Martes, 08 de septiembre de 2009
"Habría que cambiar el orden asesino del mundo. Una banda internacional de especuladores bursátiles, sin alma ni corazón, ha creado un mundo de desigualdad, de miseria y de horror. Es urgente poner fin a su reinado criminal"
Jean Ziegler. El hambre en el mundo explicada a mi hijo.
En su reciente trabajo Impacto de la globalización en los países en desarrollo, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatic, después de hablar de los "nuevos amos del mundo", matiza: "por cierto, no constituyen, como algunos imaginan, una especie de estado mayor clandestino que conspira en las sombras para controlar el mundo; se trata más bien de fuerzas que se mueven a su antojo gracias a la globalización". 
Asimismo, Susan George, en una entrevista concedida recientemente con motivo de la presentación en Barcelona de su novela Informe Lugano, a la pregunta de si lo que describe en ella no es acaso una conspiración planetaria, contesta: " no, no creo en las conspiraciones, sino en los intereses. He descrito que los amos del universo hacen lo que deben hacer dado quienes son, lo cual no es una conspiración". Aparte de que no se aprecia ninguna incompatibilidad entre conspiración e intereses (¿se le ocurriría a alguien conspirar contra sus intereses?) de ambas declaraciones se desprende que los nuevos "amos del mundo" no serían seres cínicos y sin escrúpulos, sino más bien instrumentos del determinismo ciego de las fuerzas del mercado. 
Actúan así porque no pueden actuar de otra manera; y dado que ellos, pese a estar en su cúpula, no inventaron el mercado, la historia debería juzgarlos más como víctimas que como verdugos (quizás los millones de víctimas reales y diarias de su conducta deberían de tenerlos en cuenta en sus oraciones).
El miedo a que se les acuse de desenterrar la "conspiración judeo-masónica" podría explicar esas -al parecer obligadas- aclaraciones de éstos, por otra parte, destacados luchadores contra la globalización neoliberal. 
Pero, vieja o nueva, con calificativos o sin ellos, la conspiración existe, y no podemos permitirnos la ingenuidad de pensar que lo que está ocurriendo en el mundo no obedece a ninguna planificación, sino que es una simple "explosión del desorden" y no parte sustancial del Nuevo Orden Mundial. 
Porque sería caer en una peligrosa ingenuidad pensar que: -los "planes de ajuste estructural" del FMI no forman parte de ningún Plan; ni el AMI- Ronda del Milenio fueron elaborados por ningún "cerebro conspirador" contra la soberanía de los estados. Sólo son "excesos" propios del neoliberalismo según quiere hacernos creer el Sistema:
El Sistema quiere que nos creamos que….
 -Cuando multinacionales como Monsanto tratan de controlar la agricultura mundial y patentar la biodiversidad no buscan el control de la Vida, sino simplemente hacer mejores negocios.
 -el archimillonario George Soros, gestor de gigantescos fondos de pensiones, que desencadenó con sus maniobras especulativas la crisis asiática del 97, va por libre y no tiene ninguna conexión con los cerebros financieros de Wall Street.
 -no existe ese plan de recolonización económica de las naciones que denuncia M.Choussudowsky, a través de una "burbuja financiera" manejada por especuladores bursátiles ligados a los grandes bancos norteamericanos. La burbuja se mueve sola, empujada por el viento del determinismo económico -el saqueo sin precedentes de Rusia -200.000 millones de dólares- por redes que acaban en la Banca de Nueva York (en círculos próximos a Al Gore) es sólo un problema de mafias.
 - las ingentes sumas de "dinero negro" -cinco billones en la última década- que según denuncia J.Petras (Dinero negro: fundamento del crecimiento y del imperio de Estados Unidos), acaban, vía paraísos fiscales, blanqueados e ingresados en los grandes bancos, no evidencian ninguna conexión o plan premeditado, sino que sólo es culpa de funcionarios corruptos que actúan por su cuenta.
 -los planes de privatización que se implementan en todos los lugares y sectores, incluido el medio ambiente, no forman parte de un Plan de privatización del planeta entero.
 -los que se reunen todos los años en Davos no planifican cómo repartirse el mundo (eso huele a conspiración), sino cómo desguazarse entre sí en nombre de la competencia. -las guerras fratricidas que están desmembrando la antigua Yugoslavia no son deliberadamente inducidas, sino consecuencia de una espontánea eclosión de los nacionalismos.
 -la reactivación de la guerra de las galaxias, el redimensionamiento global de la OTAN y las "injerencias humanitarias" al margen de las Naciones Unidas no se inscriben en ningun secreto proyecto de dominación militar del mundo (recordemos que, según Ramonet, no existe ningún "estado mayor clandestino"). Sólo es para meter en cintura a los "estados gamberros".
 -la promoción -financiación de la fórmula bipartidista "unico-pensante" a escala mundial, no busca convertir a los gobiernos y parlamentos en simples gestores y cajas de resonancia de las decisiones de un gobierno mundial en la sombra (puesto que éste, según los Sres. Ramonet y George, no existe). El neoautoritarismo creciente de esos gobiernos, que James Petras y otros intelectuales denuncian, no es el preámbulo de una dictadura planetaria, sino pura paranoia de algunos afectados por el "síndrome de la conspiración".
 - el "pensamiento único" y lo "políticamente correcto", no forman parte de un proyecto totalitario, sino que son simples subproductos del determinismo económico.
 - la acelerada concentración de los medios de comunicación en unas pocas manos no obedece a la consigna de monopolizar la información y controlar nuestras mentes (eso también huele a conspiración), sino que sólo es para vender más periódicos, telefilms y publicidad.
 -los creadores de la red Echelón no espían nuestras vidas, sino sólo intentan conseguir mejores contratos.
 -no existe ese plan de "destrucción sistemática de la cultura de lo colectivo" que denuncia Pierre Bordieu, en sorprendente coincidencia con el plan Lugano. Lo colectivo se autodestruye solo (como las cintas de "Misión imposible").
 -esas burguesías ascendentes ("burguesías desnacionalizadas" las llama William I.Robinson en su excelente trabajo La globalización capitalista y la transnacionalización del Estado) que trabajan afanosamente para implementar las consignas de las grandes instituciones capitalistas a costa de la soberanía de sus propios estados, han surgido en todos sitios por generación espontánea, sin ninguna conexión entre sí.
 - la Comisión Trilateral es simplemente un club de ricos que se reune periódicamente para tomarse unas copas y hablar de negocios. O, en el peor de los casos, gentes que "se mueven a su antojo gracias a la globalización".
 Para Ramonet y George el "senado virtual que gobierna el mundo" (N.Chomsky) es tan sólo una secuela del mercado. Según ellos no hay conspiración: le monde va de lui même.
 Los "nuevos amos del mundo " se habrían encontrado, sin proponérselo, con el mundo en sus manos La verdad, por el contrario, es que en la cúpula rectora, astronómicamente rica, de ese gigantesco pulpo financiero que atenaza al mundo, el poder ya no está al servicio del beneficio económico, sino el beneficio económico al servicio del poder. Contra lo que algunos creen, allí no hay lucha por el poder: ellos son El Poder. En una economía mundial en la que, como nos dice Samir Amin, la rentabilidad del capital productivo cae estrepitosamente por el agotamiento de los mercados, el que esos amos de los mercados financieros se dediquen al acaparamiento sistemático de los activos productivos a lo largo y ancho del planeta, no tiene otro sentido que un acaparamiento global de poder. No buscan apoderarse sólo de la riqueza de los estados: buscan apoderarse de los estados. Y ya lo estan consiguiendo, como nos advierte Vivianne Forrester (Una extraña dictadura): "todos los centros nerviosos de la sociedad estan controlados por un régimen que delega en los políticos para llevar a cabo decisiones ya tomadas de antemano en lugares como la OCDE, el BM o el FMI".
No estamos ya en la lógica del mercado, estamos en la lógica despiadada de los Grandes Mercaderes. Estos no son juguetes del sistema; nosotros somos juguetes de su Sistema. Juegan con nuestros pensamientos y sentimientos mas allá de lo puramente económico para llevarnos a un mundo totalitario, donde no haya el mas mínimo resquicio para la libertad real. Dice Manuel Vazquez Montalbán en el prólogo de Informe Lugano: "La globalización implica no sólo el objetivo de un gran mercado universal marcado por las pautas del neoliberalismo más salvaje, sino un control total de las conductas, impidiendo la simple posibilidad de insinuar, diseñar o practicar la disidencia".
El determinismo económico no es el culpable. Como denuncia Louis de Brouwer, consultor internacional de la ONU-UNESCO y autor del libro Las mafias político- económicas que dirigen el mundo: "el poder político real es ejercido a nivel mundial por un pequeño grupo de individuos sin escrúpulos que se encuentra en EEUU, un país gobernado por dirigentes de sociedades secretas, que coincide que son los dueños de los seis principales bancos Este pequeño grupo dirigente constituye el cerebro que domina el mundo". Agazapado tras instituciones sin rostro, el Gran Hermano existe y conspira. No es simplemente "el mercado": son personajes con nombres y apellidos, siniestros y fríos hasta la barbarie. La ingenuidad es su mejor aliado.
"Habría que cambiar el orden asesino del mundo. Una banda internacional de especuladores bursátiles, sin alma ni corazón, ha creado un mundo de desigualdad, de miseria y de horror. Es urgente poner fin a su reinado criminal"
Jean Ziegler. El hambre en el mundo explicada a mi hijo.
En su reciente trabajo Impacto de la globalización en los países en desarrollo, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatic, después de hablar de los "nuevos amos del mundo", matiza: "por cierto, no constituyen, como algunos imaginan, una especie de estado mayor clandestino que conspira en las sombras para controlar el mundo; se trata más bien de fuerzas que se mueven a su antojo gracias a la globalización". 
Asimismo, Susan George, en una entrevista concedida recientemente con motivo de la presentación en Barcelona de su novela Informe Lugano, a la pregunta de si lo que describe en ella no es acaso una conspiración planetaria, contesta: " no, no creo en las conspiraciones, sino en los intereses. He descrito que los amos del universo hacen lo que deben hacer dado quienes son, lo cual no es una conspiración". Aparte de que no se aprecia ninguna incompatibilidad entre conspiración e intereses (¿se le ocurriría a alguien conspirar contra sus intereses?) de ambas declaraciones se desprende que los nuevos "amos del mundo" no serían seres cínicos y sin escrúpulos, sino más bien instrumentos del determinismo ciego de las fuerzas del mercado. 
Actúan así porque no pueden actuar de otra manera; y dado que ellos, pese a estar en su cúpula, no inventaron el mercado, la historia debería juzgarlos más como víctimas que como verdugos (quizás los millones de víctimas reales y diarias de su conducta deberían de tenerlos en cuenta en sus oraciones).
El miedo a que se les acuse de desenterrar la "conspiración judeo-masónica" podría explicar esas -al parecer obligadas- aclaraciones de éstos, por otra parte, destacados luchadores contra la globalización neoliberal. 
Pero, vieja o nueva, con calificativos o sin ellos, la conspiración existe, y no podemos permitirnos la ingenuidad de pensar que lo que está ocurriendo en el mundo no obedece a ninguna planificación, sino que es una simple "explosión del desorden" y no parte sustancial del Nuevo Orden Mundial. 
Porque sería caer en una peligrosa ingenuidad pensar que: -los "planes de ajuste estructural" del FMI no forman parte de ningún Plan; ni el AMI- Ronda del Milenio fueron elaborados por ningún "cerebro conspirador" contra la soberanía de los estados. Sólo son "excesos" propios del neoliberalismo según quiere hacernos creer el Sistema:
El Sistema quiere que nos creamos que….
 -Cuando multinacionales como Monsanto tratan de controlar la agricultura mundial y patentar la biodiversidad no buscan el control de la Vida, sino simplemente hacer mejores negocios.
 -el archimillonario George Soros, gestor de gigantescos fondos de pensiones, que desencadenó con sus maniobras especulativas la crisis asiática del 97, va por libre y no tiene ninguna conexión con los cerebros financieros de Wall Street.
 -no existe ese plan de recolonización económica de las naciones que denuncia M.Choussudowsky, a través de una "burbuja financiera" manejada por especuladores bursátiles ligados a los grandes bancos norteamericanos. La burbuja se mueve sola, empujada por el viento del determinismo económico -el saqueo sin precedentes de Rusia -200.000 millones de dólares- por redes que acaban en la Banca de Nueva York (en círculos próximos a Al Gore) es sólo un problema de mafias.
 - las ingentes sumas de "dinero negro" -cinco billones en la última década- que según denuncia J.Petras (Dinero negro: fundamento del crecimiento y del imperio de Estados Unidos), acaban, vía paraísos fiscales, blanqueados e ingresados en los grandes bancos, no evidencian ninguna conexión o plan premeditado, sino que sólo es culpa de funcionarios corruptos que actúan por su cuenta.
 -los planes de privatización que se implementan en todos los lugares y sectores, incluido el medio ambiente, no forman parte de un Plan de privatización del planeta entero.
 -los que se reunen todos los años en Davos no planifican cómo repartirse el mundo (eso huele a conspiración), sino cómo desguazarse entre sí en nombre de la competencia. -las guerras fratricidas que están desmembrando la antigua Yugoslavia no son deliberadamente inducidas, sino consecuencia de una espontánea eclosión de los nacionalismos.
 -la reactivación de la guerra de las galaxias, el redimensionamiento global de la OTAN y las "injerencias humanitarias" al margen de las Naciones Unidas no se inscriben en ningun secreto proyecto de dominación militar del mundo (recordemos que, según Ramonet, no existe ningún "estado mayor clandestino"). Sólo es para meter en cintura a los "estados gamberros".
 -la promoción -financiación de la fórmula bipartidista "unico-pensante" a escala mundial, no busca convertir a los gobiernos y parlamentos en simples gestores y cajas de resonancia de las decisiones de un gobierno mundial en la sombra (puesto que éste, según los Sres. Ramonet y George, no existe). El neoautoritarismo creciente de esos gobiernos, que James Petras y otros intelectuales denuncian, no es el preámbulo de una dictadura planetaria, sino pura paranoia de algunos afectados por el "síndrome de la conspiración".
 - el "pensamiento único" y lo "políticamente correcto", no forman parte de un proyecto totalitario, sino que son simples subproductos del determinismo económico.
 - la acelerada concentración de los medios de comunicación en unas pocas manos no obedece a la consigna de monopolizar la información y controlar nuestras mentes (eso también huele a conspiración), sino que sólo es para vender más periódicos, telefilms y publicidad.
 -los creadores de la red Echelón no espían nuestras vidas, sino sólo intentan conseguir mejores contratos.
 -no existe ese plan de "destrucción sistemática de la cultura de lo colectivo" que denuncia Pierre Bordieu, en sorprendente coincidencia con el plan Lugano. Lo colectivo se autodestruye solo (como las cintas de "Misión imposible").
 -esas burguesías ascendentes ("burguesías desnacionalizadas" las llama William I.Robinson en su excelente trabajo La globalización capitalista y la transnacionalización del Estado) que trabajan afanosamente para implementar las consignas de las grandes instituciones capitalistas a costa de la soberanía de sus propios estados, han surgido en todos sitios por generación espontánea, sin ninguna conexión entre sí.
 - la Comisión Trilateral es simplemente un club de ricos que se reune periódicamente para tomarse unas copas y hablar de negocios. O, en el peor de los casos, gentes que "se mueven a su antojo gracias a la globalización".
 Para Ramonet y George el "senado virtual que gobierna el mundo" (N.Chomsky) es tan sólo una secuela del mercado. Según ellos no hay conspiración: le monde va de lui même.
 Los "nuevos amos del mundo " se habrían encontrado, sin proponérselo, con el mundo en sus manos La verdad, por el contrario, es que en la cúpula rectora, astronómicamente rica, de ese gigantesco pulpo financiero que atenaza al mundo, el poder ya no está al servicio del beneficio económico, sino el beneficio económico al servicio del poder. Contra lo que algunos creen, allí no hay lucha por el poder: ellos son El Poder. En una economía mundial en la que, como nos dice Samir Amin, la rentabilidad del capital productivo cae estrepitosamente por el agotamiento de los mercados, el que esos amos de los mercados financieros se dediquen al acaparamiento sistemático de los activos productivos a lo largo y ancho del planeta, no tiene otro sentido que un acaparamiento global de poder. No buscan apoderarse sólo de la riqueza de los estados: buscan apoderarse de los estados. Y ya lo estan consiguiendo, como nos advierte Vivianne Forrester (Una extraña dictadura): "todos los centros nerviosos de la sociedad estan controlados por un régimen que delega en los políticos para llevar a cabo decisiones ya tomadas de antemano en lugares como la OCDE, el BM o el FMI".
No estamos ya en la lógica del mercado, estamos en la lógica despiadada de los Grandes Mercaderes. Estos no son juguetes del sistema; nosotros somos juguetes de su Sistema. Juegan con nuestros pensamientos y sentimientos mas allá de lo puramente económico para llevarnos a un mundo totalitario, donde no haya el mas mínimo resquicio para la libertad real. Dice Manuel Vazquez Montalbán en el prólogo de Informe Lugano: "La globalización implica no sólo el objetivo de un gran mercado universal marcado por las pautas del neoliberalismo más salvaje, sino un control total de las conductas, impidiendo la simple posibilidad de insinuar, diseñar o practicar la disidencia".
El determinismo económico no es el culpable. Como denuncia Louis de Brouwer, consultor internacional de la ONU-UNESCO y autor del libro Las mafias político- económicas que dirigen el mundo: "el poder político real es ejercido a nivel mundial por un pequeño grupo de individuos sin escrúpulos que se encuentra en EEUU, un país gobernado por dirigentes de sociedades secretas, que coincide que son los dueños de los seis principales bancos Este pequeño grupo dirigente constituye el cerebro que domina el mundo". Agazapado tras instituciones sin rostro, el Gran Hermano existe y conspira. No es simplemente "el mercado": son personajes con nombres y apellidos, siniestros y fríos hasta la barbarie. La ingenuidad es su mejor aliado.


TEXTO SACADO DE INTERNET

Tags: conspiración, banca, esclavitud, usura, sionismo

Publicado por cultural-thule @ 22:03
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