sábado, 22 de noviembre de 2008

Nuevo texto de Pierre Vial sobre Obama

 Nuevo texto de Pierre Vial sobre Obamaen
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El mestizo, la etnopolítica y América, Pierre Vial
16 de noviembre de 2008 - Categoría IDEAS
Desde sus orígenes, la historia de Estados Unidos ha estado marcada por una ambigüedad, digamos incluso que por una ambivalencia: la doctrina que ha servido para la justificación ideológica del Estado yanqui es el melting-pot (la “mezcla”. Mezcla étnica, se entiende), lo que es comprensible dado el mosaico de poblaciones que son los “americanos”. Pero, en realidad, es el componente WASP (White Anglo Saxon Protestan) el que siempre ha controlado el poder (ligado, más o menos discretamente, con la comunidad judía). Este componente WASP acaba de sufrir un duro fracaso con la elección de Obama (la derrota de MacCain, que es también la de los neo-conservadores pro-Bush, evidentemente no nos arranca ninguna lágrima, pues siempre hemos considero a esa gente como los encarnizados enemigos de los pueblos europeos...).

OBAMA: ¿MESTIZO O NEGRO?
La victoria de Obama, el mestizo, es aparentemente el triunfo del sueño que excita a los zelotes del mestizaje: imponerlo como la panacea universal, el remedio milagroso para pacificar el mundo de hoy y más aún el de mañana. Gracias a este melting-pot, del que Obama sería el modelo, él ha logrado que America haya reencontrado sus fundamentos. Una América que tendría por enemigo ideológico el culto a las diferencias -la pertenencia a comunidades enraizadas- las identidades étnicas, las patrias carnales. Obama puede afirmar con toda seguridad que ya no hay más blancos ni negros... porque él mismo no es ni blanco ni negro.
En realidad esto falla. Primero porque esta visión idílica está totalmente alejada de la realidad e incluso en contradicción con la misma. Obama lo sabe muy bien: él, al que los medios occidentales presenta como el presidente “postracial” (Le Monde, 6 de noviembre) el símbolo mismo de una sociedad multiétnica (hoy América, mañana todo el planeta), declaró en su ya famoso discurso de Filadelfia (calificado por Le Monde como “discurso fundador&rdquoGuiño del 18 de marzo: “la raza es una cuestión que nuestro país no se puede permitir ignorar”. Ciertamente, por razones de eficacia electoral ha debido navegar sobre un doble imperativo, con sus aspectos contradictorios: beneficiarse al máximo del voto negro (y por lo tanto jugar la carta del comunitarismo, lo que se ha revelado eficaz pues ha logrado el 96% del voto negro) pero la mismo tiempo no dejarse atrapar por esta elección, para rentabilizar lo más posible (algo que ha logrado y le ha
dado la victoria). De ahí la definición, muy acertada, dada por Le Monde (7 de junio) del nuevo presidente americano: “un mestizo que se reivindica negro”
Problema : incluso si en plena euforia de eso que ellos consideran como “su” victoria, con un agradable sabor a venganza, muchos han puesto entre paréntesis un aspecto espinoso, muchos afro-americanos (término consagrado para evitar decir “negros&rdquoGuiño, estiman que Obama no es verdaderamente su “hermano” (mientras sí reconocen a su mujer la calidad de sister, puesto que ella es, a diferencia de su marido, “descendiente de esclavos” según la expresión tan querida a los apóstoles del arrepentimiento obligatorio para los blancos). Lo quiera o no, Obama no podrá ignorar estas realidades étnicas. Es lo que recuerda Charlton McIlwain, profesor de la universidad de Nueva York donde dirige el laboratorio de investigaciones “Razas y política” (apuntemos que un laboratorio de estas características sería totalmente impensable en Francia... país que como todo el mundo sabe es el de la ¡Libertad!). Pone el dedo en la llaga “Una vez pase
la euforia, mucha gente juzgará lo que haga Obama a través del prisma racial. Que sus decisiones sean percibidas como buenas o como malas, dependerá del color de su piel”. Y muchos negros lo esperan en la cuestión de la discriminación positiva (que consiste, recordémoslo, en favorecer sistemáticamente a los negros, en todo los dominios, en razón del color de su piel... esto es a la vez un racismo anti-blanco, considerandos como culpables de tener la piel clara, y también anti-negro, porque se les atribuye una inferioridad intrínseca, de origen étnico, que es necesario compensar con un favoritismo social...). Si Obama quiere, por hostilidad al racialismo, -que es tan intrínseco” (McIlwain) en los Estados Unidos- tomar medidas para reducir la dimensión racial de la discriminación positiva a favor de criterios puramente sociales, McIlwain estima que suscitaría en contra suya una franca hostilidad en el seno de la comunidad negra: “Esto
chocaría a muchos de ellos y más aún a muchos de sus dirigentes”. Porque muchos de ellos fundamentan sus carrera sobre la base de la representación de intereses raciales o étnicos. Muchos reaccionarían diciendo: “¿Pero qué se cree?, No le hemos elegido para esto” (...). Sobre cuestiones como la segregación racial, la tarjeta escolar, la reconstrucción de Nueva Orleáns, sus decisiones serán escrutadas de muy cerca por los dirigentes y activistas negros. Gentes como el reverendo Jesse Jackson o el reverendo de Nueva York al Sharpton se oponen vigorosamente a toda veleidad de remplazar los criterios raciales por criterios sociales” (Le Monde, 6 de noviembre)

He aquí que nos reconfortamos en nuestra convicción de tener –con el criterio etnopolítico- la clave permanente para comprender bien las situaciones y actuar en función de esta comprensión, ya que el factor étnico es determinante en el mundo de hoy. Somos los únicos que se atreven a decirlo así de claramente en la Francia actual, pero los que niegan el choque de las identidades étnicas (expresión que preferimos a la ambigua “choque de civilizaciones&rdquoGuiño están totalmente desconectados de la realidad (vamos a tener la caridad de no citar las lamentables declaraciones de algunos que, en el seno de los que por convención se llama “los nacionales” –o la extrema derecha, como se prefiera- se creen obligados a buscar, con ocasión de la elección de Obama, una patente de antiracismo).

EL EFECTO OBAMA

La ola de delirante euforia provocada por la elección de Obama entre los negros y los magrebíes de Francia es muy reveladora de la se ponía en juego en las presidenciales americanas. Tal y como es percibido por esas poblaciones: es la derrota del hombre blanco. El mestizo Obama se ha convertido, en todo el planeta, en el campeón de los no-blancos obsesionados por el fantasma de la revancha: imponer un día u otro su dominio sobre los blancos. Obama bien puede negarlo, con la mano en el corazón. Pero es así como él es percibido realmente, más allá de los tranquilizadores discursos de circunstancia plagados de buenos sentimientos sobre la reconciliación que el nuevo presidente americano, se ve obligado a dar. Son reveladoras, a este respecto, las reacciones recogidas por Le Figaro (6 de noviembre) entre los “franceses de la diversidad” (dicho de otra forma “los afro-franceses&rdquoGuiño. “Obama somos todos nosotros”, dice Alí, camarero en
Aubervilliers. Roger, nacido en Costa de Marfil, están contento de ver “cambiar al mundo”. ¿Por qué Gilles apoya a Obmama? “porque soy negro”. Y Safia: “lástima que no sean nuestras elecciones”.
Para Le Monde, entristecido por no encontrar un “Barack Obama francés” (29 de octubre), el nuevo presidente es (6 de noviembre) “el hombre que hace falta”. ¿Por qué? Porque “ha hecho coincidir la esperanza con la negritud”. Los medias francesa asaltados por el etnomasoquismo. En Le Monde 2 (1 de noviembre), Frank Nouchi, renegado ejemplar y por lo tanto cuidadoso en su servidumbre a la hora de manifestar su servilismo hacia a la negritud, comenta así la herencia genética recibida por Obama de su madre blanca y su padre negro: “A ella, la blanca, debe sus pequeñas cejas, que casi no se ven. A su padre, el negro, su cerebro y su carácter”. ¿Alguien ha dicho superioridad racial? ¿Pero, dónde?

RETORNO A LA REALIDAD
Son tremendamente ingenuos los que se imaginan que gracias a Obama va a surgir “un nuevo mundo”, del que desaparecerían, por ejemplo, la voluntad americana de extender su hegemonía por todo el mundo. Apenas electo, en su primer discurso, Obama ha asentado: “una nueva alba de liderazgo americano está al alcance de la mano”. Aviso a los dulces soñadores europeos….

Además, el sistema americano permanece encerrado en las mismas manos detentadoras de los poderes reales. Es ilustrativo el rol jugado por la firma Goldman Sachs, que es “la banca más poderosa del mundo”, como lo reconoce Marc Roche, enviado especial de Le Monde a Nueva York, quien ha publicado en su periódico (21 de octubre) un apasionado estudio sobre esta firma. La cual, ante las elecciones presidenciales, no había puesto todos los huevos en el mismo cesto, dando 228 000 dólares (solamente… si se puede decir eso) a MacCain y 874 000 dólares a Obama (lo que sitúa a Goldman Sachs como el segundo mayor contribuyente a la campaña de Obama). Marc Roche recuerda: “la historia de esta empresa fundada en 1869 por un maestro de escuela judío bávaro, Marcus Goldman, se confunde con la de Estados Unidos. Le gran número de actuaciones financieras ha tejido una red única en el seno de los círculos del poder. Una telaraña que une a la alta
banca de negocios neoyorkina con el stablishment de Washington”. Un hombre simboliza esta “Goldman Connection” (nos dice Marc Roche): Henry Paulson, secretario del Tesoro (es decir ministro de Finanzas) durante la última parte del reinado de Bush, desde 2006, después de haber sido directo general de Goldman Sachs. Pero el árbol Paulson no debe escondernos el bosque: en su investigación, Marc Roche ha recogido los nombres de una veintena de altas personalidades de la vida política y financiera americana en la que, todas, tienen estrechos lazos con Goldman Sachs, donde ocupan importantes puestos de responsabilidad. Estas personas encarnan un sistema de ramificación público-privado al más alto nivel, sistema en el que el poder financiero hace la ley. Incluso antes de los resultados de la elección presidencia, Roche apuntaba, en relación al futuro secretario del Tesoro: “Los nombres que circulan, es caso de victoria de Barack Obama, son
los de antiguos asociados o de personalidades del mundo financiero muy próximos a la noble casa. No hay que preocuparse demasiado… Lo que es bueno para Goldman Sacha es bueno para los Estado Unidos. Y viceversa”. Dicho de otra forma, siguen los mismos y empezamos de nuevo….

Nada mejor, para comprender la realidad de poder que encarnará en los sucesivo Obama, que examinar de cerca los hombres (y las mujeres) que él ha elegido para hacer su equipo, sin el cual ningún presidente americano puede funcionar. Un nombre salta a los ojos: el de Rahm Emanuel. Elegido el 5 de noviembre, como “jefe del staff” de la Casa Blanca, es decir el equivalente de secretario general en el Eliseo, incluso algo más poderoso porque, nos dice Liberación (6 de noviembre) es “el puesto reputado como el más importante de Washington, después del de presidente”. El mismo periódico nos hace precisiones muy interesante de este personaje: “Hijo de un pediatra israelí emigrado a Chicago. Emanuel ha permanecido muy próximo al país de su familia, donde es muy conocido y popular. Habla hebreo con su padre y ha realizado un periodo de servicio civil en Israel durante la primera guerra del Golfo”. Añadamos que el padre de Emanuel es
miembro de Irgoum lo que demuestra perfectamente su carácter humanista… Todo esto para decir que Israel no debe inquietarse: los Estados Unidos de Obama serán, como lo han sido los de Bush, un apoyo incondicional para el Estado judío. Incluso si esto llevara a una tercera guerra mundial.

¿Y AHORA?
La fiesta ha terminado, los farolillos se han apagado. Para muchos pánfilos, el despertar será difícil. Después del delirio cuidadosamente orquestado para celebrar la victoria de Obama, se enfrentan ahora a la dura realidad.
Obama no es más que una añagaza. Esta realidad se manifestará duramente cuando, desde mañana mismo, insista en las elecciones fundamentales que las circunstancias del mundo imponen a Estados Unidos: la crisis financiera y económica -que no ha hecho más que comenzar-, el cenegal iraquí, la trampa afgana… El futuro próximo va a ser interesante.
Para nosotros, desde el punto de vista argumental, la situación es ideal porque es clara: de una parte están los que quieren, o lo que aceptan el llamado “nuevo mundo” encarnado por Obama; y están, de otra parte, los que lo rechazan y están determinados a combatirlo. Por lo tanto, todo muy simple. Hay que elegir el bando. Y los que no quieran hacerlo, se encontrarán –y es de justicia- en los basureros de la Historia

Pierre Vial.


Tags: Usa, sionismo, consporaciones, gobierno mundial

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