Según el diario británico The Guardian, varios pasajeros de la Flotilla para la franja de Gaza tuvieron la desagradable sorpresa de comprobar que sus tarjetas de crédito, confiscadas por las autoridades israelíes en el momento del apresamiento de los barcos, fueron utilizadas en Israel. ¡Así es como la tarjeta de crédito de Ebrahim Musaji, ciudadano británico de 23 años (a bordo del Marmara), fue utilizada repetidas veces en los días siguientes al asalto, entre otras cosas para comprar accesorios para Ipod en una web neerlandesa! Otros pasajeros indicaron que sus teléfonos móviles habían sido utilizados…
La misma cosa para Kathy Sheetz, militante californiana que se encontraba a bordo del Challenger 1, y cuya cuenta ha sido saqueada por más de 1.000 dólares en Israel desde el último 6 de junio. David Schermerhorn, de 80 años, del Estado de Washington, Manolo Luppichini, periodista italiano, también se quejan de tales hurtos israelíes.
Los pasaportes, entre los que tres pertenecen a ciudadanos británicos, no siempre han sido devueltos a sus propietarios.
Los pasajeros de la flotilla de la libertad indican que los israelíes que les secuestraron y retuvieron como rehenes, todavía están en posesión de dinero, de materiales y efectos personales (cámaras, ordenadores) por un importe de ¡más de un millón de libras!
“Esperamos con impaciencia la reacción indignada de Bernard-Henri Levy que, en vísperas del asalto que se asestaba contra el convoy humanitario, declaraba, a propósito del ejército israelí, que jamás había visto “un ejército tan democrático, que se plantea tantas cuestiones morales”.