martes, 28 de septiembre de 2010

Por James Petras
Las organizaciones sionistas comenzaron hace 50 años una campaña sistemática de penetración, control e intimidación global en EE.UU. que ha llegado a su cénit en la primera década del Siglo XXI

Introducción
Cualquier esfuerzo serio para comprender la extraordinaria influencia de las estructuras del poder sionista sobre la política exterior de EE.UU. debe de contemplar inevitablemente la asfixiante presencia de dirigentes sionistas en posiciones estratégicas en el gobierno de USA y las reiteradas actividades de organizaciones sionistas locales afiliadas a organizaciones judías internacionales y órdenes religiosas.
Se contabilizan, al menos, cincuenta y dos importantes organizaciones judías estadounidenses implicadas activamente en la imposición del orden del día de la política exterior, la economía y la tendencia tecnología de EE.UU. (ver apéndice). Los miembros activos de base oscilan entre los varios cientos de miles de militantes de las Federaciones Judías de Norteamérica (JFNA, por sus siglas en inglés) y los, aproximadamente, más de cien mil acaudalados donantes, activistas y lobbies de influencia en el Comité EE.UU-Israel de Asuntos Públicos (AÍPAC). Además, numerosos centros de propaganda, denominados think tanks, han sido fundados a base de subsidios de millones de dólares donados por sionistas multimillonarios, incluidos el Smokings Institute (Haím Saban) y el Hudson Institute, entre otros. Numerosos comités de acción política (PAC) financiados por entidades pro-sionistas han intervenido decisivamente en todas las elecciones nacionales y regionales, controlando candidaturas e influyendo decisivamente sobre los resultados de las elecciones.
Fanáticos sionistas se han apoderado literalmente de numerosas editoriales de todo tipo, incluida la prensa universitaria; el ejemplo más indignante es Vale University, que publica los panfletos más tendenciosos, repitiendo hasta la saciedad todo tipo de leyendas sionistas sobre la historia judía, (sección de crítica literaria del Financial Times 28/29 de agosto de 2010). Existen además, nuevos proyectos sionistas con abundante financiación, diseñados y concebidos para captar a adolescentes judíos y convertirlos en instrumentos de la política exterior israelí incluyen Taglit-Birthrighf que ha gastado más de 250 millones de dólares durante la última década enviando a más de un cuarto de millón de judíos (entre 18 y 26 años) a Israel durante más de diez días de intenso lavado de cerebro (Boston Globe 26 de agosto de 2010}. Multimillonarios judíos y el propio Estado israelí financian todos los gastos generados por estos viajes. Se somete a los estudiantes a una ingente dosis de militarismo al estilo israelí ya que son acompañados en todo momento por soldados israelíes como parte de su adoctrinamiento; por supuesto en ningún momento visitan Cisjordania, Gaza o Jerusalén Este (Boston Globe, 26 de agosto de 2010). Se les alecciona para convertirse en ciudadanos de doble nacionalidad e incluso se les alienta a servir en las fuerzas armadas israelíes. En resumen; las cincuenta y dos organizaciones que componen el comité de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses constituyen sólo la punta del iceberg de la Red Sionista del Poder: sumadas en conjunto con los PAC, las factorías de propaganda, las editoriales comerciales y universitarias y los medios de comunicación de masas, nos encontramos ante una estructura de poder necesaria para comprender la inmensa influencia que tienen en la política exterior e interior de EE.UU. en la medida en todos aquellos aspectos que afectan a Israel y al sionismo estadounidense son objeto de su accionar cotidiano.
Mientras, toda su actividad se dirige antes que nada a asegurar que la política de EE.UU en Oriente Próximo sirva a la expansión colonial de Israel en Palestina y sus objetivos belicistas en Oriente Próximo, lo que B'nai B'rth llama eufemísticamente "luz de Israel y su fugar en el mundo", muchos grupos se 'especializan' en diferentes esferas de actividad. Por ejemplo, los "Amigos de la Fuerza de Defensa de Israel" [IDF ejército israelí] se preocupan primordialmente, según sus propias palabras, "de velar por el honor de las FDf, en otras palabras, de proporcionar recursos financieros y conseguir al mismo tiempo, voluntarios estadounidenses para un ejército extranjero (una actividad ilegal excepto cuando se trata del estado de Israel). Hilfel es el brazo estudiantil del conglomerado sionista que afirma estar presente en más de 500 colegios y universidades, con numerosos afiliados que defienden todas y cada una de las vulneraciones contra los derechos humanos del Estado israelí y organizan giras, con todos los gastos pagados, para estudiantes norteamericanos a Israel, donde se les somete a una asfixiante propaganda y se les anima a 'migrar' o a convertirse en 'ciudadanos de doble nacionalidad'.

Método: Estudiando el poder sionista
Hay diversos métodos para medir el poder del conjunto de las organizaciones sionistas y judías que ocupan posiciones estratégicas en el gobierno y la economía de los EE.UU. Incluyen desde; (a) el método basado en su influencia y reputación (b) sus propias manifestaciones (c) el análisis de la toma de decisiones (d) las inferencias estructurales en e! estamento político. La mayoría de estos métodos suministran algunas pistas sobre la medida del poder sionista. Por ejemplo, expertos en prensa y periodistas redactan sus crónicas frecuentemente basándose en fuentes pro-sionistas de Washington: asimismo funcionarios del Congreso e influyentes intelectuales no dudan en aseverar que la AIPAC tiene la fama de ser uno de los grupos de presión más poderosos y temibles en Washington. Este método apunta a la necesidad de examinar empíricamente las operaciones de AIPAC especialmente en la influencia de sus afiliados para decidir los votos en el Congreso, la presentación de candidaturas y la derrota de los que ocupan puestos importantes pero no apoyan incondicionalmente la línea radical israelí. En otras palabras, el análisis del proceso de toma de decisiones del Congreso y del ejecutivo es una clave para medir el poder del conglomerado sionista. Pero no es la única. El poder sionista es el producto de un contexto histórico, en el cual la propiedad de los medios y la concentración de la riqueza y otras palancas institucionales del poder tienen un papel y conforman el actual marco de la toma de decisiones. El poder acumulativo con el transcurso del tiempo y a través de las instituciones crea un fuerte prejuicio en los resultados políticos favorables a los agentes organizados de Israel en EE.UU.
Una vez más, la mera presencia de judíos o sionistas en posiciones de poder económico, cultural y político no nos está indicando exactamente cómo utilizarán sus recursos y si tendrán el efecto deseado. El análisis estructural, la ubicación de sionistas en las estructuras intermedias de la sociedad norteamericana, es obligatorio pero insuficiente para comprender el poder sionista. Hay que proceder y analizar el contenido de decisiones realizadas y no realizadas respecto al orden del día de los patrocinadores de Israel que operan en EE.UU. Las 52 principales organizaciones sionistas son muy francas respecto a sus reivindicaciones de poder, su lucha por la agenda de Israel y su servilismo respecto a todos los regímenes israelíes sin excepción de signo político.
Los que niegan el poder sionista sobre la política exterior en Oriente Próximo de EE.UU son sionistas de izquierda, como Noam Chomskyy sus seguidores. Nunca analizan el proceso electoral, la toma de decisiones del poder ejecutivo, las estructuras y actividad de la red sionista de un millón de miembros, y los nombramientos y antecedentes de los responsables políticos clave que deciden políticas estratégicas en Oriente Próximo. En su lugar recurren a generalizaciones superficiales y a simplificaciones políticas, vinculando la política exterior norteamericana a los lobbies del "Gran Petróleo" al "complejo militar-industrial o al "imperialismo de EE.UU.". Categorías carentes de contexto empírico e histórico en relación a la política realmente existente respecto a Oriente Próximo.

La construcción del poder sionista en el gobierno de EE.UU.
Para comprender la sumisión estadounidense a las políticas belicistas del estado de Israel en Oriente Próximo hay que mirar más allá del papel de lobbies que presionan al Congreso y del papel de comités de acción política y de donantes sionistas hiper-millonarios en las campañas electorales. Una clave a menudo olvidada pero absolutamente esencial del poder sionista sobre la política exterior, económica, diplomática y militar de EE.UU es la presencia de destacados sionistas en posiciones políticas claves, incluyendo los Departamentos del Tesoro y de Estado, el Pentágono, el Consejo Nacional de Seguridad y la Casa Blanca.
Actuando desde las máximas posiciones de decisión política, los funcionarios sionistas han mantenido constante y consistentemente políticas alineadas con las directrices militaristas de Israel, orientadas a debilitar y eliminar a cualquier país que cuestione la ocupación colonial de Palestina por el Estado Judío, su monopolio nuclear regional su expansión de los asentamientos raciales en Palestina y sobre todo, sus notables esfuerzos por seguir siendo la potencia dominante en el Oriente Próximo. Los responsables políticos sionistas en el gobierno de EE.UU. están en constante contacto con altos funcionarios del Estado israelí, asegurando la coordinación con el Estado Mayor militar israelí (FDI), el ministerio de exteriores y su policía secreta (MOSSAD) para asegurar el cumplimiento de la línea política del Estado Judío. Durante los últimos meses ni un solo responsable político sionista ha expresado la más mínima crítica acerca de los terribles crímenes de Israel, que van desde el feroz ataque contra Gaza a la masacre de la flotilla humanitaria (9 asesinados y decenas de heridos) y sobre la implacable expansión de nuevos asentamientos en Jerusalén y en Cisjordania. Un plus de lealtad a una potencia extranjera que sobrepasa incluso el servilismo de los compañeros de ruta estalinistas y fascistas en Washington durante los años treinta y cuarenta.
Los responsables políticos sionistas situados en posiciones estratégicas del Gobierno USA dependen del respaldo político y trabajan constantemente en estrecha colaboración con los responsables de los "lobbies" (AIPAC) en el Congreso y en las organizaciones judías sionistas nacionales y locales. Muchos de los principales responsables políticos sionistas llegaron al poder mediante una estrategia deliberada de infiltración en el gobierno para conformar una política que promueve el interés de Israel y se encuentran totalmente alejados de los verdaderos intereses de la población norteamericana. Aunque un grado de cohesión vinculado a una lealtad común hacia Tel Aviv puede explicar un presunto nepotismo, resulta clave lo que los poderosos lobbies judíos deciden en la creación de posiciones influyentes en el gobierno USA y para asegurar que uno de los suyos ocupe esas posiciones e impulse la agenda del gobierno extranjero israelí.

STUART L.EVEY: El principal valedor de Israel en el gobierno de EE UU,
En 2004, la AIPAC presionó con éxito al gobierno de Bush para que creara la oficina del Subsecretario para Terrorismo e inteligencia financiera (UTFI) y que nombrara a su protegido, el graduado de Princeton, Stuart Levey para dirigir ese puesto. Antes, pero especialmente después de su nombramiento, Levey colaboró estrechamente con el Estado israelí y fue reconocido como un insuperable fanático sionista con ilimitada energía para su causa y una adoración ciega por las tesis imperialistas del Estado israelí.
Dentro de los objetivos de sus anteojeras ideológicas sionistas, Levey aplicó su inteligencia a la singular tarea de convertir su oficina en un esencial emplazamiento para el establecimiento de la política estadounidense hacia Irán. Levey, más que cualquier otro funcionario nombrado en el gobierno o legislador anterior, formula e implementa políticas que afectan profundamente las relaciones económicas de EE.UU, de la UE y de la ONU con Irán. Levey elaboró las políticas de sanciones que Washington impuso a la UE y al Consejo de Seguridad. Levey organiza a todo el personal bajo su control en el Tesoro para investigar las políticas comerciales y de inversión de todas las principales corporaciones manufactureras, bancarias, navieras, petroleras y comerciales del mundo. Luego viaja por todo EE.UU. y presiona exitosamente a fondos de pensión, firmas de inversión, compañías petroleras e instituciones económicas para que desinviertan sus fondos en cualquier compañía que tenga que ver con la economía civil de Irán. Ha globalizado sus actividades, amenazando con sanciones y exclusiones a compañías refractarias en Europa, Asia, Oriente Próximo y Norteamérica que se niegan a renunciar a las oportunidades económicas que les brinda su relación comercial con Irán. Todas han comprendido que Levey opera por orden y bajo único mando del gobierno de Israel, servicios que Levey ha prestado con orgullo y lealtad.
Levey coordina su campaña con los dirigentes sionistas en el Congreso. Promulga leyes de sanciones en línea con sus campañas. Sus políticas violan evidentemente el derecho internacional y la soberanía nacional, presionando los límites de la imposición extraterritorial de sus órdenes administrativas contra una economía civil. Su violación de la soberanía económica está en un plano paralelo con el anuncio de Obama de que las Fuerzas Especiales de EE.UU. operarán, en clara violación de la soberanía política, en cualquier lugar de los cuatro continentes. Desde cualquier punto de vista, Levey dirige la política de EE.UU. contra Irán. En cada caso establece la progresiva escalada de sanciones y luego la transfiera a la Casa Blanca, que la impone al Consejo de Seguridad para que todo el mundo las aplique y las cumpla. Una vez que se fijan nuevas sanciones aprobadas por Levey, su personal está convenientemente ubicado en posiciones clave de la sociedad norteamericana para imponerlas: identificando a los posibles incumplidores e implementando las sanciones por no obedecerlas. El Tesoro de USA se ha convertido en un puesto avanzado de Tel Aviv. Ni una sola publicación izquierdista, liberal o socialdemócrata destaca el papel decisivo del pro-sionista Levey en las sanciones a Irán con el consiguiente terrible sufrimiento que este fanático del Antiguo Testamento inflige a 75 millones de trabajadores civiles y consumidores iraníes.
Por cierto, como los rabinos judeorracistas de Israel que predican una "solución final" para los enemigos de Israel, Levey anuncia nuevos y más duros "castigos" contra el pueblo iraní (Stuart Levey, "Iran's New Deceptions at Sea Musí be Punished" [Los nuevos engaños de Irán en el mar deben ser castigados] FT16/08/2010, p. 9). Puede que el Estado Judío le dedique, en el momento apropiado, una importante avenida en Cisjordania con su nombre en gratitud por sus extraordinarios servicios prestados para mayor gloria de Israel.

El papel estratégico del poder local
El Archivo del Lobby de Israel publicó recientemente documentos desclasificados del Consejo Sionista Estadounidense (AZC) obtenidos por mandato judicial durante una investigación del Senado de EE.UU. entre 1962 y 1963. Los documentos revelan cómo el Estado israelí a través de sus conductos judíos estadounidenses -las organizaciones sionistas presentes - penetró los medios de masas de EE.UU. y propagó su línea política, sin conocimiento del público estadounidense. Historias escritas por un sinnúmero de periodistas y académicos judíos sionistas fueron solicitadas y colocadas en medios nacionales como "The Readers Digest", "The Atlantic Monthly", "Washington Posf, entre otros, incluyendo periódicos y emisoras de radio regionales y locales (Israel Lobby Archive, 18 de agosto de 2010). Mientras las organizaciones sionistas nacionales aportaban los periodistas, los escritores y editores académicos, los afiliados locales transmitían el mensaje e implementaban exponencialmente su difusión. El nivel de infiltración revelado por los documentos sionistas obtenidos por el Senado en los años sesenta se ha multiplicado por cien durante los últimos 50 años en términos de financiación, funcionarios comprados, militantes comprometidos y sobre todo, en poder estructural y capacidad coercitiva.
Mientras los dirigentes nacionales, en estrecha consulta con funcionarios israelíes, reciben instrucciones sobre qué temas son de alta prioridad, la implementación sigue una línea vertical hacia dirigentes regionales y locales, políticos e intelectuales a sueldo que por su parte se dirigen a los medios locales y religiosos, académicos y a otros creadores de la opinión. Cuando dirigentes nacionales aseguran la publicación de propaganda pro israelí, los locales la reproducen y difunden a los medios locales y a personas influyentes no sionistas en su "periferia". Campañas de cartas, orquestadas desde arriba, son implementadas por miles de doctores, abogados y empresarios sionistas militantes. Elogian a escritores e intelectuales pro israelíes y atacan a los críticos; presionan a periódicos, editoriales y revistas para que no publiquen a los que disienten de sus directrices,
Los dirigentes nacionales y locales promueven reseñas hostiles hacia libros que no se orientan con una línea pro israelí, presionan a directores de las bibliotecas públicas para que llenen sus estanterías con libros pro sionistas y, a su vez, censuren y excluyan historias más imparciales o críticas con sus dogmas. Militantes locales en coordinación con diplomáticos israelíes saturan al público con cientos de reuniones públicas y conferencias dirigiéndose especialmente a iglesias cristianas, auditorios académicos y grupos cívicos; al mismo tiempo militantes sionistas locales y especialmente millonarios influyentes, presionan a grupos locales (rectores de universidades, autoridades eclesiásticas y asociaciones cívicas) para que no inviten a ningún crítico de Israel o a alguien que cuestione mínimamente su salmodia pro judía. Organizaciones sionistas locales hacen extraordinarios esfuerzos para reclutar a alcaldes, gobernadores, celebridades locales, editores, eclesiásticos y prometedores jóvenes de minorías raciales ofreciéndoles giras de propaganda a Israel con todos los gastos pagados para que luego escriban o faciliten entrevistas, repitiendo lo que aprendieron de los propagandistas israelíes. Dirigente locales movilizan a miles de activistas sionistas militantes para que ataquen a judíos anti sionistas en público y en privado. Exigen que se les excluya de cualquier mesa redonda que verse sobre la cuestión política de Oriente Próximo.
Funcionarios sionistas locales forman comités de reacción rápida para visitar y amenazar a cualquier editor local y personal editorial que publique editoriales o artículos que cuestionen la línea oficial israelí. Dirigentes locales controlan ("monitorean”) todas las reuniones locales, invitaciones a oradores, así como los discursos de comentaristas públicos, intelectuales, dirigentes religiosos y académicos para detectar cualquier "alusión anti sionista" (que etiquetan de "antisemitismo encubierto"). La mayoría de las principales órdenes religiosas judías están alineadas como una espina dorsal en la recolección de fondos para Israel, incluyendo también fondos para la financiación de nuevos asentamientos "only for jews" en la Cisjordania ocupada.
Funcionarios locales pro sionistas se encuentran en la vanguardia de campañas para negar a académicos independientes especializados en Oriente Próximo y en relaciones internacionales, titularidad o promoción, sea cual sea su erudición o su formación académica sobre el tema. Por otra parte, panfleteros académicos que acatan sumisamente la línea proisraelí, publican innumerables volúmenes con ataques generalizados hacia los críticos de Israel sean cristianos o musulmanes y hacia países como Turquía, Irán o cualquiera que sea un objetivo de la política agresiva israelí, siendo sus libros profusamente promocionados, elogiados y colocados en la lista de éxitos editoriales. Por el contrario, cualquier libro o escritor crítico del poder sionista o de la política genocida del estado de Israel es colocado en un "índice" local y nacional y sometido a una asfixiante censura mediante calumnias por una horda de Torquemadas sionistas.

Conclusión
El poder de Israel en EE.UU. no reside sólo en la influencia y liderazgo de poderosos "lobbies pro israelíes" basados en Washington, como AIPAC. Sin los cientos de miles de dentistas, pedagogos, corredores de bolsa, agentes inmobiliarios, profesores y otros,... el "lobby" por sí solo, sería incapaz de sostener e implementar su política entre cientos de millones de estadounidenses fuera de las principales metrópolis. Como hemos visto en los documentos desclasificados del Senado, las organizaciones sionistas locales comenzaron hace medio siglo una campaña sistemática de penetración, control e intimidación que llegó a su cénit en la primera década del Siglo XXI. No es por accidente o mera coincidencia que funcionarios universitarios en el norte de Minnesota o en el norte del Estado de Nueva York sean actualmente objeto de campañas para excluir a oradores o despedir a miembros de la facultad críticos de las políticas terroristas del estado de Israel. Los sionistas locales tienen bases de datos informatizadas que trabajan con listas de oradores prohibidos, como admiten y alardean los propios sionistas en contraste con sionistas "liberales" que tienden a etiquetar como "antisemitas" o "teóricos de la conspiración" a escritores que citan documentos oficiales sionistas que demuestran su sistemático alejamiento de nuestras libertades democráticas.
Durante decenios, ha desaparecido virtualmente la distinción entre el poder sionista ejercido por un "lobby" fuera del gobierno y operadores "dentro" del gobierno. Como hemos visto en nuestro análisis, AIPAC obtuvo el puesto del subsecretario en el Tesoro, dictó el nombramiento de un dirigente sionista clave (Stuart Levey) y acompaña su cruzada global para sancionar a Irán hasta la hambruna y la pobreza de su población civil. La colocación de operadores dentro de posiciones claves para Oriente Próximo en el gobierno no es el simple resultado de decisiones de carrera individuales. El ascenso de tantos sionistas pro Israel a puestos en el gobierno forma parte de su misión de servir el interés de Israel durante por lo menos unos pocos años de sus carreras. Su presencia en el gobierno obvia toda investigación por el Senado o el Congreso de organizaciones sionistas que actúan como agentes de una potencia extranjera como las que tuvieron lugar en los años sesenta.
La oposición pública aumenta ante las evidencias de acumulación de poder y el abuso de su ejercicio por parte de las principales organizaciones y personajes influyentes sionistas, por cuenta de un Estado racista cada vez más ensangrentado que alardea de su absoluto dominio sobre las instituciones públicas de EE.UU. La campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones gana en fuerza incluso en EE.UU. (vea desinversión de Harvard en compañías israelíes). El apoyo público a Israel en EE.UU., desde todo punto de vista, ha disminuido a menos de un 50%, mientras los sondeos en Europa Occidental muestran un pronunciado aumento de la hostilidad hacia el régimen ultra-derechista de Israel. Los judíos anti sionistas aumentan su influencia especialmente entre jóvenes judíos que están horrorizados ante la matanza israelí en Gaza y el ataque contra la flotilla humanitaria. De igual importancia es la presencia de judíos anti sionistas en paneles y foros que han dado aliento a numerosos no judíos otrora intimidados quienes hasta ahora temían que los calificaran de "antisemitas".
La configuración del poder sionista se fundamenta en una base cada vez más débil de la población: la mayoría de los jóvenes judíos se casan fuera de los confines del nexo etno-religioso judío-israelí y es muy probable que muchos de ellos no formen la base para campañas fanáticas por cuenta de un Estado racista. La alta intensidad y el esfuerzo fuertemente dotado de las élites sionistas por captar a jóvenes de ascendencia judía a través de escuelas privadas, "programas de verano" subvencionados en Israel, etc., tienen tanto que ver con el miedo y el reconocimiento del alejamiento del chovinismo clerical como con un intento de reclutar una nueva generación militantes de "Israel Primero",
El peligro es que el apoyo sionista en EE.UU. para el régimen ultraderechista y racista en Israel los lleve a unir sus fuerzas con la extrema derecha en EE.UU. Actualmente los patanes judíos y cristianos de Manhattan hacen fermentar el odio masivo contra los musulmanes (la llamada "controversia por la mezquita") como distracción de la crisis económica y del aumento del desempleo. La promoción sionista de la islamofobia masiva tan cerca de Wall Street, donde muchos de sus ricachones se benefician con el saqueo de los activos de EE.UU., es un juego peligroso. Si las mismas masas enfurecidas alzan la vista hacia los ricos y poderosos en lugar de mirar hacia abajo a los negros y musulmanes, podrían tener lugar algunas sorpresas desagradables e imprevistas, no sólo contra los grupos de presión de Israel, sino contra todos a quienes se identifique erróneamente como relacionados con una patria judía malinterpretada.

Traducido del inglés para Rebelión -    6/9/2010

Apéndice
Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de EE.UU.
Organizaciones miembros:
Ameinu
American Friends of Likud
American Gatheri/Federation of Jewish Holocaust Survivors
America-lsrael Friendship League
American Israel Public Affairs Commiítee
American Jewish Committee
American Jewish Congress
American Jewish JoJnt Disíribution Committee
American Sephardi Federation
American Zionist Movement
Americans for Peace Now
AMIT
Anti-Defamation League
Association of Reform Zionists of America
B'nai B'riíh International
BnaiZion
Central Conference of American Rabbis
Committee Accuracy in Middie East Reporting in America
Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
Emunah of America
Friends of Israel Defense Forces
Hadassah, Women's Zionist Organizaron of America
Hebrew Immigrant Aid Society
Hillel: The Foundation for Jewish Campus Life
Jewish Community Centers Association
Jewish Council for Public Affair
The Jewish Federations of North America
Jewish institute for National Security Affairs
Jewish Labor Committee
Jewish National Fund
Jewish Reconstructionisí Federation
Jewish War Veterans of the USA
Jewish Women International
MERCAZ USA, Zionist Organization of the Conservative M
NA'AMAT USA
MCSK Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States & Eurasia
National Council of Jewish Women
National Council of Young Israel
ORT America
Rabbinical Assembly
Rabbinical Council of America
Religious Zionists of America
Union for Reform Judaism
Union of Orthodox Jewish Congregations of America
United Synagogue of Conservative Judaism
WIZO
Women's League for Conservative Judaism
Women of Reform Judaism
Workmen's Circle
World ORT
World Zionist Executive, US
Zionist Organization of America


Publicado por cultural-thule @ 11:42
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