martes, 28 de septiembre de 2010

Por Alberto Buela(*)
La simulación como mecanismo de dominio, lo hemos afirmado en otrostrabajos (1), se aproxima cada vez más a la perfecta imitación; loaparente ha logrado sustituir a lo real y verdadero.
El presente ya no es promesa porque el futuro nos ha alcanzado. Todonos indica que el futuro es la profundización del simulacro en todoslos niveles. Se ha enseñoreado la mentira en todas partes. Losgobiernos progresistas de todo el mundo levantan como bandera, en unaactitud más declamativa que real,  la “igualdad de oportunidades”,oportunidades que al no abrirse ni brindarse por los méritos sino poracomodo, terminan penalizando a los bien dotados, que abrumados seretiran de la vida pública y política, en un repliegue que aprovechanlos mediocres.
La impostura del progresismo al otorgar infinidad de derechos, pero dehecho incumplibles, que se compromete y obliga a respetar, pero que alno poder satisfacer transfiere la responsabilidad al ciudadanoperjudicado para su cumplimiento. Así, la culpa es de la víctima que nosupo hacer respetar sus derechos. Ellos desde el poder solo administranlos conflictos, no los resuelven.
Incluso se juzga a los criminales de la Dictadura Militar “como sí”fueran criminales. Y no por ser criminales. Incluso se les agrega elepíteto de “genocidas”, con lo cual se bastardea además la idea degenocidio.
Es que para el progresismo la idea de simulacro le es consustancial asu pensamiento. Sin ir más lejos, cuando la futura presidente de losargentinos viajó a Francia y hablo del “genocidio de la dictadura”,Sarkozy, principal instrumento del sionismo francés, ni la recibió y ellobby hebreo galo lo tomó como une boutade. Es que la seriedad del temade genocidio y su carácter extremo y profundísimo es tal que, de hecho,hasta ahora solo ha sido reconocido en el mundo el mal llamadoholocausto judío de la segunda guerra. Ni el genocidio armenio, ni elde Biafra, ni el camboyano (2,3 millones de muertos en tres años) ni elmayor de la historia de la humanidad, el holondonor ucraniano con 10,4millones) han podido ser declarados genocidios. Es que el progresismousa y gasta los términos pero no produce ningún efecto a partir deellos, sea para aplicarlos sea para anularlos. Se agota como Habermasen la comunicación, en el chamuyo diría un reo.
Con todo esto dicho, que son datos contundentes e inconmovibles,nuestro gobierno progresista sigue, viento en popa, acusando degenocidas a diestra y siniestra a cuanto personaje se le cruza por elcamino. Hace unos días nomás le tocó al cura von Wernich, quien fuejuzgado, no por sus convicciones políticas, ni por su participación enlas torturas, ni por sus asesinatos sino que fue juzgado “como sí fueraun criminal” y no por ser criminal. La farsa, el simulacro llegó allímite que le asignaron un juez judío para juzgar a un cura, cuando essabido, hasta por el más zafio, que eso es un sin sentido. Que existenprejuicios éticos-religiosos por parte del juez que cualquierincipiente abogado puede hallar y así pedir la invalidación del juicio.Se pasaron por el traste la tensión existente entre la Sinagoga y laIglesia en el seno de la historia de Occidente. La saltean, no estenida en cuenta, ni siquiera como dato menor. Un verdadero cambalachejurídico, político y teológico.
¿Cuánto puede durar esta condena?. Lo que un flatus (pedo) en unacanasta. Pero no importa igual hay que simular. Y lo lamentable que lasvíctimas reales de la dictadura, lo toman por serio. Creen en semejantefantochada
Esto nos recuerda cuando el 29 de agosto de 1799, fecha en que murió elpapa Pío VI prisionero de los franceses, los periódicos obedientes aNapoleón publicaron la noticia bajo el título: “Murió Pío VI y elúltimo”. Porque tanto Bonaparte como los jacobinos y la sociedadfrancesa ilustrada, pensaban que al desaparecer el Antiguo Régimen secerraba un capítulo de la historia y desaparecía también la Iglesia.
Es que el progresismo siempre ha tenido la tendencia a hacer finalizarun período de la historia y comenzar otro con ellos mismos. Así toda lahistoria reciente de España se resume en Zapatero y sus leyes dereparación histórica para comenzar desde cero. Esto es, para comenzardesde él mismo.
Con Kirchner pasa más o menos lo mismo. Se despiertan todos losdemonios ocultos que encierra la sociedad para hacer “como sí” se losjuzgara a través de juicios fraudulentos e inmorales, dejándolos luegoen una especie de limbo o vida vegetativa, sin eliminarlos, con locual, estos demonios tarde o temprano vuelven a sus andadas. Desoyen elsabio consejo de Maquiavelo: “al enemigo no hay que herirlo; hay quematarlo”.
Ese gran filósofo que es Massimo Cacciari lo ha calado hondo: “losgobiernos progresistas de hoy se manejan con la idea de pax apparensadministrando los conflictos pero no resolviéndolos”.
¿Cómo terminó la parodia y simulacro del juicio de Napoleón a laIglesia? Roma acogió y refugió en el palacio Venecia a Leticia, sumadre y también a sus hermanos Luciano y Luis. Y además le envió alabad corso Vigco a Santa Elena para que le diera los últimossacramentos.
Es que el simulacro y la farsa, sobre todo en la justicia, no puededesplazar por mucho tiempo a la verdad. Porque la esencia de lajusticia es la restitutio y cuando está mal administrada reclama eso:restitutio
Y los regímenes progresistas que piensan en todo momento comenzar lahistoria, lo que hacen es desarmar la historia para armarla ad hoc, enfunción de sus aspiraciones políticas. Ellos se manejan con la idea de“la historia que no pasa” de la que habla Ernst Nolte. Lo que explicael por qué de la exaltación actual de la memoria por sobre la historiay, por ende, la manipulación de la historia en función de sus interesessubjetivos y políticos.
Lo grave es que las víctimas de las dictaduras totalitarias ysangrientas cambian sus antiguos padecimientos por dinero,indemnizaciones o pensiones ad vitam. Quedando para toda la vidarepresentando el papel de víctimas en uso del monopolio delsufrimiento,  papel que no les deja lugar para el desarrollo de supropio ser íntimo, el de su propia índole. Y así van por el mundo y porla historia perorando acerca de sus padecimientos pero, casi nunca,pudiendo hablar de lo que realmente hacen, y de lo que realmente sufreny gozan en la vida que aún les queda por vivir. Seguramente, lo máscierto es que estos pobres seres, hombres y mujeres, utilizados por elprogresismo sólo para justificar sus ambiciones políticas y de poder,me van a acusar en Argentina de defender al, políticamente,indefendible cura von Wernich y en España de defender al régimenfranquista. Ante ambas acusaciones sólo me queda un recurso: váyansebien al carajo.
Pues si este fuera el caso, solamente mostraría que la alienación deestos pobres seres ha sido total y completa. Los han dejado encondiciones de no entender absolutamente nada de nada. Reducidos a serun “cacho de carne con ojos” cuya motor es el resentimiento, que nació,como dice Nietzsche “en el momento mismo en que no les dejaron haceraquello que quisieron hacer”.
Esta mezcla de progresismo y resentimiento nace en nuestras sociedadescontemporáneas a partir de aquello que denominó Gonzalo Fernández de laMora: la envidia igualitaria. Porque el resentimiento, que es unsentimiento tan sutil que hasta los alemanes han importado el términopara designarlo en francés ressentiement, es como su nombre lo indica:un volver a sentir que expresa una emoción negativa, que podemoscaracterizar como “rencor”, entendido como un enojo retenido. Así pues,vinculados al resentimiento expresado en el rencor aparecen lavenganza, la envidia, la maldad, el odio,  la ojeriza, la perfidia.Motores emocionales que mueven, como sucedió con el jacobinismonapoleónico, al  progresismo político de nuestros días.
No podemos dejar de recomendar sobre el tema del resentimiento elextraordinario, el libro, fuera de lo común, de Max Scheler Elresentimiento en la moral (1924) en donde el filósofo desmenuza en susmínimos detalles este sentimiento tan propio de la modernidad. Queconforma esa turbia amalgama entre utilitarismo, negación de losuperior, impotencia vital, filantropía, subjetivización de losvalores, socialismo cristiano y “el hecho de que el espíritu judíorepresente un gran papel como el más antiguo usuario del resentimiento”(p.204).

1.- Ensayos de Disenso(2004) y Metapolítica y filosofía(2005)
(*) Cees-CGT-Fed. del Papel
alberto.buela@gmail.com




Publicado por cultural-thule @ 11:46
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