Desde siempre los sistemas hipócritas, o sea la democracia, aunque en parte también el marxismo leninista que se las daba y da de ‘democrático’ (muchos países comunistas incluían en su nombre la palabra ‘democrático’, como la República Democrática Alemana), han tenido la pretensión de que ‘no hay delitos de pensamiento o políticos’, todos son delitos ‘comunes’. Así tratan de ocultar toda persecución por motivos ideológicos tras la acusación de ser delitos de orden común.
Para ello las leyes democráticas están efectuadas realmente bajo una palabrería que trata de ocultar toda intención ideológica.
Por ello cuando fuimos juzgados 3 miembros de CEI, se nos acusaba de ‘fomentar el odio racial’ o ‘justificar genocidios’ y ‘actuación para-militar’, de forma que evidentemente el fomentar el odio a toda una raza (teniendo en cuenta que la Ley indica que fomentar el odio implica proponer o aprobar o fomentar una acción directa contra esa raza), o ‘justificar’ un genocidio (que el Constitucional indica claramente que implica aprobar y aplaudir, aceptar como positivo, ese genocidio), o bien montar una organización para militar, o sea con intenciones armadas, practicas en ello, actuación dirigida a organizar un grupo peligroso y agresivo…. todo ello entraría sin duda en ‘delitos comunes’.
Y así sería si esta fuera realmente el alcance que se diera a las leyes.
Pero en los sistemas hipócritas, como es esencialmente la democracia, el texto legal se aplica luego según la teoría del delito político, ideológico.
Por ejemplo, todos los Partidos políticos actuales se financian ilegalmente, y el Tribunal de Cuentas cada año señala los hechos concretos, como el perdón de deudas pro parte de la banca, etc… y sin embargo jamás se ha procesado a ningún partido por ello. Los clubes de fútbol de primera división tiene todos grandes deudas con Hacienda, y ninguno de ellos ha sido subastado y requisado por ello. Esos mismos temas afectando a personas normales hubieran sido ejecutadas las leyes de forma muy distinta.
Es más, pese a que en multitud de textos y declaraciones condenábamos toda violencia como medio de actuación de CEI, condenábamos todo genocidio, incluyendo en ello el maltrato que muchos judíos inocentes sufrieron en la II Guerra Mundial, y declarábamos mil veces que el combate contra el sionismo o los grupos de presión financieros y mediáticos judíos no implican en modo alguno un rechazo a todo judío por el mero hecho de serlo.
Así pues no hay nada que comentar en detalle de la sentencia, no es un tema jurídico, es simplemente la aplicación hipócrita de una ‘condena ideológica’ a los Nacionalsocialistas por serlo, lo que ratifica precisamente nuestra aseveración de que el Sistema actual está dominado por los poderes financieros y mediáticos que combatimos.
De esa misma manera cuando se nos juzga a Nacionalsocialistas, el delito de ‘fomento del odio’ se reduce a simplemente criticar el sionismo o editar textos de hace 70 años (que para colmo están en las Bibliotecas Públicas a disposición de todos). Mientras que, por un ejemplo, editar libros de Marx o Lenin donde se insulta y condena a la religión y la Iglesia jamás será problema, sino incluso recibirá subvenciones públicas.
Y ‘justificar genocidio’ se reduce a discutir cualquier aspecto de la versión de los vencedores sobre lo que pasó en la II Guerra Mundial, sin ni mucho menos justificar nada, mientras que un programa que pusiera dudas o explicase los crímenes religiosos cometidos por la República Española en 1936 jamás sería procesado… sino que se proyectan constantemente en las Tv públicas.
Y ser ‘paramilitar’ es simplemente llevar un uniforme o promulgar el respeto a la disciplina y el orden jerárquico en una asociación, aun sin tener nada de armas, formación violenta, participación en actos violentos, ni nada que ver con lo militar. Mientras nunca se ha procesado por ‘para militar’ a los grupos okupas que usan la violencia, destruyen escaparates y vía pública, van armados con porras y cadenas y además promulgan la violencia como medio de lucha.
Así pues, bajo esta consideración de que la hipocresía es la norma en la democracia, el juicio que sufrió CEI en Marzo de 2009 es una demostración excelente de esta orientación del derecho democrático. Se nos condena por los tres delitos referidos sin que en ninguno hayamos ni fomentado el odio, ni justificado ningún genocidio ni mucho menos organizado algo armado para militar, ni participado nunca en violencia alguna.
Hay ahora un recurso al Tribunal Supremo… ¿la razón?... pues que en algunas ocasiones EN ESPAÑA hay jueces que analizan las leyes desde un punto de vista estrictamente jurídico, cosa imposible en otros países. Y por tanto queda la posibilidad, más o menos rara, como ya pasó en el caso del Constitucional cuando anuló la prohibición de ‘negación pura del llamado Holocausto, que se atenga algo más a las leyes, en vez de asumir la culpabilidad por el mero hecho de ser NS.
De todas formas ir a prisión por un tema de mera difusión de nuestras ideas, de forma pacífica y sin fomentar en modo alguno violencias agresivas contra inocentes, será SIEMPRE un HONOR para un Nacionalsocialista. Las molestias y problemas que ello comporta son en todo caso el precio de una lucha honorable, limpia, honrada y sin desear mal a inocentes, pero radical contra este sistema podrido que se llama democracia y es ante todo una Plutocracia.
R.B.
Extraido del editorial de NuevOrden
http://www.nuevorden.net/main.html
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