Lunes, 05 de octubre de 2009
No estoy acostumbrado a recibir saludos y felicitaciones en mi país, douce France. Sólo hace unos pocos días atrás, en Le Fígaro [26 de Mayo de 2000], un tal Gérard Slama escribió que yo era "el experto en el arte de chantajear la verdad científica". Recientemente, en la portada de Le Monde des Lettres [24 de Marzo de 2000], leí la siguiente caracterización de mí, por Pierre Vidal-Naquet (2): "En la presencia de la mentira, de la cual Faurisson es la más pura expresión, uno siente un tipo de peculiar vértigo filosófico". Espero que ustedes no se sientan mareados.
También llegan buenas noticias desde Francia, en particular, la publicación de un libro por parte de una joven dama llamada Valérie Igounet. Su "Histoire du négationnisme en France" (3) (París: Le Seuil, 2000), que tiene setecientas páginas, se debe a una tesis doctoral. Está totalmente en contra de nosotros, los revisionistas, pero somos citados tan frecuentemente que uno podría decir que el libro es una buena introducción para un lego que quisiera conocer lo que tienen que decir los revisionistas. Quizás ella podría ser procesada por aquello.
El libro finaliza con una asombrosa entrevista al investigador del Holocausto Jean-Claude Pressac. Como Uds. saben, es el predilecto de los Klarsfeld, de Pierre Vidal-Naquet y sus semejantes. Pero, ¿qué dice aquí? Muy sorprendentemente, parece, más o menos, estar abandonando el exterminacionismo (4). Pressac declara que la posición exterminacionista está "podrida" ["pourri'']. "Hay demasiadas mentiras", no son mentiras judías, de acuerdo con Pressac, sino mentiras comunistas.
Pregunta, "¿Pueden corregirse las cosas?", y se responde: "Es demasiado tarde". Pressac declara que no hay futuro para las "certezas oficiales".
Quizás hemos convertido a Pressac. Si es así, quizás es porque en Mayo de 1995 solicité al tribunal que Pressac testificara en uno de mis muchos procesos. Siendo suficientemente tonto, lo hizo. Fui impedido de interrogarlo, así que entrené a mi abogado. Yo buscaba simplificar las cosas para él, así que le dije: "Ud. necesita hacerle sólo dos preguntas". La primera: "Ud. publicó recientemente un libro llamado "Les Crématoires d Auschwitz: La Machinerie du Meurtre de Masse" (5) que contiene sesenta ilustraciones: fotografiar, dibujos, etc. ¿Puede Ud. mostramos una foto o un dibujo de una cámara de gas?". Pressac no pudo, por supuesto. Entonces se le preguntó: "¿Qué es una cámara de gas? Por favor, descríbala". Pressac, como es usual, habló detenidamente acerca de la ventilación y de los ventiladores. Perdió tanto su camino que el juez presidente, una dama, trató de darle una mano, observando: "Pero, Sr. Pressac, se supone que un ventilador ventila". Yo puedo contarles esto porque tenía una buena ubicación (debido a las circunstancias). Pude ver que Pressac estaba a punto de llorar. Les dijo a los tres jueces, "Uds. deben entender que yo tengo sólo una vida. Deben entender que estoy solo en mi combate". Así, como ven, algunas cosas están cambiando. Ahora, vayamos directamente a mi conferencia.
Yo sé que aquellos de Uds. que han asistido a las conferencias previas del IHR podrían estar en desacuerdo si una conferencia de Faurisson no consta de tres partes. Esta constará de tres partes. La primera parte tratará sobre mi método revisionista de la literatura, porque yo era un revisionista de la literatura antes de ser un revisionista de la historia. Quizás Uds. quedarán un poco perplejos, especialmente aquellos que no conocen la literatura francesa. No teman: no complicaré las cosas. Segundo: mi método revisionista de la historia, y no sólo en "el Holocausto". En la tercera parte, sugeriré varias nuevas investigaciones, que yo no puedo emprender, pero que deben ser llevadas a cabo por una nueva generación de revisionistas. Sugeriré nuevos tipos y métodos de investigación de, primero, el diario de Anne Frank; segundo, el problema de los Einsatzgruppen; a continuación, el destino de los niños en Auschwitz; cuarto, los "judíos pardos", como nos referimos en Francia a aquellos judíos que colaboraron con los alemanes durante la guerra; y quinto, la redacción y publicación de una contraguía del Museo Estadounidense Conmemorativo del Holocausto.
Mi Método Revisionista
El revisionismo no es una ideología. Es un método de trabajo. Es el proceso de verificación, y de doble verificación, de las visiones que son aceptadas comunmente. Uno puede revisar en cualquier campo, en física, en historia, en donde sea, pero hay diferentes modos de practicar el método revisionista. Vuestro método revisionista depende de vosotros, de vuestro carácter y de vuestra educación. Yo no les diré que el mío es el mejor método posible, pero trataré de describirlo, para lo cual tengo entrenamiento especial y educación especial.
He buscado adjetivos para describir mi método. Aquí están los que he encontrado: es un método clásico, directo, intrépido, temerario y riguroso, muy riguroso. Es práctico. A veces uso la expresión "revisionismo elemental". Mi método no emplea grandes palabras. Es simple, lo que es muy difícil. Va directamente al centro del centro del asunto, y trato primero que "me traigan el budín", de ir a las pruebas visuales fundamentales, inspección, fotografías, planos. No quiero palabras. Voy a probar el budín, pero primero, tráiganmelo, lo que significa no tener pretensiones intelectuales ni pedantería.
Habrán notado que he usado la palabra "método". No usé "metodología". En Diciembre de 1998 atestigüé en Toronto en el proceso de mi muy querido amigo Emst Zündel. Un abogado judío me preguntó: "El profesor que atestigua sobre Ernst Zündel y sus escritos nos explicará su metodología. ¿Cuál es su metodología, Sr. Faurisson?". Mi respuesta fue: "No tengo ninguna". Hubieran visto la sonrisa del abogado. Estaba muy complacido. Aquí tenemos un profesor, ¡pero no tenemos metodología! Dije: "Sólo tengo un método. Creo que, muy a menudo, la gente usa la palabra `metodología' como un sustituto pretencioso de método". Cuando volví a Francia, abrí mi estimado American Heritage Dictionary of the English Language. Busqué "metodología" y encontré, en una nota de empleo: "Usado crecientemente como un sustituto pretencioso de método". Le envié una fotocopia al abogado y a los dos jueces (¡un curioso juicio que tenía dos jueces!).
Mi método es difícil, y arriesgado - a veces aún físicamente-, ya que requiere que a veces deba entrar a lugares donde no soy bienvenido, y hacer algunas preguntas difíciles. Empleando mi método revisionista pueden ganarse una bofetada o un viaje a la cárcel. Pero Uds. no pueden estar avergonzados de investigar problemas históricos. No pueden limitarse a sí mismos al papel y los archivos, algo que es muy fácil de hacer.
A veces hay que enfrentar a la gente cara a cara, como lo hice con el padre de Anne Frank en su casa, o a Michael Berenbaum en su oficina en el Museo Estadounidense Conmemorativo del Holocausto. Berenbaum recientemente escribió el prólogo de un libro muy pesado, del que un amigo de Ernst Zündel me ha entregado una copia. Lo muestro a la cámara: "The Holocaugt.Chronicle" (6).Escuchen: el Sonido del Vacío.
El problema de Berenbaum es que él está escribiendo libros que son cada vez más gruesos, y mientras ellos demanden, cada vez más músculos, requerirán cada vez menos cerebro. ¡Traten de encontrar allí una cámara de gas! Hay cientos de fotos. Aquí hay una, observarán que muestra dos muros. Es la cámara de gas de Dachau, "nunca usada" (como ha sido admitido desde 1960 y como se declara en un letrero en el museo de Dachau) solo que, en otra parte del libro (en la página 609), se nos dice que fue usada, pero sólo un poquito ("...relativamente pocos de los presos de Dachau fueron gaseados'. Aquí hay otra más, otra foto, de la cámara de gas de Belzec. Pero, ¡oh!, realmente es una fotografía de la cámara de gas de Auschwitz I, que, como sabemos, es una falsificación.
Mi Método Revisionista de la Literatura
Comencé a estudiar latín en 1939, cuando tenía diez años de edad. Cuando tenía doce, comencé el estudio de griego. Pienso que fue entonces cuando comencé a ser revisionista. Les diré por qué. Me encantan el latín y el griego, pero dominarlos fue muy exigente. Traducir latín a francés o inglés es difícil; traducir griego a francés o inglés es más difícil; pero lo más difícil de todo es traducir francés o inglés a latín o a griego.
Traducir francés a latín y a griego me enseñó una penosa verdad: somos incapaces de leer cuidadosamente aún en nuestros propios idiomas. Pensamos que podemos, pero no es así. Sólo cuando uno es forzado a traducir de su propio idioma a otro, que se da cuenta que no ha estado leyendo con cuidado. Leer cuidadosamente es algo que es muy difícil de hacer. Pienso que si realmente quieren entender algo, deberían llevarlo a un idioma que fuera completamente diferente al propio: latín, griego, hebreo o chino. Gracias a mis estudios de latín y griego, tengo mucha práctica en esto.
Cuando comencé a enseñar literatura francesa, al principio tuve dificultades. En Francia, la práctica es asignar a los estudiantes un texto corto para que éstos lo expliquen y lo comenten. A los instructores se les exige entregar varias preguntas para ayudar a los estudiantes a entender el texto. También yo hice esto, al comienzo. Obedecí. Un día caí en cuenta que las preguntas estaban distrayendo a mis estudiantes de concentrarse en la lectura cuidadosa del texto mismo, y decidí que no les asignaría más preguntas. Los interrogaría sólo para que explicaran el texto y no les pediría que lo comentaran.
Mi método de enseñar literatura no estaba exento de peligro para mis estudiantes. Les decía: "Cuando estudien un texto, esfuércense en entender su significado. Lean cuidadosamente. Y ahora les diré algo difícil de aceptar: acepten que hay otro significado al evidente, o bien no hay significado en absoluto. No confundan significado con comentario". Les enseñé cierto tipo de técnica. Yo decía: "Deben leer el texto y olvidar al autor. El autor de cada texto será auctor ignotus. De esta manera, no tendrán preconcepciones. Tengan cuidado con el título: el autor lo usa para influir en Uds. Es como si el autor dijera: ‘Esto es puro jugo de naranja', y Uds. lo probaran, y no fuera puro jugo de naranja". Y les decía a mis alumnos que trataran a la poesía exactamente como si fuera prosa, lo que es casi un crimen en Francia.
En Francia, como saben, tenemos una intelligentsia muy sofisticada. Ellos han concebido todo tipo de teorías, una de las cuales es ésta: cuando la poesía llega a ser compleja, como la de Gérard de Nerval, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Lautréamont, Apollinaire y Paul Valéry, uno no debe tratar de entenderla. Dada mi naturaleza, sin embargo, yo quería entender esa poesía, verso por verso, palabra por palabra. A veces gasté (o malgastéGui?o semanas en un corto texto -un texto difícil- de Gérard de Nerval. Mi método era bueno, porque a menudo obtenía resultados.
En la década de los '60 me hice un nombre en la literatura francesa. Tenía una vida maravillosa. Una vez escribí que mi vida tenía cuatro partes: la primera era mi familia, mi esposa, mis tres niños y los placeres de la vida. La segunda era mi profesión: enseñar. La tercera era mi investigación literaria. La cuarta parte, como pueden imaginar, era mi investigación histórica. Quizás debí haberme detenido en la tercera parte y no aventurarme en esta inquietante cuarta parte, pero de todas formas llegué a ser un revisionista de la historia.
Mi Método Revisionista de la Historia
Discutiré mi método en historia más largamente. Comencé usando un muy preciso método de interrogación para investigar el "verano sangriento" de 1944, que en Francia llamamos "la gran purga" ("L'Épuration"). Tal como con mi aproximación a la poesía, trataba de concentrar mis esfuerzos, enfocándome en una pequeña área de Francia. Buscaba estudiar el problema de las ejecuciones realizadas por los maquis (o Resistencia francesa). Era un trabajo difícil y peligroso. Tuve que encontrar e interrogar a hombres que habían estado en los pelotones de fusilamiento, y preguntarles: "¿Por qué Ud. tomó parte? ¿Cómo fue capaz de hacerlo?". Era una muy molesta manera de trabajar. Uds. deben ir a ver los lugares donde tuvieron lugar las ejecuciones. Tienen que obtener correctamente los nombres de los integrantes del pelotón de fusilamiento. En aquella época, en los sesentas, la gente estaba muy asustada, temían especialmente a los comunistas. Pero investigué las ejecuciones de la Resistencia, y escribí acerca de mis hallazgos (7). Deben recordar que se nos dijo que durante la guerra había "résistants" en Francia. Escuchamos hablar acerca de "résistants" y "colaboracionistas". Yo digo que hubo dos tipos de resistentes durante la guerra: resistentes a la ocupación alemana, y resistentes al terror comunista.
Ahora voy al "Holocausto". ¿Cómo procedí?. Yo había escuchado decir a la gente que hubo cámaras de gas. Otros decían, aún en esa época, que no habían existido cámaras de gas. ¿Qué método de revisión de la historia estaba de acuerdo con mi naturaleza, conmigo mismo?. Me dije: "Muy bien, veré a la gente que argumenta que las cámaras de gas existieron, y le haré una pregunta simple: "¿Qué es una cámara de gas nazi? Necesito ver una".
Fui a París, al Centre de Documentation Juive Contemporaine. Recuerdo al archivero preguntándome qué quería. Le dije: "Una fotografía de una cámara de gas nazi". El hombre dijo: "Tenemos muchos libros". Yo dije: "Una foto". El continuó: "Tenemos muchos testimonios". Dije: "Una foto". "Tenemos muchos documentos". Dije: "Una foto". Entonces él llamó a la Sra. Imbert (recuerdo su nombre). "Pase. El señor quiere una foto de una cámara de gas nazi". Les juro que ella dijo: "Tenemos muchos testimonios". El archivero, exasperado, le dijo: "Pero este señor quiere una foto". Se me dijo que tomara asiento. Estuve sentado durante sesenta minutos. Aquella pobre mujer removió los estantes, revisando libro tras libro sin éxito. Al final ella me trajo una foto conocida por todos, la del soldado estadounidense con casco, de pie frente a las cámaras de desinfección de Dachau, y otras imágenes similares. Pensé para mí: "Aquí hay un problema".
La derechura de mi método de investigación reside en ir al centro del centro: aun un centro judío de documentación. El así llamado Centro de Documentación Judía en París tiene un archivo llamado "Gaseamientos de exterminio". Dije: "¡Estoy de suerte! La más sólida de las acusaciones contra Alemania debe estar aquí. Comenzaré con las más fuertes." Bien, fui a las más fuertes acusaciones de gaseamiento, y encontré precisamente: nada.
Decidí visitar los lugares en que se dice que hubo cámaras de gas. Primero visité Struthof-Natzweiler, cerca de Estrasburgo, y descubrí que la "cámara de gas" no tenía en absoluto una cámara de gas, a pesar de los prominentes letreros en que se leía: "Cámara de gas". Tan pronto como publiqué los resultados de mi investigación (7), la "cámara de gas" fue cerrada al público. ¡Inténtenlo y visítenla!. El letrero "Cámara de gas" permanece aún, pero a los visitantes se les dice "No podemos mostrársela porque ha habido casos de vandalismo", lo que es falso (y en cualquier caso difícilmente es una explicación aceptable).
Cuando visité Majdanek, me encaminé inmediatamente al lugar donde la cámara de gas se suponía que había estado. Este edificio aún muestra un letrero prominente, colocado por las autoridades alemanas que huyeron del campo, en el que se lee: "Bad und Desinféktian" ("Baño y desinfección").
Me dije a mí mismo: "Dentro de este edificio encontraré la época ‘Bad und Desinfektion', o ‘Bad und Desinfektion' y algo más que sea sospechoso". Lo que encontré no fue más que "Bad und Desinfektion", incluyendo algo totalmente característico: una pequeña estufa, cerca de la así llamada "cámara de gas", para desinfección (mediante el calentamiento del aire para acelerar el proceso de despiojan-tiento) y, en medio de la puerta, un lugar para un termómetro. Como pueden ver, mi método no es demasiado disímil del que usa la policía investigando un crimen.
Visité Auschwitz, Treblinka y otros lugares similares. En cada uno de ellos encontré una cámara de gas que desaparecían tan pronto como me acercaba, la cámara de gas se desvanecía. Nunca hice preguntas a los guías. Como todos sabemos, esta pobre gente sólo recita una lección memorizada. Cada vez que visité un campo, pedía hablar con un experto, a quien luego podría pedir una explicación de la cámara de gas desaparecida. Nunca me recibió ninguno.
Como resultado publiqué un artículo en el diario Le Monde e129 de Diciembre de 1978, y una carta en el mismo medio el 16 de Enero de 1979. Hice preguntas simples (siempre hay que ser simple): "¿Cómo fue posible entrar a las cámaras de gas a recoger los cadáveres, ya que hubiera sido como entrar en un mar de ácido cianhídrico? ¿Cómo pudieron los trabajadores haber manipulado los cuerpos, ya que sólo con tocar su piel podrían intoxicarse? ¿Qué hay respecto al esfuerzo físico en remover los cuerpos?" Sabemos que uno no debe hacer esfuerzos antes de abrir una ventana en un lugar que ha sido recién desinfectado con ácido cianhídrico, porque respirar agitadamente incrementa la posibilidad de intoxicarse. Todo lo que pregunté fue: "¿Cómo pudo hacerse? Díganme. Denme una explicación que técnicamente tenga sentido". ¿Saben cómo respondieron mis preguntas Pierre Vidal-Naquet, Léon Poliakov y otros treinta y dos historiadores?. Ellos entregaron una maravillosa respuesta, que fue publicada en Le Monde el 21 de Febrero de 1979. Escribieron: "Uno no debe preguntar cómo, técnicamente, fue posible un asesinato masivo como ese. Fue posible técnicamente porque tuvo lugar."
Quizás entonces yo debí haberme detenido; haber dicho: "Muy bien, por ahora no pueden responderme. Me quedaré esperando su respuesta". No sé por qué me mantuve luchando y luchando. Fui el primero en publicar los planos de las supuestas cámaras de gas. Era el otro bando el que hubiera debido publicarlos.
El 19 de Enero de 1995 tuve la mayor conmoción de mi vida, y he tenido muchas. Cuando abrí la revista semanal L Express, encontré un largo artículo de Eric Conan, un historiador que está completamente en contra de nosotros. Se titulaba "Auschwitz: La Mémoire du Mal". Allí, en la página 68, leí estas palabras sobre la cámara de gas de Auschwitz 1: "Todo en ella es falso". Conan escribió en el mismo artículo acerca de a qué llamaba él "falsificaciones": "Fue fácil para Faurisson decir aquello, más aún porque las autoridades del museo se opusieron a responderle". Así fue. Desde el principio se supuso que yo había sido el falsificador. Se suponía que los exterminacionistas decían la verdad. Entonces, en 1995, un historiador ortodoxo declara: "Faurisson tenía razón", pero agrega, en efecto: "¿Y qué?".
Visitar un lugar puede producir otro argumento efectivo, uno que, sorprendentemente, ni aún Fred Leuchter (8) anticipó. Si Uds. desean mostrar que el rendimiento afirmado de los hornos alemanes era técnicamente imposible, pueden hacer algo simple. No necesitan escribir doscientas páginas. Sólo deben ir a ver un crematorio. Averiguar el rendimiento de los hornos crematorios actuales, y compararlo con el rendimiento de aquellos que se afirma que había en Auschwitz, cerca de sesenta años atrás. Pueden hacer lo mismo para investigar una cámara de gas. Vayan y visiten una cámara de gas estadounidense. ¿Por qué no lo hacen, Uds., estadounidenses? Podrían ver cuán complicado es gasear sólo una persona. Ahora, por cierto, sabemos que ciertos aspectos de una ejecución formal tienen algo de lujo. Sólo imaginen cómo era en 1924, cuando, por primera vez, se efectuó una ejecución mediante gas en Estados Unidos. Verán cuán horriblemente complicado debe ser un gaseamiento, aún hoy. Necesitan sólo yuxtaponer una cámara de gas real de una cárcel estadounidense, por un lado, con una así llamada cámara de gas nazi, por el otro. Verán que realizar un gaseamiento en las supuestas cámaras de gas de los nazis hubiera sido imposible.
Confrontación
No sólo necesitan Uds. inspeccionar los lugares, sino que tienen que hablar con la gente. Así como yo lo hice, tienen que ir donde está el peligro. En 1994 me dejé caer donde Michael Berenbaum, en esa época director de investigación del Museo Estadounidense Conmemorativo del Holocausto. Después de haber visitado la exhibición con dos amigos estadounidenses, telefoneé a Michael Berenbaum desde el vestíbulo. Le dije: "Mi nombre es Robert Faurisson. Me gustaría visitarlo." Berenbaum respondió inmediatamente: "Es un cuarto para las cuatro. Eso significa que a las cuatro y cuarto Ud. estará en mi oficina". ¡Era como si él hubiera estado esperándome!
Cuando entré en su oficina, no sólo vi a Berenbaum, sino a otros dos señores sentados en un sofá. Eran los directores del museo. Fui flanqueado por mis propios testigos. Berenbaum inquirió: "Entonces, ¿cuáles son sus preguntas?" Le dije: "En la planta baja, en el libro de visitantes, escribí: `He visitado este lugar e130 de Agosto de 1994 [me gustan las fechas]. No he encontrado una respuesta a mi desafío: ‘Muéstrenme o dibújenme una cámara de gas nazi' (si bien yo sabía que había una maqueta de una cámara de gas en el museo, yo quería escuchar a Berenbaum decirme que esa era una buena maqueta. Sabía que él no podría hacerlo). Me preguntó: "¿Por qué debería responder sus preguntas? ¿Quiénes están con Ud.? Ernst Zündel, Bradley Smith. Ud. debe saber que el año pasado tuvimos dos millones de visitantes. Así, pues, ¿quiénes son Uds?". Dije: "Ud. debe responder mi pregunta del libro de visitantes." Replicó: "No veo por qué". Repentinamente tuve una inspiración. Le dije: "Sí, Ud. está obligado a responder, porque está haciendo una acusación contra los alemanes". Por primera vez en su vida, pienso, Berenbaum se dio cuenta que estaba acusando a Alemania, simplemente por decir que las cámaras de gas habían existido. Pensé que iba a abofetearme. Berenbaum se enfureció, y por un minuto pensé que llamaría a los guardias de seguridad. Me pareció recordar que había detenido la grabadora, y por la siguiente hora torturé al pobre hombre.
Un revisionista necesita ser un poco sádico. Debe volver atrás y decir: "¿Es éste el diente que le duele?". "Sí". "¿En verdad? ¿Este mismo?". Este es el modo como he tratado de conducir todas mis investigaciones.
Mantenlo simple...
Cuando yo hacía revisionismo en literatura, mi modelo era Jean-François Champollion, el hombre que en 1822 descifró los jeroglíficos egipcios. Champollion no creyó en grandes palabras o grandes teorías. Simplemente él trató de entender los textos, palabra por palabra. ¿Sabían que antes del éxito de Champollion hubo muchos profesores capaces de hablar acerca de aquellos textos que no entendían? Por supuesto, sus explicaciones eran siempre sublimes. Tal texto era una "invocación a los dioses", ese otro a "las almas de tal o cual", y así por el estilo. Después que Champollion hubo descifrado el antiguo sistema de escritura egipcio, aquellos textos a menudo se transformarían en realidad en listas de tantas vacas, tantas cabras, tantas ovejas. Esa es la manera que los intelectuales trabajan: siempre grandes ideas, siempre filosofía. Odio la filosofía. La odio porque de hecho no la entiendo.
Mi modelo de revisionismo de la historia podría ser Sherlock Holmes. Como él, uno debe ser valiente. Y como Holmes, uno debe ser conciso e ir al grano. Eso es lo que yo hice con mi frase: "Sin agujeros no hay holocausto", la cual Uds. han oído. Sorprendentemente, quizás, declaré esto por primera vez en nuestra conferencia de 1994. Recuerdo que nadie reaccionó en esa época. Nadie pareció entender, quizás debido a mi pobre inglés. Luego, dos o tres años después, revisionistas como el Dr. Robert Countess comenzaron a señalar: "Pero tenemos que ser cuidadosos. Tu formulación es muy breve". Puedo entender la objeción. Cuando algo es muy breve, quizás es demasiado breve. Las cosas complicadas, pareciera, no pueden ser puestas en pocas palabras. Puedo entender bien por qué la gente es cuidadosa y reservada, pero a veces la brevedad es una cosa buena.
Pensé que "Sin agujeros no hay holocausto" era una buena frase. La explico: cuando Uds. tienen un problema muy grande, saben que no pueden abarcarlo completamente. Eso sería imposible. Es demasiado grande. ¿Qué deben hacer entonces? Deben ir, valientemente, al centro del centro de su núcleo. El centro del "Holocausto" es Auschwitz. Auschwitz es su capital. De esta manera, tenemos un gran círculo que es "H", "Holocausto", luego, dentro de él, un círculo más pequeño: "A", como en "Auschwitz". Ahora, ¿cuál es el centro de Auschwitz? Es "C", los crematorios, cada uno de los cuales se supone que contenía una cámara de gas para matar gente. ¿Cuál es el centro de "C''?. Sólo puede ser el único crematorio que se afirma que está relativamente intacto, sin ser una "reconstrucción". Este es hoy el crematorio número dos, en Auschwitz-Birkenau. Por cierto, fue dinamitado por los alemanes (o posiblemente por los rusos, no importa). Nuestros oponentes dicen: "Este es el luga". Tenemos que viajar, entonces, al crematorio II. Y, una vez allí, debemos buscar el epicentro mismo del "Holocausto": los agujeros en el techo de la supuesta cámara de gas en el crematorio II. A través de estos agujeros era por los que los hombres de las SS supuestamente dejaban caer las tabletas de Zyklon B. Vayan al crematorio II. Busquen aquellos agujeros. No encontrarán ninguno.
Ayer Charles Provan me dio este volante (9). Él está revisando mi revisionismo, lo que es una buena cosa, absolutamente. Ahora voy a revisar su revisión de mi revisionismo. Lo siento, pero no he terminado de leerlo, así que debo ser cuidadoso. Pero voy a entregarles mis primeras impresiones. Le dije al Sr. Provan que diría algo sobre esto.
Pienso que es un buen trabajo. En primer lugar, es breve. Al contrario que los libros de Berenbaum, no se requieren músculos fuertes para sostenerlo. Hasta ahora les puedo decir que está bien hecho. Es preciso. Está claro que hay un trabajo arduo en él. Pero existe un gran error en el método de este estudio. Para decirlo en forma simple, Uds. no deben confundir el testimonio con lo que encuentren en el lugar, esto es, la evidencia física.
Ud. comienza, Sr. Provan, con el testimonio. Pero en lugar de separar el testimonio de la evidencia física de los supuestos agujeros, en su evaluación del testimonio habla acerca de lo que se supone que encontraremos en el lugar. Esto es confundir las cosas. En lugar de llevar aceite, y luego vinagre, para hacer vinagreta, primero trajo la vinagreta, y aquí Ud. está trabajando muy duro para tratar de distinguir el aceite del vinagre, lo que es muy difícil, ¿no es así? Pero Charles Provan ha realizado un trabajo real, y tenemos que tomarlo seriamente.
Métodos Revisionistas para el Futuro
Ahora hablaré sobre el método revisionista para una nueva generación. Debo decir que quedé muy conmovido, al llegar acá, al ver a Germar Rudolf y a Jürgen Graf trabajando juntos muy duramente. Esta es la nueva generación. Uno de ellos, Germar Rudolf, está en el exilio. ¡Qué lástima, lejos de su patria, lejos de su carrera, de su esposa y de sus dos niños! (10). Jürgen Graf, de Suiza, ha sido condenado a quince meses de prisión.
¿No es una lástima? Pero los habrán visto. Ellos están trabajando felices, y trabajando muy duro.
Es de gente como esta de la que les hablaré ahora, y esbozaré varias ideas para futuras investigaciones.
Comenzaré con el diario de Anne Frank.
Quizás recordarán que visité al padre de Anne Frank, Otto Frank, en Basilea, Suiza, en los setentas. Como todos los estafadores, él era del todo encantador, muy encantador, por cierto. A veces escucharán a la gente decir: "Pero era tan encantador. ¿Cómo podría haber sido un estafador?". ¡Los estafadores son siempre encantadores!
Así, pues, fui a ver a Otto Frank. Me gusta mirar a la gente a los ojos. Le dije que tenía serias dudas acerca de la autenticidad del diario de Anne Frank. Dijo: "Está bien. Estoy listo a responder sus preguntas". Fui afortunado pues su (segunda) esposa estaba presente (como verán, ella es importante para la historia). Frank había dicho que estaba preparado para mis preguntas, pero fue un poco como Michael Shermer, quién me entrevistó en 1994. Quizás Otto Frank pensó, como hizo Shermer: "Ah, un intelectual francés. Esto será muy intelectual, con consideraciones sobre la psicología de una joven muchacha, sobre la interacción entre ocho personas viviendo escondidas en un mismo lugar, sobre las opiniones políticas acerca de los judíos en aquella época, y cosas así."
Bien, entonces llegué con mi revisionismo elemental. Dije: "Sr. Frank, Uds. no podían hacer ruido alguno, aun durante la noche. Si tenían que toser, tomaban codeína. Eran ocho personas en aquellas pequeñas habitaciones, rodeadas por otras habitaciones ocupadas por ‘enemigos', en Amsterdam, por dos años. Los ‘enemigos' estaban escuchando". "Sí", concordó él. "¿Cómo es que a veces el joven, Peter, partía madera en el desván para mostrar su fuerza a Anne? ¿Puede Ud. imaginar el ruido? Más aún, Peter hacía muebles, y cada mañana sonaba el reloj despertador. Estaba la radio, los gritos como los de los pacientes del dentista [uno de los ocho], y cosas así. ¿Cómo puede explicar todo eso?" No lo explicó.
Luego le pregunté: "¿Qué pasó con la basura?" ¡Escuchen al intelectual francés! "¿Qué pasó con la basura?. Ud. dice que era quemada en la estufa". "Sí". "Pero Uds. se instalaron el 12 de Junio. Ud. dice que encendieron la estufa por primera vez, pienso, el 12 o el 15 de Octubre. Entonces, durante el verano, ¿qué pasó con la basura, y luego, qué pasó con el humo? Estaban viviendo en un lugar que se suponía desocupado.
Pero el humo, especialmente durante la noche, significa que alguien está allí. Eche una mirada al humo durante la noche". Otto Frank no tenía respuestas.
Le hice muchas preguntas por el estilo al pobre hombre. Su esposa dijo algo así como: "¡Es asombroso! Sí, ¿cómo se las arreglaron?". O, "¿Cómo pudo haber sido?". De repente, él le dijo a ella, en alemán, "Maul zu!" ["¡Cállate!"). Yo seguí insistiendo, pero al mismo tiempo Otto Frank tuvo una idea genial. Me dijo: "Sr. Faurisson, estoy completamente de acuerdo con Ud. Científicamente, teóricamente, es imposible, pero así ocurrió".
Le dije: "Sr. Frank, Ud. está haciendo las cosas difíciles para mí. Ud. está de acuerdo conmigo en que una puerta no puede estar abierta y cerrada al mismo tiempo, entonces no tenemos necesidad de "teóricamente", "científicamente", pero si va a decirme que ha visto aquella puerta con sus propios ojos, no tengo problemas con ello. Por favor, responda mis preguntas". Por supuesto, no hubo respuesta.
Al día siguiente me llevó a un banco. Fue la primera vez que yo estuve en la bóveda de un banco suizo, o de cualquier banco. Vi las impresionantes cajas de seguridad, en las cuales uno puede depositan dinero, joyas, manuscritos. Otto Frank sacó los manuscritos. Dijo: "Mire, aquí están". Volvimosa su casa para examinarlos. Dije: "Sr. Frank, no soy un especialista en escritura. No estoy interesado No estoy interesado en manuscritos. Lo que quiero de Ud. es que me explique la historia de cómo ocurrió pero Ud. No puede. Cuando regresé a casa desde Basilea, hice un borrador de un informe sobre el problema del diario, y lo puse a disposición de un amigo alemán que estaba teniendo dificultades con los tribunales alemanes por haber expresado dudas acerca de su autenticidad.
Un juez alemán ordenó un análisis de la caligrafía de los manuscritos de "Anne Frank". Aquí los revisionistas debemos ser cuidadosos. A menudo oigo a la gente decir: "Descubrieron que la escritura fue hecha con un bolígrafo". ¡Sean cuidadosos! El informe es totalmente insuficiente. Concluye que todo el manuscrito fue escrito por la misma mano. Recuérdenlo. El informe declara que había escritura hecha con tinta de un bolígrafo, pero no entrega datos específicos. No podemos decir cuánto fue escrito así, en cuántos lugares y cosas por el estilo. Por lo tanto, sean cautos con el informe alemán.
Otto Heinrich Frank murió en 1980. En 1986 una "edición crítica" de los supuestos diarios de Anne Frank fue publicada en Amsterdam".
Durante los siguientes seis años aparecieron una edición alemana, una edición francesa y una edición inglesa. Cada una de las cuatro era aproximadamente tan gruesa como "The Holocaust Chronicle" (con el prólogo de Berenbaum), que les he mostrado. La gente pensó:
"Ah, ésta es la respuesta a Faurisson". El libro dice eso: "Esta es la respuesta a Faurisson".
Bien, Uds. podrían leer lo que los editores dicen sobre Otto Frank. Todos ellos lo llaman mentiroso. ¡Yo tenía razón! Al final de esta "edición crítica" (11) ellos dicen que Otto Frank nunca debió haber pretendido que lo que publicó era realmente el diario de Anne Frank. Sin embargo, esta "edición erudita" es sólo un gran bluff. Ellos muestran todo el tiempo la escritura a mano y dicen: "Vean, es la misma letra". No veo que sea la misma letra, pero no soy un especialista, así que tengo que ser cuidadoso. Pero mi pregunta no se refiere a la escritura. Mi pregunta fue:
"¿Puede Ud. explicar todos los problemas de coherencia que tengo con el relato?" En lugar de responderme, al comienzo del libro uno de los editores resumió su versión de lo que yo escribí.
Obviamente era una caricatura. No se hubieran puesto tales estupideces en mi boca, por cierto, si ellos hubieran citado textualmente mis palabras.
Les aconsejo ser cuidadosos. El problema de la escritura de Anne Frank es lo que Uds. llaman un "red herring" (pista falsa): una distracción del objetivo principal. Me gustaría que alguien que estuviera capacitado, que dominara holandés y alemán, hiciera una comparación computacional entre el diario de Anne Frank como fue publicado inicialmente -la edición generalizada- y la nueva edición generalizada, editada por una mujer llamada Mirjam Pressler. Yo mismo he descubierto dos o tres Annes Frank diferentes. Ahora, si uno fuera a hacer el tipo de comparación que propongo, pienso que habría más de ocho o diez Annes Frank.
Ahora, con respecto a los Einsatzgruppen. Pienso que esta es la más importante de mis sugerencias para una futura investigación. Me gustaría ver trabajos realizados sobre el tópico específico de aquellos alemanes que fueron ejecutados por el ejército alemán por asesinar judíos. Sí, en Marinka, un lugar en Rusia, el alcalde de la ciudad mató a una judía. Fue procesado por una corte marcial del ejército alemán, condenado a muerte y ejecutado. Tengo muchos ejemplos como ese.
Los mariscales de campo List, von Küchler, von Manstein; el general Otto Dessloch; el mariscal de campo von Kleist; el general Kittel: cada uno de estos hombres ordenó la ejecución de un soldado, oficial o funcionario civil alemán que había matado a uno o más judíos. ¿Cómo fue eso posible si había una política de exterminar físicamente a los judíos? En mi opinión, deberían plantar árboles por Manstein, List, Küchler, Kleist y Kittel en la Avenida de los Gentiles Justos en Jerusalén. ¿Y por qué no uno por Adolf Hitler? Hitler ordenó la ejecución, de personas que habían matado judíos. Este es el tipo de problema que nosotros, revisionistas, deberíamos investigar.
No tengo tiempo de hablar sobre los "judíos pardos", los niños judíos en Auschwitz y lo que yo llamaría la "Contra-guía al Museo Conmemorativo del Holocausto", un tour del museo con un guía revisionista.
Quizás Uds. han escuchado acerca de mi pesimismo. Quiero decir unas pocas palabras sobre eso. Por razones que no tengo tiempo de detallar, soy bastante pesimista. Déjenme explicar. En mi primera visita a este país, en 1979, mi amigo Gene Brugger me recibió en el aeropuerto Kennedy. Ayer me recordó que yo llevaba una copia del "Hoax" de Arthur Butz (12) y una raqueta de tenis. Gene, que es de ascendencia alemana, me hizo una pregunta. Me dijo: "Tú eres francés. ¿Por qué haces esto por los alemanes?" Yo respondí: "Esto no es a favor de los alemanes. Un pájaro canta. No lo puede evitar, sólo canta, porque esa es su naturaleza. El pájaro no lo puede evitar. Así, hasta un pájaro pesimista debe cantar".
El otro día, cuando salí de Francia, recibí una llamada telefónica de Adrien, uno de mis nietos. Él dijo: "Así que te vas". Yo respondí que sí. "¿A dónde vas?". "A Estados Unidos". "¿Por qué?" "Tengo trabajo que hacer". Mi nieto es muy gentil conmigo. Me dijo: "Abuelo, ahora deberías detenerte. Trabajas día y noche. Estás muy viejo. Muy pronto te vas a morir".
Como Uds. pueden ver, aún estoy vivo y sano. Y aunque soy un pájaro viejo, pienso que voy a seguir cantando.
ROBERT FAURISSON (*)
* Robert Faurisson;(n. 1929) es el mayor especialista europeo en revisionismo sobre la cuestión del "Holocausto". Profesor de la Universidad de Lyon de 1974 a 1990, Faurisson ganó amplio prestigio por sus estudios de textos de Rimbaud y Lautréamont. Después de años de investigación y estudio personal, reveló su escepticismo sobre las cámaras de gas de la II GM. en artículos publicados en 1978 y 1979 en Le Monde (París). Ha escrito numerosos artículos acerca de, todos los aspectos del tema, mucho de los cuales han aparecido en el Journal of Historical Review. Una colección de cuatro tomos de muchos de sus escritos revisionistas, Écrits Révisionnistes (1974-1998), fue publicada en 1999. El presente artículo es un adecuado resumen del trabajo de su vida, cuando ésta llega a los 80 años. El Institute for Historical Review (http://www.ihr.org) es una organización académica especializada en la revisión histórica, con oficinas en Orange County, California meridional. Fundada en 1978, ha publicado su revista (Journal of Historical Review, 1980-2002) y numerosos libros, y organizado catorce conferencias que reunen a especialistas de todo el mundo. Tradujo el artículo: J.T. (Ndlr.)
NOTAS
1. - Este ensayo está adaptado de la alocución del autor e129 de Mayo de 2000, en la 13' Conferencia del Institute for Historical Review, en Irvine, California. Inglés: http://www.ihr.org/jhr/v21/v21n2p-7 faurisson.html
2.- El profesor Vidal-Naquet era un notable historiador de la antigua Grecia, y uno de los más vociferantes defensores de la afirmación del Holocausto en Francia.
3.-Valérie Igounet, Histoire du négationnisme en France (París: Le Seuil, 2000).
4.- Se suele llamar "exterminacionistas" a los que sostienen que a) hubo un plan alemán de exterminio de la población judía europea y b) el intento de llevarlo a cabo, durante la II G.M., con c) los resultados comunmente admitidos. Los "revisionistas" controvierten estos puntos, o algunos de ellos (Ndlr.). 5.- Jean-Claude Pressac, Les Crématoires d'Auschwitz: La Machinerie du Meurtre de Masse (París: CNRS éditions, 1993).
5 – Jean Claude Pressac, Les Creématoires de Auschwitz: La Machinerie du Meurtre de Masse (Paris, CNRS éditions 1993)
6.- Michael Berenbaum, introducción a The Holocaust Chronicle: A History in Words and Pictures, ed. David Aretha,
pub. Louis Weber (Lincolnwood, Ill.: Publications Intemational, 2000).
7.- Faurisson: "A Dry Chronicle of the Purge: Summary Executions in Certain Communes of Charente Limausine," ["Una Crónica Seca de la Purga: Ejecuciones Sumarias en Ciertas Comunas de Charente Limousine], en el Journal of Nistorical Review 12, no. 1 (Primavera 1992), pp. 5-30. [Ed.].
8.- Fred A. Leuchter fue el autor del primer informe forense sobre las pretendidas cámaras de gas en Auschwitz-Majdanek, en el juicio del germano-canadiense Ernst Zündel en 1988. Cf. Leuchter, Faurisson, Germar Rudolf The Leuchter Reports. Critical Edition, Chicago-Hastings: Castle Hill Publishers, 2005 (Ndlr.).
9.- Charles D. Provan, No Holes? No Holocaust? A Study of the Holes in the Roof of Leichenkeller 1 of Knematorium 2 al Birkenau ["¿No hay agujeros? ¿No hay Holocausto? Un Estudio de los Agujeros en el Techo del Leichenkeller 1 del Krematorium 2 en Birkenau"] (Monongahela, Penn.: n.p., 2000). También en línea en: www.revisingrevisionism.com/.
10: Germar Rudolf, químico, un tiempo investigador en el Instituto Max Planck, fue extraditado en 2005 de EEUU a Alemania, donde aún se encuentra en prisión (Ndlr.).
11.- The Diary ofAnne Frank: The Critical Edition,
preparada por el Instituto Estatal Holandés de Documentación de Guerra, ed. por David Barnouw y Gerrold van der Stromm, trad. al inglés porArnold J. Pomerans y B. M. Mooyart (Nueva York: Doubleday), 1989.
12.- A.
Butz, TheHoax of the Twentieth Century, 1976 (3a. ed., Chicago-Hastings: Castle Hill Publishers, 2003 (Ndtr.).

Tags: revisionismo, Historia, espíritus libres

Publicado por cultural-thule @ 19:23
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