Por James Petras
Las organizaciones sionistas comenzaron hace 50 años una campaña
sistemática de penetración, control e intimidación global en EE.UU. que
ha llegado a su cénit en la primera década del Siglo XXI
Introducción
Cualquier esfuerzo serio para comprender la extraordinaria influencia
de las estructuras del poder sionista sobre la política exterior de
EE.UU. debe de contemplar inevitablemente la asfixiante presencia de
dirigentes sionistas en posiciones estratégicas en el gobierno de USA y
las reiteradas actividades de organizaciones sionistas locales
afiliadas a organizaciones judías internacionales y órdenes religiosas.
Se contabilizan, al menos, cincuenta y dos importantes organizaciones
judías estadounidenses implicadas activamente en la imposición del
orden del día de la política exterior, la economía y la tendencia
tecnología de EE.UU. (ver apéndice). Los miembros activos de base
oscilan entre los varios cientos de miles de militantes de las
Federaciones Judías de Norteamérica (JFNA, por sus siglas en inglés) y
los, aproximadamente, más de cien mil acaudalados donantes, activistas
y lobbies de influencia en el Comité EE.UU-Israel de Asuntos Públicos
(AÍPAC). Además, numerosos centros de propaganda, denominados think
tanks, han sido fundados a base de subsidios de millones de dólares
donados por sionistas multimillonarios, incluidos el Smokings Institute
(Haím Saban) y el Hudson Institute, entre otros. Numerosos comités de
acción política (PAC) financiados por entidades pro-sionistas han
intervenido decisivamente en todas las elecciones nacionales y
regionales, controlando candidaturas e influyendo decisivamente sobre
los resultados de las elecciones.
Fanáticos sionistas se han apoderado literalmente de numerosas
editoriales de todo tipo, incluida la prensa universitaria; el ejemplo
más indignante es Vale University, que publica los panfletos más
tendenciosos, repitiendo hasta la saciedad todo tipo de leyendas
sionistas sobre la historia judía, (sección de crítica literaria del
Financial Times 28/29 de agosto de 2010). Existen además, nuevos
proyectos sionistas con abundante financiación, diseñados y concebidos
para captar a adolescentes judíos y convertirlos en instrumentos de la
política exterior israelí incluyen Taglit-Birthrighf que ha gastado más
de 250 millones de dólares durante la última década enviando a más de
un cuarto de millón de judíos (entre 18 y 26 años) a Israel durante más
de diez días de intenso lavado de cerebro (Boston Globe 26 de agosto de
2010}. Multimillonarios judíos y el propio Estado israelí financian
todos los gastos generados por estos viajes. Se somete a los
estudiantes a una ingente dosis de militarismo al estilo israelí ya que
son acompañados en todo momento por soldados israelíes como parte de su
adoctrinamiento; por supuesto en ningún momento visitan Cisjordania,
Gaza o Jerusalén Este (Boston Globe, 26 de agosto de 2010). Se les
alecciona para convertirse en ciudadanos de doble nacionalidad e
incluso se les alienta a servir en las fuerzas armadas israelíes. En
resumen; las cincuenta y dos organizaciones que componen el comité de
las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses constituyen sólo
la punta del iceberg de la Red Sionista del Poder: sumadas en conjunto
con los PAC, las factorías de propaganda, las editoriales comerciales y
universitarias y los medios de comunicación de masas, nos encontramos
ante una estructura de poder necesaria para comprender la inmensa
influencia que tienen en la política exterior e interior de EE.UU. en
la medida en todos aquellos aspectos que afectan a Israel y al sionismo
estadounidense son objeto de su accionar cotidiano.
Mientras, toda su actividad se dirige antes que nada a asegurar que la
política de EE.UU en Oriente Próximo sirva a la expansión colonial de
Israel en Palestina y sus objetivos belicistas en Oriente Próximo, lo
que B'nai B'rth llama eufemísticamente "luz de Israel y su fugar en el
mundo", muchos grupos se 'especializan' en diferentes esferas de
actividad. Por ejemplo, los "Amigos de la Fuerza de Defensa de Israel"
[IDF ejército israelí] se preocupan primordialmente, según sus propias
palabras, "de velar por el honor de las FDf, en otras palabras, de
proporcionar recursos financieros y conseguir al mismo tiempo,
voluntarios estadounidenses para un ejército extranjero (una actividad
ilegal excepto cuando se trata del estado de Israel). Hilfel es el
brazo estudiantil del conglomerado sionista que afirma estar presente
en más de 500 colegios y universidades, con numerosos afiliados que
defienden todas y cada una de las vulneraciones contra los derechos
humanos del Estado israelí y organizan giras, con todos los gastos
pagados, para estudiantes norteamericanos a Israel, donde se les somete
a una asfixiante propaganda y se les anima a 'migrar' o a convertirse
en 'ciudadanos de doble nacionalidad'.
Método: Estudiando el poder sionista
Hay diversos métodos para medir el poder del conjunto de las
organizaciones sionistas y judías que ocupan posiciones estratégicas en
el gobierno y la economía de los EE.UU. Incluyen desde; (a) el método
basado en su influencia y reputación (b) sus propias manifestaciones
(c) el análisis de la toma de decisiones (d) las inferencias
estructurales en e! estamento político. La mayoría de estos métodos
suministran algunas pistas sobre la medida del poder sionista. Por
ejemplo, expertos en prensa y periodistas redactan sus crónicas
frecuentemente basándose en fuentes pro-sionistas de Washington:
asimismo funcionarios del Congreso e influyentes intelectuales no dudan
en aseverar que la AIPAC tiene la fama de ser uno de los grupos de
presión más poderosos y temibles en Washington. Este método apunta a la
necesidad de examinar empíricamente las operaciones de AIPAC
especialmente en la influencia de sus afiliados para decidir los votos
en el Congreso, la presentación de candidaturas y la derrota de los que
ocupan puestos importantes pero no apoyan incondicionalmente la línea
radical israelí. En otras palabras, el análisis del proceso de toma de
decisiones del Congreso y del ejecutivo es una clave para medir el
poder del conglomerado sionista. Pero no es la única. El poder sionista
es el producto de un contexto histórico, en el cual la propiedad de los
medios y la concentración de la riqueza y otras palancas
institucionales del poder tienen un papel y conforman el actual marco
de la toma de decisiones. El poder acumulativo con el transcurso del
tiempo y a través de las instituciones crea un fuerte prejuicio en los
resultados políticos favorables a los agentes organizados de Israel en
EE.UU.
Una vez más, la mera presencia de judíos o sionistas en posiciones de
poder económico, cultural y político no nos está indicando exactamente
cómo utilizarán sus recursos y si tendrán el efecto deseado. El
análisis estructural, la ubicación de sionistas en las estructuras
intermedias de la sociedad norteamericana, es obligatorio pero
insuficiente para comprender el poder sionista. Hay que proceder y
analizar el contenido de decisiones realizadas y no realizadas respecto
al orden del día de los patrocinadores de Israel que operan en EE.UU.
Las 52 principales organizaciones sionistas son muy francas respecto a
sus reivindicaciones de poder, su lucha por la agenda de Israel y su
servilismo respecto a todos los regímenes israelíes sin excepción de
signo político.
Los que niegan el poder sionista sobre la política exterior en Oriente
Próximo de EE.UU son sionistas de izquierda, como Noam Chomskyy sus
seguidores. Nunca analizan el proceso electoral, la toma de decisiones
del poder ejecutivo, las estructuras y actividad de la red sionista de
un millón de miembros, y los nombramientos y antecedentes de los
responsables políticos clave que deciden políticas estratégicas en
Oriente Próximo. En su lugar recurren a generalizaciones superficiales
y a simplificaciones políticas, vinculando la política exterior
norteamericana a los lobbies del "Gran Petróleo" al "complejo
militar-industrial o al "imperialismo de EE.UU.". Categorías carentes
de contexto empírico e histórico en relación a la política realmente
existente respecto a Oriente Próximo.
La construcción del poder sionista en el gobierno de EE.UU.
Para comprender la sumisión estadounidense a las políticas belicistas
del estado de Israel en Oriente Próximo hay que mirar más allá del
papel de lobbies que presionan al Congreso y del papel de comités de
acción política y de donantes sionistas hiper-millonarios en las
campañas electorales. Una clave a menudo olvidada pero absolutamente
esencial del poder sionista sobre la política exterior, económica,
diplomática y militar de EE.UU es la presencia de destacados sionistas
en posiciones políticas claves, incluyendo los Departamentos del Tesoro
y de Estado, el Pentágono, el Consejo Nacional de Seguridad y la Casa
Blanca.
Actuando desde las máximas posiciones de decisión política, los
funcionarios sionistas han mantenido constante y consistentemente
políticas alineadas con las directrices militaristas de Israel,
orientadas a debilitar y eliminar a cualquier país que cuestione la
ocupación colonial de Palestina por el Estado Judío, su monopolio
nuclear regional su expansión de los asentamientos raciales en
Palestina y sobre todo, sus notables esfuerzos por seguir siendo la
potencia dominante en el Oriente Próximo. Los responsables políticos
sionistas en el gobierno de EE.UU. están en constante contacto con
altos funcionarios del Estado israelí, asegurando la coordinación con
el Estado Mayor militar israelí (FDI), el ministerio de exteriores y su
policía secreta (MOSSAD) para asegurar el cumplimiento de la línea
política del Estado Judío. Durante los últimos meses ni un solo
responsable político sionista ha expresado la más mínima crítica acerca
de los terribles crímenes de Israel, que van desde el feroz ataque
contra Gaza a la masacre de la flotilla humanitaria (9 asesinados y
decenas de heridos) y sobre la implacable expansión de nuevos
asentamientos en Jerusalén y en Cisjordania. Un plus de lealtad a una
potencia extranjera que sobrepasa incluso el servilismo de los
compañeros de ruta estalinistas y fascistas en Washington durante los
años treinta y cuarenta.
Los responsables políticos sionistas situados en posiciones
estratégicas del Gobierno USA dependen del respaldo político y trabajan
constantemente en estrecha colaboración con los responsables de los
"lobbies" (AIPAC) en el Congreso y en las organizaciones judías
sionistas nacionales y locales. Muchos de los principales responsables
políticos sionistas llegaron al poder mediante una estrategia
deliberada de infiltración en el gobierno para conformar una política
que promueve el interés de Israel y se encuentran totalmente alejados
de los verdaderos intereses de la población norteamericana. Aunque un
grado de cohesión vinculado a una lealtad común hacia Tel Aviv puede
explicar un presunto nepotismo, resulta clave lo que los poderosos
lobbies judíos deciden en la creación de posiciones influyentes en el
gobierno USA y para asegurar que uno de los suyos ocupe esas posiciones
e impulse la agenda del gobierno extranjero israelí.
STUART L.EVEY: El principal valedor de Israel en el gobierno de EE UU,
En 2004, la AIPAC presionó con éxito al gobierno de Bush para que
creara la oficina del Subsecretario para Terrorismo e inteligencia
financiera (UTFI) y que nombrara a su protegido, el graduado de
Princeton, Stuart Levey para dirigir ese puesto. Antes, pero
especialmente después de su nombramiento, Levey colaboró estrechamente
con el Estado israelí y fue reconocido como un insuperable fanático
sionista con ilimitada energía para su causa y una adoración ciega por
las tesis imperialistas del Estado israelí.
Dentro de los objetivos de sus anteojeras ideológicas sionistas, Levey
aplicó su inteligencia a la singular tarea de convertir su oficina en
un esencial emplazamiento para el establecimiento de la política
estadounidense hacia Irán. Levey, más que cualquier otro funcionario
nombrado en el gobierno o legislador anterior, formula e implementa
políticas que afectan profundamente las relaciones económicas de EE.UU,
de la UE y de la ONU con Irán. Levey elaboró las políticas de sanciones
que Washington impuso a la UE y al Consejo de Seguridad. Levey organiza
a todo el personal bajo su control en el Tesoro para investigar las
políticas comerciales y de inversión de todas las principales
corporaciones manufactureras, bancarias, navieras, petroleras y
comerciales del mundo. Luego viaja por todo EE.UU. y presiona
exitosamente a fondos de pensión, firmas de inversión, compañías
petroleras e instituciones económicas para que desinviertan sus fondos
en cualquier compañía que tenga que ver con la economía civil de Irán.
Ha globalizado sus actividades, amenazando con sanciones y exclusiones
a compañías refractarias en Europa, Asia, Oriente Próximo y
Norteamérica que se niegan a renunciar a las oportunidades económicas
que les brinda su relación comercial con Irán. Todas han comprendido
que Levey opera por orden y bajo único mando del gobierno de Israel,
servicios que Levey ha prestado con orgullo y lealtad.
Levey coordina su campaña con los dirigentes sionistas en el Congreso.
Promulga leyes de sanciones en línea con sus campañas. Sus políticas
violan evidentemente el derecho internacional y la soberanía nacional,
presionando los límites de la imposición extraterritorial de sus
órdenes administrativas contra una economía civil. Su violación de la
soberanía económica está en un plano paralelo con el anuncio de Obama
de que las Fuerzas Especiales de EE.UU. operarán, en clara violación de
la soberanía política, en cualquier lugar de los cuatro continentes.
Desde cualquier punto de vista, Levey dirige la política de EE.UU.
contra Irán. En cada caso establece la progresiva escalada de sanciones
y luego la transfiera a la Casa Blanca, que la impone al Consejo de
Seguridad para que todo el mundo las aplique y las cumpla. Una vez que
se fijan nuevas sanciones aprobadas por Levey, su personal está
convenientemente ubicado en posiciones clave de la sociedad
norteamericana para imponerlas: identificando a los posibles
incumplidores e implementando las sanciones por no obedecerlas. El
Tesoro de USA se ha convertido en un puesto avanzado de Tel Aviv. Ni
una sola publicación izquierdista, liberal o socialdemócrata destaca el
papel decisivo del pro-sionista Levey en las sanciones a Irán con el
consiguiente terrible sufrimiento que este fanático del Antiguo
Testamento inflige a 75 millones de trabajadores civiles y consumidores
iraníes.
Por cierto, como los rabinos judeorracistas de Israel que predican una
"solución final" para los enemigos de Israel, Levey anuncia nuevos y
más duros "castigos" contra el pueblo iraní (Stuart Levey, "Iran's New
Deceptions at Sea Musí be Punished" [Los nuevos engaños de Irán en el
mar deben ser castigados] FT16/08/2010, p. 9). Puede que el Estado
Judío le dedique, en el momento apropiado, una importante avenida en
Cisjordania con su nombre en gratitud por sus extraordinarios servicios
prestados para mayor gloria de Israel.
El papel estratégico del poder local
El Archivo del Lobby de Israel publicó recientemente documentos
desclasificados del Consejo Sionista Estadounidense (AZC) obtenidos por
mandato judicial durante una investigación del Senado de EE.UU. entre
1962 y 1963. Los documentos revelan cómo el Estado israelí a través de
sus conductos judíos estadounidenses -las organizaciones sionistas
presentes - penetró los medios de masas de EE.UU. y propagó su línea
política, sin conocimiento del público estadounidense. Historias
escritas por un sinnúmero de periodistas y académicos judíos sionistas
fueron solicitadas y colocadas en medios nacionales como "The Readers
Digest", "The Atlantic Monthly", "Washington Posf, entre otros,
incluyendo periódicos y emisoras de radio regionales y locales (Israel
Lobby Archive, 18 de agosto de 2010). Mientras las organizaciones
sionistas nacionales aportaban los periodistas, los escritores y
editores académicos, los afiliados locales transmitían el mensaje e
implementaban exponencialmente su difusión. El nivel de infiltración
revelado por los documentos sionistas obtenidos por el Senado en los
años sesenta se ha multiplicado por cien durante los últimos 50 años en
términos de financiación, funcionarios comprados, militantes
comprometidos y sobre todo, en poder estructural y capacidad coercitiva.
Mientras los dirigentes nacionales, en estrecha consulta con
funcionarios israelíes, reciben instrucciones sobre qué temas son de
alta prioridad, la implementación sigue una línea vertical hacia
dirigentes regionales y locales, políticos e intelectuales a sueldo que
por su parte se dirigen a los medios locales y religiosos, académicos y
a otros creadores de la opinión. Cuando dirigentes nacionales aseguran
la publicación de propaganda pro israelí, los locales la reproducen y
difunden a los medios locales y a personas influyentes no sionistas en
su "periferia". Campañas de cartas, orquestadas desde arriba, son
implementadas por miles de doctores, abogados y empresarios sionistas
militantes. Elogian a escritores e intelectuales pro israelíes y atacan
a los críticos; presionan a periódicos, editoriales y revistas para que
no publiquen a los que disienten de sus directrices,
Los dirigentes nacionales y locales promueven reseñas hostiles hacia
libros que no se orientan con una línea pro israelí, presionan a
directores de las bibliotecas públicas para que llenen sus estanterías
con libros pro sionistas y, a su vez, censuren y excluyan historias más
imparciales o críticas con sus dogmas. Militantes locales en
coordinación con diplomáticos israelíes saturan al público con cientos
de reuniones públicas y conferencias dirigiéndose especialmente a
iglesias cristianas, auditorios académicos y grupos cívicos; al mismo
tiempo militantes sionistas locales y especialmente millonarios
influyentes, presionan a grupos locales (rectores de universidades,
autoridades eclesiásticas y asociaciones cívicas) para que no inviten a
ningún crítico de Israel o a alguien que cuestione mínimamente su
salmodia pro judía. Organizaciones sionistas locales hacen
extraordinarios esfuerzos para reclutar a alcaldes, gobernadores,
celebridades locales, editores, eclesiásticos y prometedores jóvenes de
minorías raciales ofreciéndoles giras de propaganda a Israel con todos
los gastos pagados para que luego escriban o faciliten entrevistas,
repitiendo lo que aprendieron de los propagandistas israelíes.
Dirigente locales movilizan a miles de activistas sionistas militantes
para que ataquen a judíos anti sionistas en público y en privado.
Exigen que se les excluya de cualquier mesa redonda que verse sobre la
cuestión política de Oriente Próximo.
Funcionarios sionistas locales forman comités de reacción rápida para
visitar y amenazar a cualquier editor local y personal editorial que
publique editoriales o artículos que cuestionen la línea oficial
israelí. Dirigentes locales controlan ("monitorean”) todas las
reuniones locales, invitaciones a oradores, así como los discursos de
comentaristas públicos, intelectuales, dirigentes religiosos y
académicos para detectar cualquier "alusión anti sionista" (que
etiquetan de "antisemitismo encubierto"). La mayoría de las principales
órdenes religiosas judías están alineadas como una espina dorsal en la
recolección de fondos para Israel, incluyendo también fondos para la
financiación de nuevos asentamientos "only for jews" en la Cisjordania
ocupada.
Funcionarios locales pro sionistas se encuentran en la vanguardia de
campañas para negar a académicos independientes especializados en
Oriente Próximo y en relaciones internacionales, titularidad o
promoción, sea cual sea su erudición o su formación académica sobre el
tema. Por otra parte, panfleteros académicos que acatan sumisamente la
línea proisraelí, publican innumerables volúmenes con ataques
generalizados hacia los críticos de Israel sean cristianos o musulmanes
y hacia países como Turquía, Irán o cualquiera que sea un objetivo de
la política agresiva israelí, siendo sus libros profusamente
promocionados, elogiados y colocados en la lista de éxitos editoriales.
Por el contrario, cualquier libro o escritor crítico del poder sionista
o de la política genocida del estado de Israel es colocado en un
"índice" local y nacional y sometido a una asfixiante censura mediante
calumnias por una horda de Torquemadas sionistas.
Conclusión
El poder de Israel en EE.UU. no reside sólo en la influencia y
liderazgo de poderosos "lobbies pro israelíes" basados en Washington,
como AIPAC. Sin los cientos de miles de dentistas, pedagogos,
corredores de bolsa, agentes inmobiliarios, profesores y otros,... el
"lobby" por sí solo, sería incapaz de sostener e implementar su
política entre cientos de millones de estadounidenses fuera de las
principales metrópolis. Como hemos visto en los documentos
desclasificados del Senado, las organizaciones sionistas locales
comenzaron hace medio siglo una campaña sistemática de penetración,
control e intimidación que llegó a su cénit en la primera década del
Siglo XXI. No es por accidente o mera coincidencia que funcionarios
universitarios en el norte de Minnesota o en el norte del Estado de
Nueva York sean actualmente objeto de campañas para excluir a oradores
o despedir a miembros de la facultad críticos de las políticas
terroristas del estado de Israel. Los sionistas locales tienen bases de
datos informatizadas que trabajan con listas de oradores prohibidos,
como admiten y alardean los propios sionistas en contraste con
sionistas "liberales" que tienden a etiquetar como "antisemitas" o
"teóricos de la conspiración" a escritores que citan documentos
oficiales sionistas que demuestran su sistemático alejamiento de
nuestras libertades democráticas.
Durante decenios, ha desaparecido virtualmente la distinción entre el
poder sionista ejercido por un "lobby" fuera del gobierno y operadores
"dentro" del gobierno. Como hemos visto en nuestro análisis, AIPAC
obtuvo el puesto del subsecretario en el Tesoro, dictó el nombramiento
de un dirigente sionista clave (Stuart Levey) y acompaña su cruzada
global para sancionar a Irán hasta la hambruna y la pobreza de su
población civil. La colocación de operadores dentro de posiciones
claves para Oriente Próximo en el gobierno no es el simple resultado de
decisiones de carrera individuales. El ascenso de tantos sionistas pro
Israel a puestos en el gobierno forma parte de su misión de servir el
interés de Israel durante por lo menos unos pocos años de sus carreras.
Su presencia en el gobierno obvia toda investigación por el Senado o el
Congreso de organizaciones sionistas que actúan como agentes de una
potencia extranjera como las que tuvieron lugar en los años sesenta.
La oposición pública aumenta ante las evidencias de acumulación de
poder y el abuso de su ejercicio por parte de las principales
organizaciones y personajes influyentes sionistas, por cuenta de un
Estado racista cada vez más ensangrentado que alardea de su absoluto
dominio sobre las instituciones públicas de EE.UU. La campaña de
Boicot, Desinversión y Sanciones gana en fuerza incluso en EE.UU. (vea
desinversión de Harvard en compañías israelíes). El apoyo público a
Israel en EE.UU., desde todo punto de vista, ha disminuido a menos de
un 50%, mientras los sondeos en Europa Occidental muestran un
pronunciado aumento de la hostilidad hacia el régimen ultra-derechista
de Israel. Los judíos anti sionistas aumentan su influencia
especialmente entre jóvenes judíos que están horrorizados ante la
matanza israelí en Gaza y el ataque contra la flotilla humanitaria. De
igual importancia es la presencia de judíos anti sionistas en paneles y
foros que han dado aliento a numerosos no judíos otrora intimidados
quienes hasta ahora temían que los calificaran de "antisemitas".
La configuración del poder sionista se fundamenta en una base cada vez
más débil de la población: la mayoría de los jóvenes judíos se casan
fuera de los confines del nexo etno-religioso judío-israelí y es muy
probable que muchos de ellos no formen la base para campañas fanáticas
por cuenta de un Estado racista. La alta intensidad y el esfuerzo
fuertemente dotado de las élites sionistas por captar a jóvenes de
ascendencia judía a través de escuelas privadas, "programas de verano"
subvencionados en Israel, etc., tienen tanto que ver con el miedo y el
reconocimiento del alejamiento del chovinismo clerical como con un
intento de reclutar una nueva generación militantes de "Israel Primero",
El peligro es que el apoyo sionista en EE.UU. para el régimen
ultraderechista y racista en Israel los lleve a unir sus fuerzas con la
extrema derecha en EE.UU. Actualmente los patanes judíos y cristianos
de Manhattan hacen fermentar el odio masivo contra los musulmanes (la
llamada "controversia por la mezquita") como distracción de la crisis
económica y del aumento del desempleo. La promoción sionista de la
islamofobia masiva tan cerca de Wall Street, donde muchos de sus
ricachones se benefician con el saqueo de los activos de EE.UU., es un
juego peligroso. Si las mismas masas enfurecidas alzan la vista hacia
los ricos y poderosos en lugar de mirar hacia abajo a los negros y
musulmanes, podrían tener lugar algunas sorpresas desagradables e
imprevistas, no sólo contra los grupos de presión de Israel, sino
contra todos a quienes se identifique erróneamente como relacionados
con una patria judía malinterpretada.
Traducido del inglés para Rebelión - 6/9/2010
Apéndice
Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de EE.UU.
Organizaciones miembros:
Ameinu
American Friends of Likud
American Gatheri/Federation of Jewish Holocaust Survivors
America-lsrael Friendship League
American Israel Public Affairs Commiítee
American Jewish Committee
American Jewish Congress
American Jewish JoJnt Disíribution Committee
American Sephardi Federation
American Zionist Movement
Americans for Peace Now
AMIT
Anti-Defamation League
Association of Reform Zionists of America
B'nai B'riíh International
BnaiZion
Central Conference of American Rabbis
Committee Accuracy in Middie East Reporting in America
Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
Emunah of America
Friends of Israel Defense Forces
Hadassah, Women's Zionist Organizaron of America
Hebrew Immigrant Aid Society
Hillel: The Foundation for Jewish Campus Life
Jewish Community Centers Association
Jewish Council for Public Affair
The Jewish Federations of North America
Jewish institute for National Security Affairs
Jewish Labor Committee
Jewish National Fund
Jewish Reconstructionisí Federation
Jewish War Veterans of the USA
Jewish Women International
MERCAZ USA, Zionist Organization of the Conservative M
NA'AMAT USA
MCSK Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States & Eurasia
National Council of Jewish Women
National Council of Young Israel
ORT America
Rabbinical Assembly
Rabbinical Council of America
Religious Zionists of America
Union for Reform Judaism
Union of Orthodox Jewish Congregations of America
United Synagogue of Conservative Judaism
WIZO
Women's League for Conservative Judaism
Women of Reform Judaism
Workmen's Circle
World ORT
World Zionist Executive, US
Zionist Organization of America