Viernes, 07 de marzo de 2008
1.- "LOS JUDIOS SON UNA RAZA"
- Falso. Los judíos no han sido ni serán jamás una raza definida. La llamada
"raza" del judío es un mito difundido por los propios rabinatos del judaísmo, bajo
la convicción fantástica de ser un pueblo con características raciales claras y
distintivas, que gozaría de ciertos privilegios ante la omnipotencia de Jehová, un
dios hecho a medida de la megalomanía judaica. Entre los sectores menos
fanáticos del judaísmo, sin embargo, la tendencia es autodefinirse más bien como
una "religión", eludiendo así cualquier diferenciación étnica que pudiese sonar
poco
conciliadora.
El concepto de "pueblo" es mucho más apropiado para los judíos. Y menos que
pueblo, podríamos hablar incluso a penas de "comunidad", pero determinada por
ciertas tendencias genéticas y arquetípicas tan fuertes y dominantes que muchos
incautos, confudidos, creen encontrarse frente a una auténtica y milenaria raza
humana.


Vamos viendo: la nariz prominente de los judíos, la boca de labios gruesos, el
cráneo de forma acrocefálica, etc, son características que, por su constancia
entre los grupos definidos como inconfudiblemente judíos, han sido tomadas
como detalles definitivos para distinguir en ellos algún rasgo de "raza" propia.
Esto es un gravísimo error que los antropólogos contemporáneos reconocen sólo
en pasillos. Las características "étnicas" de los judíos son, en verdad, elementos
físicos que han ido recolectando por los siglos a causa de los miles de
cruzamientos y fusiones que han hecho con otras culturas superiores a lo largo
de su historia. La famosa nariz judía proviene de lejanos pueblos indoeuropeos,
como hititas y mediterráneos antiguos, que emigraron al oriente en tiempos
remotos. Es por esto que semeja un poco a la nariz de los italianos, a pesar de
ser pueblos tan distintos. La prominencia de esta nariz también está motivada
por el fuerte elemento semítico-armenoide de la sangre judía, especialmente por
la nuca plana, los ojos juntos y las cejas con tendencia
a unirse al medio del entrecejo. Las orejas abiertas, la tendencia al bello
abundante en el cuerpo y todos los demás detalles "raciales" de los judíos son, en
definitiva, un resumen de las características de otras razas con las cuales se han
ido mezclando sistemáticamente, aunque en períodos definidos. Pero estas
características no son estrictas, insistimos: Karl Marx, siendo un aschquenazi,
tenía una pequeña nariz asomada sobre el bigote, y el famoso millonario
Rockefeller lucía unos finos labios a penas visibles. Estas variaciones son cosa
frecuente y para nada sorprendentes.
Demás está recordar la existencia de grupos judíos que ni siquiera mantienen
relación entre sí a nivel étnico, como los judíos "tiaou-ku-kiau" de la China, los
"falashas" de Etiopía y los "beni-Israel"de la India, todos ellos con las mismas
características raciales propias de las comunidades locales. Aún así, la
pretendida "racialidad" de los judíos, sean europeos, africanos o mediorientales,
está en realidad en la parte más oscura de sus cromosomas, en el llamado "gen
de Aarón" que ha sido identificado por los propios investigadores israelíes
comparando el registro genético de los judíos de Israel con los de algunas
comunidades falashas, de fenotipo innegablemente negroide. Esta reserva
genética es cuidadosamente mantenida por las castas rabínicas del judaísmo,
controlando con estrictez su reproducción y sus cruzamientos con otras mujeres
judías, mientras que a los grupos inferiores del judaísmo, o sea, el judío
promedio, se le facilita más el mestizaje con otros grupos no judíos. En otras
palabras, los judíos, a pesar de no ser una raza, están
definidos por características genéticas sumamente dominantes y que les
permiten sentirse representados y pertenecidos en una comunidad y un pueblo
en realidad sumamente cosmopolita. De algún modo, son una "raza simulada",
mantenida como tal artificialmente.
Podríamos decir incluso que, siendo tal la cantidad de mezclas que el judío ha
experimentado en aproximadamente tres mil años, el judaísmo es el arquetipo de
la impureza racial. No sólo son un pueblo que se ha logrado mantener y existir
por más lo que la historia le ha permitido a cualquier
otra comunidad con menos de la mitad del mestizaje que ellos arrastran, sino
que, además, se trata de uno de los primeros grupos de la historia post-diluviana
en adquirir connciencia de "pueblo" y manejarse en esos términos. El judío no es,
por lo tanto, representante de una raza, sino de
lo contrario: de una "antirraza", una "no-raza". Aún así resulta extremadamente
difícil no poder referirse a ellos como "raza".
2.- "LOS JUDIOS SON DESCENDIENTES DE LOS HEBREOS"
- Esta es una de las afirmaciones más aberrantes que podrían formularse en
nuestros tiempos, siendo su único sustento el mito bíbilico, cada vez más dudoso
y sospechosamente favorable a sus transcriptores.
Los hebreos son en realidad un lejano pueblo de origen en parte ario y con
posteriores mezclas semíticas que se repartió por el Oriente en tiempos remotos.
Son los mismos que se establecieron en la India y el Tibet hasta desaparecer con
las comunidades locales. Sin embargo, por su número, en
las tierras de Palestina y el Mar Muerto pudieron mantenerse con ciertas
tranquilidades y más o menos puros por un tiempo considerable, conservando
sus características raciales (nariz prominente, piel blanca, etc) y religiosas
(paganismo, fundamentos esotéricos, misticismo de origen
ario-hiperbórico, etc). Su nombre, "hebreo", parece provenir de "habiru", que
significa "gigante", lo que los asocia evidentemente a un origen antediluviano. Su
país mágico, "Israel", es en realidad el nombre de tres runas o sílabas
germánicas: "IS", "RA" y "EL". Los famosos Esenios del Mar Muerto parecen ser
en realidad un grupo ario, con enormes parecidos a los posteriores Cátaros. Los
cananeos eran adoradores de Baal, el Dios Buey, simil al Apis de la tradición
egipcia. Este toro sagrado es, precisamente, el becerro de oro que Moisés
condena castigando a todos los judíos que le
rindieran culto, por lo que podemos ver que ni siquira existe la posibilidad de
comparar a judíos y hebreos a nivel de credo.

Tras la destrucción de su imperio, con la caída de sus reyes (si es que en realidad
los tuvieron) y arrasada Judá por los babilonios, un grupo inferior de estos
hebreos fue a parar a la ciudad de Babilonia en cautiverio. Allí, son asimilados en
algún momento por una oscura y desconocida rama de pueblos semíticos de cuya
historia nada se sabe hoy en día, pudiendo tratarse tal vez de alguna comunidad
de esclavos provenientes aún de más al oriente. Todo registro de este extraño y
siniestro pueblo ha sido escondido y hecho desaparecer. El punto es que, estando
asimilados con los hebreos cautivos, la nueva "raza" que emerge de esta cruza
fatal y tras el llamado "Pacto Renovado" de la Biblia, es un nuevo exponente del
semitismo: el Judío. Al carecer de un historia propia,
que justificase sus enormes pretenciones monoteístas y mesiánicas (formuladas
durante este mismo período de cautiverio), los judíos se apropiaron de los rasgos
históricos generales de los pueblos hebreos e inventaron una "línea directa" con
ellos, especialmente a través de los
relatos religiosos.
La definición étnica del judío está girando entre al menos tres grupos definidos y
una serie de relaciones con otros grupos humanos, algunos ya desaparecidos. Al
factor "racial" judío primario, de origen desconocido, debemos adicionar un
porcentaje de hebreo, sirio y de pueblos semíticos
fundidos en un caldo indescriptiblemente confuso. A ello, agréguese una gran
parte de sangre armenoide que, si bien no tuvo una abundancia tan considerable
si se la compara con otros cruzamientos, resultó fundamental para establecer
ciertos distintivos y ciertas tendencias claras de aspecto físico y arquetípico para
el judío. Por si esto fuera poco, acompáñese
esta mezcla con las miles de fusiones "mosquitos" realizadas por individuos
judíos en momentos de paz con pueblos dominantes, como asirios, persas y otros,
en las llamadas "mezclas controladas" en las que el judío se permite el sacrificio
de una parte de su sangre (o "anti-sangre"      para establecer niveles de
relaciones o acercamiento más fraternos con ciertos pueblos. Póngase toda esta
mezcla abultada en una licuadora, revuélvase y el resultado final es el judío
contemporáneo, en cierta medida con mucho parecido al judío de los tiempos
bíblicos, al menos en su esencia.
Emparentarlo así, entonces, directamente con los hebreos es un disparate
mayúsculo. Con los mismos argumentos podría establecerse perfectamente que
el judío es de origen negroide, mongoloide, semítico, ario, eslavo, kamita o hicso.
Suponerlos como los "hebreos" de nuestros días es una falsedad más que un
error de apreciación.
Este fraude es fácil de descubrir al ver cómo han sido en realidad las relaciones
entre judíos y hebreos, especialmente con los samaritanos y los cananeos:
guerras, genocidios, crímenes masivos, saqueos, etc. Zorobabel, el líder judío
que surgió tras la "liberación" de los judíos del cautiverio en Babilonia por los
persas y al que se le creyó incluso un "Mesías" auténtico, se negó a aceptar a los
cananeos en su proyecto de refundación del imperio. A filo de espada pasó a
muchos de los pueblos
hebreos, tradicionalmente pacíficos y humanitarios. Ni siquiera aceptó su
presencia en la reconstrucción del Templo de Salomón, que los cananeos
consideraban suyo. También es decisiva la opinión del Talmud sobre los pueblos
del Canaán, a los que considera en sus versículos como inferiores, distintos y
sujetos a derechos menores que los del judío. La intolerancia monoteísta, el
mesianismo fanático, la tradición talmúdica y una serie de distintivos de la
religión judía fueron siempre absolutamente ajenos a los hebreos.
3.- "LOS JUDIOS SON UNA RELIGION"
- Este ha sido otro de los errores fomentados por los propios judíos, en este caso
entre quienes han tenido la astucia de advertir que no se trata de una raza
aunque, sin la suspciacia necesaria.
Repasemos: la fe judía, el credo general de la judería, es una línea religiosa
hecha absolutamente "a medida" para el pueblo judío. Un Dios único, que los
selecciona como su Pueblo Elegido y los perdona una y otra vez. Una estructura
de leyes mosáicas complejas norman toda la vida del
individuo y que van creciendo con el paso del tiempo. Una tradición basada en
textos como el Talmud y la Torah para construir una fe propia, clara y
esperanzadora. La pertenencia a este pueblo sería, entonces, en base a la
disposición de un individuo de cualquier origen racial para identificarse y asumir
estos y otros factores... ¡Falso!
Todos los relatos de la religión judía, todos los elementos de la tradición bíblico-
talmúdica, son en realidad elementos religiosos apropiados de otras razas y
pueblos, como parte de la histórica
recolección que ha hecho el judío en su trabajo por fundar una historia propia y
creíble. El monoteísmo de Jehová está copiado, de alguna manera, del dios
todopoderoso Abraxas de los Persas; las historias de Adán y Eva, el Cielo y el
Infierno, ángeles y demonios, etc, son claves tomadas de otros cultos paganos,
como el de babilonios, persas y griegos; la estrictez de los preceptos de la ley
religiosa son de base hebrea, y puede que tengan mucho que ver con el
mantenido por las castas brahamánicas de la India, muy parecidas, pero de
origen ario. La tradición levítica, el cabalismo, las costumbres religiosas, las
fechas y hasta el folclore culinario de connotaciones religiosas consisten
básicamente en características recogidas de otros cultos y otros pueblos. La
"religión" judía, entonces, es del mismo modo que su "raza" un rompecabezas de
piezasde distinto origen.
No hay claridad en la fe judía. Las castas de "saduceos", que podríamos definir
como las más "puras" y reaccionarias del fenotipo judaico, no eran creyentes ni
en el alma ni en la vida después de la muerte. Nunca lo fueron, por cientos de
años. Estas castas judaicas han culminado convertidas en la aristocracia judía de
los rabinos de nuestros días, siendo claro que entre ellos se aloja intacto el
llamado "gen de Aarón" que identifica al grupo genético de esta "antirraza". Los
"fariseos", en cambio, poseen las creencias similes a las del cristianismo contemporáneo,
con esperanzas de vida eterna y un alternativa de inmortalidad. Estos últimos rasgos
de religión han resultado claves para fomentar entre ellos la idea del "Pueblo
Elegido" de Dios, con la promesa de vida eterna y privilegios por sobre todos los
demás pueblos. Aún así, con las castas rabínicas como rectoras y pastoras del
judaísmo, el comportamiento de este grupo será siempre el mismo de quien duda
o carece del credo espiritual que le de la tranquilidad de una promesa de vida
después de la muerte.

Esto explica porqué el judío lucha desesperadamente para conquistar el poder
material, especialmente el monetario. El judío es fundamentalmente eso:
materia, sólo materia. De ahí un Karl Marx o un Milton Friedman. Nada se
extiende más allá de la materia, porque la promesa del Dios que los ha elegido es
sólo para la vida terrenal. La vida espiritual no está considerada. Por eso
también, la fe judía mantiene rasgos salvajes y tribales de ejercicio religioso,
como los sacrificios de vidas y una apetencia enfermiza por la sangre y sus
supuestos poderes mágicos.
En todo esto nos queda de manifiesto que la "religión" judía es una expresión
decadente de rasgos de cultos múltiples, pero muy efectiva. Se es más judío por
la fe que por la raza, es cierto. De ahí el caso de los sefarditas, o bien de los
marranos y los chuetas, que convertidos al cristianismo seguían siendo tan judíos
de conducta y credo como antes. Sin embargo, el judío que renuncia a la religión,
que deja de ir a la Sinagoga y que ya no visita al rabino, continúa
comportándose, casi en el cien por
ciento de los casos, de la única forma que sabe: como judío. Es tan fuerte la
tendencia de su sangre, que aún renunciando a los lineamientos de su religión
como patrón rector, los dictados de su inconsciente, individual y colectivo,
continúan haciéndolo ser tal como es. Un religioso pro-cristiano como
Torquemada, y un salvaje criminal ateo y materialista como Stalin, asesinos al
punto de volcarse contra su propia raza, si se parecen entre sí es porque entre
ambos hay, aún, una unión oscura: una abuela judía. Conscientes o no, y a pesar
de su distanciamiento de la fe judía tradicional, ambos culminaron siendo
marionetas de la gran conspiración, movidos "religiosamente" por los dictados de
su sangre.
La religión, en estos casos, no bastó; o bien, no fue necesaria. En Israel las
discotecas nocturnas se llenan de muchachos judíos los días Sábado de cada fin
de semana, a pesar de la estricta condición de que todo judío dedique la absoluta
observancia religiosa ese día... Y aún así siguen siendo judíos. La religión es sólo
una exteriorización del arquetipo judío y de su caos racial. Suponer que se es
judío sólo por compartir los rasgos generales de esta fe es un completo error.
4.- "EL JUDIO POSEE UNA HISTORIA PROPIA"
- ¡Cien veces falso! El pueblo judío es una de las comunidades humanas que
menos valor histórico, arqueológico y antropológico le han dado a los libros de
historia. Todo lo que se acepta por "histórico" dentro de la tradición hebrea, son
meros pasajes bíblicos e historias de carácter religioso, algunas relativamente
recientes, cuya autenticidad y legitimidad son abiertamente cuestionadas a la
hora de tomarlas como antecedentes reales con respecto a otras materias. La
Torah, equivalente al Antiguo Testamento de la Biblia, está plagado de errores
históricos, inconsistencias, anacronías y combinaciones imposibles de sucesos
supuestamente históticos, que guardan relación con las epopeyas del pueblo
judío. No obstante, en una cobardía extrema -que refleja muy bien el estado de
las cosas en las aulas académicas y culturales- se las toma por ciertas y reales a
la hora verse ante la necesidad de reportar cualquier dato de historia sobre un
pueblo que, precisamente, no la posee.
Por ejemplo: hoy sabemos que Egipto nunca tuvo esclavos; cuando mucho, sólo
sirvientes, y bastante pocos. Esto se ha demostrado un centenar de veces y
forma parte de la crónica oficial sobre el Imperio de los Faraones. De esto,
deducimos automáticamente que la aventura de Moisés y su
escape del Nilo con los judíos es absolutamente falso. De hecho, cada vez hay
más dudas de que el personaje Moisés haya tenido alguna relación directa con
los judíos. Sin embargo, en las aulas escolares se han preferido dejar por
auténticos relatos como los de los dibujos animados del director judío Steven
Spielberg, en vez de las pruebas científicas contra esta brutal mentira histórica.
Del mismo modo, las demostraciones de la arqueología le han dado cada vez más
razones a los verdaderos científicos para dudar no sólo de la relación entre
hebreos y judíos, sino de todos los pretendidos rasgos históricos de su pasado,
documentado sólo en los textos de carácter religioso, donde abunda de todo,
menos la objetividad. Salomón, el famoso Rey, al parecer era en realidad un
soberano de origen Sirio o Persa, planteándose incluso un posible origen Ario
Oriental. El famoso Templo no sería, entonces, de origen judío, lo que explicaría
la decoración y el aspecto absolutamente siriaco y mesopotámico de su
arquitectura, a juzgar por las descripciones que de él se han hecho. Cada vez hay
más pruebas de ello. La famosa Reina de Saba no era una etiope judía y negra,
como muchos desearían representarla: figuras milenarias la muestran como una
bella mujer blanca y cabellos negros, de ojos almendrados y rasgos
mediterráneos. El rey Joachim o Joaquín era en verdad un nórdico,
probablemente de las comunidades arias que emigraron hacia el medio oriente
con con los hebreos; esto explica que el nombre Joaquín, de origen
innegablemente germánico, esté presente en uno de los reyes de Judá. El fomoso
"Exodo" es un episodio tomado de las leyendas autobiográficas de las culturas
caldeas; las doce tribus de Israel son en realidad las doce tribus arias que
fundaron los hiperbóreos, según el mito, y que incluyen también la
misteriosa desaparición de algunas de ellas. El candelabro sagrado o "menorah"
es en realidad una representación estilizada del árbol Sagrado, del mito ario-
mitraístico, de modo que las leyendas bíblicas sobre las circunstancias de la
creación de este símbolo no pueden ser tomadas por
ciertas. El "Mesías" es el salvador prometido a Babilonios y Griegos, el
"Kristos"... etc.
En nuestros días se ha dudado incluso de la autenticidad de Jehová, al advertirse
por descubrimientos arqueológicos que la personalidad de esta divinidad parece
haber sido sobrepuesta a la de un dios o maestro mucho más antiguo, al Yahvé
verdadero, que tenía además una compañera llamada Ucera, con rasgos muy
parecidos a los de la historia de Osiris e Isis.
En conclusión, el judaísmo no posee historia real, sino un cúmulo imperfecto de
declaraciones y suposiciones históricas tomadas de fantasías religiosas y de la
tradición real de otros pueblos con los que tuvieron contacto. No hay relación
alguna entre los judíos y los imperios hebreos, ni con el famoso templo, ni con los
soberanos. El judío jamás ha colocado una piedra sobre otra; no ha dejado un
sólo cacharro, jarrón o cántaro hecho con sus manos; no ha registrado una
escritura propia, una religión original o un imperio auténtico. Sus únicos logros
arqueológicos se dieron
durante la rebelión y la toma de Jerusalén, antes de ser aplastados por los
romanos. En casi 4.000 años sólo consiguió fundar un país a medias en 1948,
mantenido con dineros extranjeros, y durante todo ese período han vivido
siempre a la sombra de pueblos mayores, curiosamente todos ellos de origen
directa o indirectamente ario, que los han acogido. Una prueba de esta
incapacidad es la obsesión de los académicos judíos por apropiarse de la
tradición esenia tras el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto, que
habrían sido un extraordinario antecedente del cristianismo esotérico y de la
tradición aria oriental, si los estudios y los informes al respecto no fueran
exclusividad de investigadores israelitas.
- He aquí otra de las atrocidades narrativas que se han hecho en torno a la
historia de los judíos.
Hemos visto que los judíos como tales aparecen sólo durante el cautiverio en
Babilonia que, dicho sea de paso, fue extremadamente mejor, más cómodo y libre
de lo que muchos han descrito. Esto sitúa su origen en Mesopotamia y no
siquiera como una comunidad local, sino como la rama de un pueblo cautivo, en
decadencia.
Los hebreos estaban establecidos en la zona del Canaán, hasta las orillas del Mar
Muerto. Prácticamente, todos los vestigios arqueológico importantes de la zona
corresponden a pueblos hebreos. Al apropiarse de la tradición y de la historia
hebrea, los judíos han inventado un nexo
histórico con todo este lugar, supuestamente milenario y ancestral. Para ello, les
ha resultado fundamental exagerar las afirmaciones del Antiguo Testamento que,
como hemos visto, es sumamente impreciso y lleno de tergiversaciones.
Fue a partir de la "liberación" de los judíos por parte del Rey Ciro de los Persas,
cuando estos invaden Babilionia, que este pueblo surgido del cautiverio se
establece en la "tierra de sus ancestros", o sea, en Israel, para lo cual debió
combatir y segregar precisamente a aquellos
"ancestros", como canaaneos y samaritanos. Viviendo sobre las ruinas de los
pueblos hebreos originarios, los judíos se establecieron en el nuevo "imperio",
que no era ni la sombra de lo que fue el hebreo antes de la guerra con los
babilonios, con ayuda de los ingenuos y siempre complacientes persas, quienes
financiaron la campaña y hasta pagaron de sus erarios la reconstrucción del
Templo de Salomón, reclamado por los judíos como "propio". Esta intentona de
refundación fue un absoluto
fracaso. Ni siquiera el nombre del imperio era el mismo: de "Judá", ahora se
denominaba "Judea".
Cuando los judíos traicionan a los persas aliándose a los griegos y ganándose la
simpatía de reyes como Alejandro Magno, las dificultades del proyecto de
establecerse en el territorio de Palestina eran tan grandes que se produjo un
fenómeno de diáspora ya en ese entonces, cuando miles de
judíos emigran a otras zonas del imperio griego, especialmente a grandes urbes
culturales como Alejandría. Fue sólo con la invasión romana, cuando los judíos
traicionan ahora a los serviciales griegos poniéndose del lado de los ejércitos de
Roma, que los judíos se reconcentran en Jerusalem,
junto al Templo, y continúan su repartición por el Canaán entre los restos de los
hebreos originales que aún sobrevivían a la adversidad, como los Esenios de
Qumrán. Es a penas en este período que los judíos dejan auténticos testimonios
de su presencia histórica y sólo entonces podríamos hablar de una legitimación
de su presencia en la actual Israel, pero después de que por allí pasaron hebreos,
babilonios, persas, griegos y romanos. Agrégese a ello que el mismo territorio
había pasado por períodos de absoluta dominación egipcia, árabe y otomana,
sólo por mencionar a las
principales. Mientras que los árabes palestinos ya habían dominado el territorio
desde el año 636, los judíos jamás lo controlaron de manera independiente y su
presencia sólo es un grano de arena en la zona. La distribución cronológica de
las dominaciones de actual territorio de Israel
puede repartirse de la siguiente manera:
? a.C. - 2000 a.C. aprox........................ Hititas – Egipcios (tiempos pre-judíos)
2000 a.C. aprox. - 550 a.C. aprox........ Hebreos (tiempos pre-judíos)
550 a.C . aprox. - 538 a.C. aprox......... Babilonios (aparición de los judíos y
"cautiverio"
538 a.C. - 334 a.C................................. Persas (bajo tutela, judíos establecidos en
Canaán)
334 a.C. - 100 a.C................................. Griegos (bajo tutela, judíos distrib. por el
imperio)
100 a.C - 313 d.C.................................. Romanos (bajo tutela, judíos concent. en
Jerusalén)
313 d.C. - 636 d.C................................. Bizantinos (judíos son minoría bajo
dominación)
636 d.C. - 1091 d.C............................... Arabes (judíos son minoría bajo
dominación)
1091 d.C. - 1098 d.C............................ . Selyúcidas (judíos son minoría bajo
dominación)
1098 d.C. - 1291 d.C............................. Cruzados (judíos son minoría bajo
dominación)
1291 d.C. - 1516 d.C............................. Mamelucos (judíos son minoría bajo
dominación)
1516 d.C. - 1917 d.C............................. Otomanos (judíos son minoría bajo
dominación)
1917 d.C. - 1948 d.C............................. Británicos (judíos son minoría bajo
dominación)
1848 d.C. - ? d.C.................................. . Judíos (por primera vez en dominación
indep.)
Lo importate aquí es dejar en claro que la mayoría de los argumentos esgrimidos
por la judería mundial para justificar su "posesión" sobre Israel, son más bien
recientes, todos ellos emparentados con la obsesión sionista de fundar de una
vez por todas una patria para los judíos y establecer allí a la diáspora, además de
intentar fundir su historia tendenciosamente con la de los hebreos, para
establecer así un antecedente de "dominación" del territorio previa a la de los
árabes, quienes
legitiman la dominación palestina con su presencia desde hace 1.500 años en la
zona.
Sin embargo, lo que nunca se dice es que los fundadores del Movimiento Sionista
no sólo habían evaluado la posibilidad de fundar su Israel en Palestina, como
finalmente ocurrió, sino que además sortearon posibilidades de establecer su
patria en Uganda y en la Patagonia Argentina. Para ambos casos, venían
previstos de una serie de "argumentos históricos" tan ambiguos y dudosos como
los que hoy han empleado para excusar su presencia en el Medio Oriente. Para
Uganda, tenían preparada una larga campaña relacionada, probablemente, con
la presencia del Imperio Etiope de los judíos africanos y la expasión nunca
concretada de Etiopía sobre Uganda y Kenia, posición que sigue siendo sostenida
por los judíos falashas de la región. Para el caso de la Patagonia Argentina, en
cambio, venían algunas leyendas de tribus de Israel perdidas en la América
Precolombina y que se habrían establecido en la zona, apoyándose además en la
denominación de "El Canaán de la Patagonia", nombre dado a la zona de Chubut
por los marinos portugueses, pero, según los judíos, que correspondería en
realidad al nombre dado por sus ancestros en tiempos remotos.

Tags: SIONISMO

Publicado por cultural-thule @ 13:51
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios

Oye gusano intelectual, se ve que no tienes nada que hacer y por eso usas el internet para hablar basofias y mentiras , mejor dedicate a culturizarte y lee un buen libro y deja tus complejos imbecil

Publicado por [email protected]
Domingo, 01 de enero de 2012 | 21:40