Mi?rcoles, 17 de junio de 2009

En estos tiempos es bastante normal leer texto de crítica al capitalismo debido a la ‘crisis’ actual, pero al efectuarse desde los ‘valores’ del sistema, esas críticas, con ser bienintencionadas, son insatisfactorias totalmente.

Un ejemplo es el texto: “NUEVOS ESTERTORES DEL SISTEMA A LA VISTA”, que vamos a poner en cursiva, exponiendo sus limitaciones, junto a sus aspectos positivos:

 

Se inicia el texto con una declaración totalmente errónea:

“Que el fin del capitalismo, tal como lo hemos conocido hasta ahora, es cada vez una perspectiva más certera. La dificultad está en levantar un proyecto alternativo y emancipador”.

 

El capitalismo seguirá igual tras esta crisis, es un error típico creer que cambios en el control mínimo de la finanza o leyes algo más restrictivas en sus maniobras, impliquen un cambio significativo y real en el capitalismo. La dificultad no está en tener un proyecto alternativo sino en poder aplicarlo, o sea en derrotar el poder democrático-capitalista, su poder político, su dominio de la prensa y Tv, de la propaganda y del manejo de los partidos por parte del dinero. Este es el UNICO problema real.

 

Sigue luego una exposición de esta crisis actual:

“Tres planos de la crisis capitalista El capitalismo en su globalidad, y específicamente el financiero, no superará su crisis y ello por, al menos, un decálogo de razones:

1) Falta liquidez en el sistema; que la tengan los grandes especuladores mundiales no cuenta. Los gobiernos no les requisarán capital para insuflar dinero al sistema.

2) Los bancos y las grandes financieras se van descapitalizando rápidamente por falta de circulante, fortísimo descenso de inversiones recientes en renta variable y fondos estructurados (que tienen mucho que ver con la crisis) y creciente morosidad mundial.

3) Los activos tóxicos, en un sistema global, contaminan a los que no los son porque la estructura financiera se articula en base a productos cruzados, que se intercambian.

4) Las entidades financieras no saben qué parte de sus activos son realmente tóxicos y cuáles están realmente limpios.

5) Aún no ha aflorado más que una parte de ellos (después de Madoff, el multimillonario tejano Robert Allen Stanford ha estafado más de 8.000 millones de dólares, de momento). Se desconoce la profundidad del agujero financiero mundial.

6) No hay autoridad financiera mundial (FMI) capaz de establecer qué criterios deben seguirse ante la crisis e imponerlos a las entidades financieras y a las economías de los países.

7) Los estados no tienen en sus bancos nacionales oficiales dinero suficiente para mantener los bancos privados y reflotarlos.

8) Nacionalizar la banca, sin tocar las reglas del sistema, es inútil porque el problema no es simplemente de falta de liquidez sino del modo en que el capital circula, de su desregulación legal, de su capacidad para el camuflaje en productos financieros opacos y de su gigantesco poder para autonomizarse de las decisiones del poder político.

9) La aportación de ingentes masas de millardos de euros o de dólares por los Estados para salvar al capital financiero provocará la quiebra fiscal de los mismos.

10) La economía productiva está dejando de ser un proveedor de beneficios para el sistema financiero porque el descenso del consumo es brutal y no entra provisión de caja desde los bancos o lo hace a intereses absolutamente draconianos de dos cifras.”

 

Junto con temas evidentes se mezclan mentiras muy peligrosas:

Punto 9: La deuda de los Estados democráticos es ya tan inmensa que ya están arruinados. O sea, la crisis NO ha generado su ruina, la ruina de los Estados ya era previa, producto a 50 años de capitalismo desbocado, con una deuda impagable y que absorbe una parte inmensa de los recursos de los estados y los hace totalmente dependientes de los medios financieros que sostienen su deuda.

O sea, la crisis actual no es más que una parte, incluso pequeña, del desastre capitalista anterior.

Punto 8: El problema no es que la finanza se haya hecho ‘autónoma’ del poder político, sino que la finanza y el dinero DOMINAN el poder político, lo controlan y sujetan con duras riendas.

Por otra parte NINGUN estado democrático ha pensado realmente en nacionalizar la banca, lo máximo es nacionalizar algún banco especialmente ladrón, para después volver a privatizarlo. El Estado democrático capitalista y progresista es incapaz de nacionalizar la banca, ni los marxistas lo han propuesto.

Todos los Puntos: el capitalismo podrá salir de esta crisis, y lo hará cuando todos hayamos pagado sus deudas, jugadas especulativas, ganancias ilícitas, etc… o sea, esta crisis la pagaremos todos, y el capitalismo seguirá en pie tras haber cobrado de todos.

 

Sigue el texto con tres ideas realmente correctas y esenciales:

1-     El dinero se ha convertido en una mercancía suprema en vez de ser solo un medio de intercambio.

2-     El dolor, la tragedia de toda esta crisis la pagarán los parados, la gente, las familias.

3-     La izquierda, incluso comunista, y los sindicatos, están integrados en el sistema, son los ‘progresistas’ que gobiernan en estados, ciudades y autonomías, totalmente domesticados por el capitalismo quen les deja robar, subvencionarse y disfrutar de cargos públicos a cambio de ser dóciles al Sistema.

“Ahora el FMI anuncia nuevos hundimientos en cascada en bancos y entidades financieras y voces conspicuas entre los empresarios del dinero auguran ya nuevas aleadas de nacionalizaciones. Afirman que no será el fin del capitalismo pero sólo el enunciado de tal idea en su boca indica que no desechan, en absoluto, esa posibilidad. Sus pesadillas son nuestros sueños.

El colapso ha venido de ser ésta en la que estamos la última fase de crecimiento y acumulación de sistema. La autonomía del capital financiero, el valor del dinero en sí mismo, por encima de la economía productiva y real, la conversión del dinero en mercancía en sí misma, es lo que ha producido la crisis. En la teoría socialista el dinero es el equivalente general que permite el intercambio de todas las demás mercancías y productos entre sí. Al ignorar esa función, convertirse en mercancía suprema del crecimiento económico y privatizarse el regulador financiero, el dinero ha volado libre en una gran burbuja hasta precipitarse al abismo. Sin economía productiva en la que referenciarse el capital financiero no es más que un inmenso juego de monopoly, que pronto se verá que también tiene una banca y un valor de ficción.

Lo más problemático de todo el dantesco escenario humano de cientos de millones de trabajadores parados, crisis de legitimación de la democracia liberal, estallidos de violencia sin dirección política y otras consecuencias que pronto detonarán no es tanto lo que suceda en la esfera de lo económico sino el desajuste en ritmos y tiempos entre la esfera de la economía y la de la política. La izquierda está reaccionando demasiado despacio. Va por detrás de la economía y de tos cambios. No los impulsa ni hegemoniza. La izquierda domesticada y de matriz ideológica liberal actúa como si creyera que tras el diluvio vendrán el arco iris y el sol. No tiene soluciones, está atrapada dentro del sistema, al que pertenece y al que sirve con un estúpido, y cada vez menos escuchado discurso de "refundación del capitalismo". La izquierda marxista se encuentra en la encrucijada. La de los agónicos Partidos Comunistas, que esperan su supervivencia y vuelta a un nuevo esplendor por arte y magia de la decepción de los trabajadores respecto de los socialistas. Pero su práctica política bascula entre el discurso anticapitalista y su práctica política socialdemócrata.

 

Por fin termina de equivocarse totalmente al creer que la ‘izquierda anticapitalista y revolucionaria’ es la que posee el diagnóstico y solución, y podrían convencer a los comederos burgueses de la izquierda progresista.

 

“La izquierda revolucionaria y anticapitalista adolece una tremenda debilidad organizativa y de peso social y político pero posee un diagnóstico muy acertado de la crisis y unas propuestas que se acercan a un programa político adecuado al momento. Su línea política es la necesaria. Su reto: ser capaz de romper el cerco, establecer alianzas con los sectores más conscientes de la izquierda, que aún no han encontrado su rumbo, y hacer llegar su discurso a una clase trabajadora adormecida, aterrada ante el futuro y con una rabia ahogada que, de no encontrar salida desde la izquierda, puede echarla en brazos de la extrema derecha, del neofascismo”.

 

La izquierda revolucionaria hace tiempo que solo se manifiesta ‘contra el fascismo’, y solo presenta soluciones comunistas que demostraron la ruina y miseria total en la URSS y los países donde se han instaurado. La izquierda radical está instaurada en la droga, el sexo, el alcohol y la juerga okupa, está basada en bandas de gamberros tipo skins pero de izquierda, cuya música, ocio y mentalidad es el más completo hedonismo. Legalizar la droga, el aborto libre y el cambio de sexo son sus propuestas más aplaudidas. La izquierda radical okupa se debate entre música heavy y porros. Su infra-cultura alternativa está más cercana al porno show que a algo serio y comunitario.

El miedo al ‘fascismo’ es lo que les preocupa, no el miedo al capitalismo. El capitalismo progresista, hedonista y permisivo a sus vicios, les preocupa mucho menos.

 

Lo mejor del texto es su final:

Hoy más que nunca es necesario poner en pie un proyecto anticapitalista poderoso y combativo.

 

ESO ES EL NACIONAL SOCIALISMO


Publicado por cultural-thule @ 21:08
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