo en curso de la vida europea. No ver o no enfatizar el crisol histórico-social de los cuales la 3TP surgió hace que no logre ver el intento de lucha contra el modernismo más grande de la “Tercera Vía”.

La lucha de la 3TP contra la modernidad liberal, que está más allá de la izquierda y la derecha, entró por primera vez en el escenario histórico en el siglo XIX, cuando los elementos del ala revolucionaria anti-liberal del movimiento obrero se unieron a los elementos del ala revolucionaria anti-liberal del movimiento nacionalista para resistir el modelo de Estado y Sociedad del liberalismo hebraico (es decir, usurero) -un modelo que convierte al país en un mercado, complace a los cosmopolitas, y le niega una historia y destino. [10]

En este sentido, el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano representaron una continuación de estas tempranas expresiones socialistas y nacionalistas de antiliberalismo, siendo principalmente sui generis en encarnar el espíritu y antigüedad específica de su época.

Al igual que nuestros historiadores de la corte, Dugin no puede definir el “fascismo”, excepto vacuamente. De hecho, sólo se puede definir vacuamente dado que “el fascismo” fue una decepción ideológica, porque había sólo un fascismo y numerosas formas distintas y particularistas de la 3TP: antiliberalismo, anti-capitalismo, anti-comunismo, anti-modernización, antisemitismo,  ultranacionalismo, etc. -a veces se superponen entre sí, a veces no- pero, en la mayoría de los casos, defienden su Dasein colectivo en términos de territorio y población específica.

El nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano representaron una continuación de estas tempranas expresiones socialistas y nacionalistas de antiliberalismo.

El nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano representaron una continuación de estas tempranas expresiones socialistas y nacionalistas de antiliberalismo del siglo XIX

En un golpe semejante, Dugin ignora las circunstancias históricas que llevaron al fascismo italiano y al nacionalsocialismo alemán al poder: el material profundo y trastornos psicológicos de la guerra de 1914-1918 y la devastadora crisis económica que siguió en los años 30. Si se prestara más atención a este aspecto de su tema, podría haberse dado cuenta de que desde la crisis de 2008, el estancamiento económico, la confiscaciones abusivas por parte de los magnates ladrones, y el vaciamiento de las instituciones europeas, preferentemente el Estado, han creado condiciones para que otra forma masiva de la 3TP pueda surgir a desafiar a las fuerzas etnocidas al mando del Estado y la sociedad.

Si esto ocurre, la Tercera Teoría Política (la “ideología anti-liberal”, y por lo tanto, anti-sistema), que se levantó en rebelión contra la modernidad liberal y el capitalismo corporativo en la década de 1890, y fue llamado “fascismo” en los años 1920 y años 30’s, es probable que asuma lo que antes eran las formas imprevisibles de “identitarianismo”, “goldendawnismo”, “casapoundismo”, y cualquier otra tendencia nacionalista revolucionaria que luche actualmente con la devastación liberal de la vida europea no necesariamente en el nombre de la “raza”, el “estado”, o teoría (como Dugin lo tiene), sino en el de las tradiciones que definen a los europeos como un pueblo (es decir, como Dasein y Mitsein-conceptos, por medio de Martin Heidgegger, nativas de la 3TP). [10]

No es coincidencia que las tendencias que hoy representan a la 3TP son tan distintas y diferentes como los “fascismos” del período de entreguerras, aunque cada uno pertenece a la misma época de rebelión contra la modernización liberal que fue derrotada en 1945 y es sólo ahora, y todavía vacilante, que empieza a reafirmar algo de su antiguo significado de oposición.

Sin duda alguna los Anti-liberales están en deuda con Dugin por darles el término “3TP”-porque ahora pueden abstenerse (al ser francos) de la descripción o de pensar en sí mismos como “fascistas” (quienes, repito, eran parte de algo que nace de una joven lucha europea contra las fuerzas crecientes de la modernidad judía) [11] y por lo tanto debe ser, más exactamente, ser vistos como expresiones de este amplio movimiento histórico (3PT), el cual ha tenido muchas manifestaciones diferentes, las cuales en su mayoría convergen en la resistencia con las fuerzas etnocidas asociadas con el capitalismo, el comunismo, o los judíos. Más allá de eso, existe poca similitud ideológica (“teoría”).

Sin embargo, la 3TP se caracteriza-como “fascista” o como un movimiento anti-liberal mayor-por seguir hablando de la situación actual del mundo, porque a diferencia de las imputaciones tímidas de la 4TP y la apoliteia persistente en sus antecedentes, tiene un récord indiscutible de luchar contra las legiones oscuras del Anticristo, y no por el bien de una teoría, sino por ciertas identidades primordiales arraigadas en la sangre y el espíritu, parientes y compatriotas. En efecto, si los europeos quieren sobrevivir al siglo XXI, parece probable que van a tener que luchar por algo de mayor importancia “mítica” que los principios modestos, sin carácter y teóricos de la 4TP.

Como sucedió con el fascismo y el nacional socialismo en su tiempo, la 3TP en nuestro tiempo es probable también que rechace las plataformas políticas establecidas y se manifieste como “extra-institucional”-en contra de la Troika (Fondo Monetario Internacional-Banco Central Europea-Comisión Europea) y sus parlamentos masónicos, casas de cambio, y judeo-americanos- mientras resiste los efectos liberales devastadores de naciones y, más específicamente, al sistema usurero que los EE.UU. impuso a la derrotada Europa en 1945.

En los nuevos escenarios políticos que creará (análogos a la 2TP de los Soviéticos), el llamado de la 3TP no será a un partido, una teoría, o una abstracción metafísica (Dasein), sino al “pueblo soberano”(disminuido en su término pudiera ser en la “sociedad del espectáculo”), ya que la 3TP reúne a la oposición contra un sistema irreformable que amenaza a los europeos con la extinción.

Y al igual que en sus manifestaciones anteriores, la lucha actual de la 3TP creará una contrahegemonía anticipándose a un futuro en el que los europeos son otra vez libres para perseguir el destino nacido de sus “reyes y emperadores” góticos. No va a promover un programa de “acción afirmativa” para relaciones internacionales o velar por la integridad comunitaria de las poblaciones extranjeras que ocupan sus tierras.

Amanecer Dorado, junto con movimientos como Jobbik, Svoboda, Casa Pound, Movimiento Social Republicano, es una de las tantas manifestaciones actuales de la Tercera Posición

Amanecer Dorado, junto con movimientos como Jobbik, Svoboda, Casa Pound, Movimiento Social Republicano, es una de las tantas manifestaciones actuales de la Tercera Posición

El tercer y más importante problema en el tratamiento de la 3TP de Dugin radica en ignorar sus extensiones posguerra, y por lo tanto, no logra reconocer aquellos aspectos del “fascismo” de la posguerra que pueden ser relevantes para la situación actual, sobre todo ahora que se ha despojado de su anterior nacionalismo de estado-insignificante, racismo burgués (“vertical”), y anti-eslavismo.

Dugin y Benoist son fuerzas extraordinariamente creativas, de donde mucho se puede aprender, pero ideológicamente el proyecto de estos “intelectuales de libre flotación” están más cerca en espíritu al“Tradicionalismo” británico del príncipe Carlos que a las figuras de las postguerra de la 3TP como el Vabanquespieler Americano, Francis Parker Yockey, cuyo llamado “fascismo de posguerra” tomó la teoría y la práctica de la 3TP a un punto que no ha alcanzado el pensamiento de la 4TP o NR.

Yockey no concería de la posmodernidad de Dugin, sino por la década de 1950, con base en la estética europea (es decir, spengleriana) en lugar de criterios científicos objetivos, y por lo tanto, con una especie de posmodernismo anticipado, había elaborado una comprensión profética de lo que se avecinaba, ofreciendo un análisis y una forma de luchar contra cualquier forma posmoderna que la Sinagoga de Satanás pudiera asumir. [12] Es difícilmente una coincidencia que la resistencia anti-liberal de posguerra se inicia -y culmina-con él.

Una lucha revolucionaria imperial contra el Leviatán atlantista (también conocido como el Nuevo Orden Mundial), la lucha a la que Yockey dio su vida- gira en torno a la formación de una federación euro-rusa para luchar contra los poderes telosocráticos: los anglos-sajones que encarnan la ética protestante y el espíritu del capitalismo- Inglaterra y Estados Unidos-cuya dictadura hedonista de la “destrucción creativa”no fue la invención de judíos maníacos, si no totalmente de cosecha propia, ya que nació en Runnymede; llegó a la mayoría de edad con los sacrilegios de Enrique VIII, que convirtió al cristianismo en una religión de capitalismo (el protestantismo), y triunfó con la oligarquía whig que ha dominado el mundo occidental desde 1789, cuando sus ideólogos continentales derrocaron a la monarquía francesa, representando una modernidad “católica” y majestuosa [13].

En 1952, Yockey entendió que tanto la liberación como el destino de Europa ahora en adelante estaba vinculada a Rusia-la única potencia mundial capaz de resistir la satánica contra-civilización geopolíticamente alineada a lo largo del eje Tel Aviv-Washington-Londres. [14]

Resistiendo el Leviatán, el movimiento se extiende desde Yockey, Saint-Loup, René Binet, y otros en los años 1940 y 50’s, a Jean Mabire, François Duprat, y Jean Thiriart en los años 60 y principios de los 70’s, y para la actual generación de revolucionario nacionalistas, identitarios, y otras tendencias de “tercera vía” o antisistema despiertas por el alba de oro [15], da fe (yo creo) a la continua vitalidad de esta “teorías” supuestamente moribunda, especialmente en comparación con la metapolítica inactiva del NR o el discurso de la 4TP.

Eje-del-Mal

En contraste con la 4TP, hay latidos en el corazón de la 3PT, el espíritu de no teoría sino de la práctica. Las grandes tribunas de la 3TP siguieron en su totalidad a Pisacane en su convicción de que “las ideas surgen de hechos y no al revés”. Lo que siempre ha hecho más falta (y así ha sido) no son ideas, sino hombres que se den cuenta de ellas. No hay, como tal, metapolítica sin política.

Privilegiando el camino real de Evola frente al sacerdotal de Guénon, la resistencia de la 3TP se distingue actualmente al luchar por socialismo en contra la izquierda, por nacionalismo en contra la derecha y por la “diferencia” de Europa en contra de los ideólogos multiracistas de la 4TP.

Después de 1945, los prisioneros de guerra de la 3PT fueron exiliados a las orillas de la sociedad europea. Es a partir de ahí, en consecuencia, que se está preparando el asalto final contra el centro liberal. Para los propagandistas de los escritos-la intención de librar a Europa de sus usureros e intrusos extranjeros, y por lo tanto, de la reanudación de su destino- de la teoría de Dugin es un desvío del Imperio euro-ruso que ofrece la posibilidad de crear no la utopía de la multipolaridad de la 4TP o replicar la vileza de la unipolaridad de Estados Unidos, sino de establecer un orden mundial pacífico basado en principios boreales.

Traducido del inglés por Manuel Ortiz

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1. Alexander Dugin, The Fourth Political Theory, trans. M. Sleboda and M. Millerman (Londres: Arktos, 2012).

2. Thierry Wolton, Rouge-Brun: Le mal du siècle (Paris: Lattès, 1999).

3. Michael O’Meara, “Benoist’s Pluriversum: An Ethnonationalist Critique,” The Occidental Quarterly 5: 3 (Otoño 2005); http://toqonline.com/archives/v5n3/53-mo-pluriversum.pdf. También Michael O’Meara,”Community of Destiny or Community of Tribes?,” Ab Aeterno n. 2 (Marzo 2010);http://www.counter-currents.com/2010/08/community-of-destiny-or-community-of-tribes/.

4. Dugin’s Identitär Idé IV talk is at http://www.youtube.com/watch?v=7X-o_ndhSVA. En raza y Traditionalismo, lee a Julius Evola, Éléments pour une éducation raciale, trans. G. Boulanger (Puiseaux: Pardès, 1984 [1941]); también Frithjof Schuon, Castes and Races, trans. M. Pallis y M. Matheson (Bedfont, UK: 1982 [1959]).

5. Saint-Loup, “Une Europe des patries charnelles,” Défense de l’Occident, n. 136 (Marzo 1976).

6. Michael O’Meara, Guillaume Faye and the Battle of Europe (Londres: Arktos, 2013).

7. http://www.evrazia.tv/content/alien-die-bienua-o-chietviertoi-politichieskoi-tieorii.

8. George Friedman, “Europe, Unemployment and Instability” (Marzo 5, 2013),http://www.stratfor.com/weekly/europe-unemployment-and-instability.

9. Karlheinz Weissmann, Der Nationale Sozialismus: Ideologie und Bewegung 1890–1933 (Munich: Herbig, 1998); Zeev Sternhell, La Droite révolutionnaire 1885–1914: Les origines françaises de fascisme (Paris: Seuil, 1978); Arnaud Imatz, Par-delà droite et gauche: Histoire de la grande peur récurrente des bien-pensants(Paris: Godefroy de Bouillon, 2002).

10. Pace Dugin, Martin Heidegger siguió siendo un defensor de la 3TP, evidente en su crítica nacionalsocialista del régimen de Hitler; consulta su “second magnum opus,” Contributions to Philosophy(From Enowning), trans. P. Emad and K. Maly (Bloomington: Indiana University Press, 1999 [1936-38/1989]).

11. Sobre el carácter esencialmente “judío” de la “modernidad”, consulte Yuri Slezkine, The Jewish Century(Princeton: Princeton University Press, 2004).

12. Francis Parker Yockey, The Proclamation of London (Shamley Green, UK: The Palingenesis Project, 2012 [1949]); Francis Parker Yockey, “The Prague Treason Trial: What Is Behind the Hanging of Eleven Jews in Prague” (1952), http://www.counter-currents.com/tag/the-prague-treason-trial/.

13. E. Michael Jones, The Jewish Revolutionary Spirit and Its Impact on World History (South Bend, Ind.: Fidelity Press, 2008); Steve Pincus, 1688: The First Modern Revolution (New Haven & London: Yale University Press, 2009).

14. Desmond Fennell, Uncertain Dawn: Hiroshima and the Beginning of Post-Western Civilisation (Dublin: Sanas, 1996).

15. Nicolas Lebourg, Le Monde vu de la plus extrême droite: Du fascisme au nationalisme-révolutionnaire(Perpignan: Presses Universitaires de Perpignan, 2010).


FUENTE :http://www.elministerio.org.mx/blog/2013/07/tercera-posicion-dugin-critica-4pt/


Publicado por NataliaEsVedra @ 10:57
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