jueves, 01 de mayo de 2008

"El único que no cambia es el idiota, porque no sabe que lo es"
Oscar Wilde

La primera condición para una decadencia es que la mayoría, las personas más egoístas y cómodas, aquellas que nunca harían nada por nada, esas, crean firmemente que no hay decadencia alguna en la sociedad, es más, crean que están ‘en el mejor de mundos posibles’, como diría Voltaire en boca de ‘Candide’. Y la segunda condición es que las personas que ocupan mayores cargos, los dirigentes, aquellos que tienen los medios de control de la sociedad también nieguen totalmente, al menos en público, que exista la menor decadencia, es más, que crean que el futuro será siempre mejor y solucionará los problemas que no han solucionado en las últimas décadas ellos, usando el mismo sistema que hasta ahora no han funcionado.... eso que se llama ‘progresismo’.

Ni el pueblo ruin y borracho de la Roma decadente, ni los emperadores y senadores corruptos y adinerados, repletos de esclavos y vacíos de virtudes, creían en la decadencia incluso cuando era ya un hecho manifiesto.

Y es que el necio no cambia porque no sabe que es necio, y el malvado no cambia porque no sabría dejar de serlo. Así las decadencias son siempre una cabalgata de necios dirigidos por malvados.... todos corriendo alegremente hacia el desastre, unos por estupidez y comodidad, y otros por ambición egoísta del presente y desprecio del futuro. Unos creen que ‘ya lo arreglarán’ y otros ‘después de mi el diluvio’.

La Iglesia se pudre en decadencia mientras los fieles van a misa como si nada pasara y los obispos pactan y comen en la misma mesa en la que los masones y laicistas cavan la ruina de la religiosidad.

Ese pacto infernal entre las masas y los malvados es el signo de los tiempos, lo ha sido siempre.

Por eso el combate contra la decadencia es siempre un combate contra el signo del tiempo, es y ha sido en todo momento un combate heroico contra arriba y abajo.

 

EL GRAN ESTILO COMO TERMÓMETRO DE DECADENCIA

 

Los pueblos modernos de Europa son rebaños de siervos. La ciudadanía es una capitidisminución máxima. El régimen democrático con su opresión sistemática y creciente nos ha enraizado ya en el alma el sentimiento de la opresión, hasta el punto de que va convirtiéndose en un temor enorme, en el que todo nos parece inconveniente y subversivo; así nos aplana, nos embrutece, nos disminuye, y de aquí la degradación, el rebajamiento de los caracteres, la decadencia progresiva, la mediocridad en todo, la lenta degradación de todos los valores culturales...”

Las Tinieblas de Occidente”, Vicente Risco

 

Para detectar la enfermedad de la decadencia no hay nada mejor que analizar en que estado se encuentra el Gran Estilo, o sea como ve la sociedad los actos de estilo digno, hechos singulares de heroísmo o sacrificio, actos que muestran una entereza humana profunda, una sensibilidad excelsa y elegante, una alta consideración de lo humano, allí donde el comportamiento se hace honorable en extremo, ese Gran Estilo que distingue la Calidad humana. Ver donde el Arte es sensible, donde la generosidad florece y la respuesta a la grosería es la dignidad.

En la sociedad llamada ‘occidental’ actual, mejor sería llamarla mercantil y sionista, podemos ver que todo aquello que se muestra al gran público es bajo y cutre, y aquello que podría reflejar en Gran Estilo es despreciado como ‘antidemocrático’, ‘extremista’, ‘no dialogante’, ‘elitista’, etc...

Hay a nivel de personas anónimas grandes hechos y heroicos comportamientos, seriedad y Estilo, pero todo ello se mantiene en el entorno privado, quedando para lo público la grosería más repulsiva, la vulgaridad, lo grotesco y chabacano, todo aquello que agrada a las masas más rebajadas y a la gente de gusto más grosero.

Ya no tiene sentido pedir la ‘palabra de Honor’, ni fiarse de una respuesta honorable, no hay lugar para la vergüenza ante el deshonor o la deuda impagada, no hay comportamientos nobles aunque sean a costa de perder cargos o prebendas, no hay ya rebeldes por lo alto sino por lo bajo. O sea, actualmente cuando alguien nos dice que es un rebelde suele significar que es aun más repulsivo, con gustos más repugnantes y bajo que lo que la sociedad admite, es la rebeldía por lo bajo. El rebelde que se jacta de ser transexual, drogadicto o partidario del más completo libertinaje. Lo que no hay es el Rebelde de antes, el que lo era porque consideraba a la sociedad ruin y rebajada y su rebeldía era contra la miseria del que dirán social frente a una conducta extravagante por lo noble y radical. Quevedo o Drieu la Rochelle, por poner dos ejemplos, Unamuno o Catón.... los que preferían la muerte o el destierro a ceder su ética. Ahora el perseguido pide recompensa o compensación económica, antes solo quería su Honor.

Ya no hay grandeza ni en la conducta ni en el Arte, y solo queda esa personalidad fuerte en individuos aislados sin repercusión social.

La prensa es el patíbulo de lo grande y el vocero de lo mínimo, todo lo que sale en los medios de masas es ínfimo y gente rebajada y semianimalesca (con gran perdón para los nobles animales).

Pero la más terrible experiencia del Kali-Yuga occidental es la que se obtiene examinando la psicología del europeo moderno, del homo urbanos típico. Se vé como las personalidades se pierden en el funcionarismo social, como se secan los corazones y se estrechan los cerebros, como se pierde la sensibilidad para las grandes ideas y las grandes pasiones. El filisteísmo, la cobardía, la falta de sinceridad y de voluntad, la mala conciencia, se han adueñado de todas las almas, y los pocos espíritus vigorosos fracasan ante la hostilidad del medio.

El europeo es un hombre miserable física y espiritualmente, degenerado en la vida ciudadana, como los animales degenerados en la domesticidad.

Así la vida se ha empequeñecido, se ha hecho mezquina y cobarde, hipócrita, taimada, sin ideal. Así el tono general de la civilización europea es la bajeza”.

Esta descripción exacta es de Risco, hace ya muchos años, y seguramente si hubiera conocido el mundo actual ni siquiera se hubiera molestado en criticarlo, pues no hubiera podido concebir el grado de bajeza al que hemos llegado ahora.

Hace poco un tribunal suizo ha condenado al dirigente de la asociación de protección animal Erwin Kessler por ‘discriminación racial’ al condenar el crimen ritual contra animales de los judíos y musulmanes. Kessler es uno de esos individuos aislados, anónimos, jamás mostrados sino en condenas, que pone por delante su compasión por los animales, su amor a lo digno, a su comodidad o interés... y pese a que su intención era solo salvar a pobres animales de unas muertes horribles y dolorosas, lo único que logra es condenas y ataques.

Vivimos en una sociedad decadente, el termómetro del Gran Estilo lo marca sin duda, y estamos llegando a lo más bajo.

 

LA ESPIRITUALIDAD COMO VICTIMA NECESARIA

 

La danza de lo político alrededor de lo religioso es en estos tiempos actuales un compromiso y un apetito de los enemigos de la Iglesia. Masones, judíos y marxistas, que con tanta frecuencia son una misma cosa, encuentran un colosal aliciente en la lucha político-religiosa. Viven haciendo lo contrario de lo que dice y diciendo lo contrario de lo que hacen. Proclaman la separación de lo religioso y lo político, y no duermen espoleados por su ansiedad antireligiosa” (Onésimo Redondo, Libertad num 39, 7.3.32)

 

Toda sociedad sana se sustenta en unos Valores que de alguna forma conforman su ‘espíritu’. No se trata de dioses, sino de Valores en el fondo. El mundo decadente desprecia a los dioses pero ese desprecio oculta la realidad: el odio y la voluntad de eliminar a los Valores esenciales que sustentaban a esos dioses.

Por ello aunque en el NS no hay una religión oficial, ni es un movimiento de restauración religiosa, y aunque en el NS hay camaradas paganos, cristianos, agnósticos e incluso algún islámico, lo que une a todos ellos es esa defensa de la ‘espiritualidad básica’, no de religiones sino del reconocimiento de los Valores esenciales.

El materialismo como concepción del mundo no es nefasto por su duda sobre los dioses sino por su consecuencia sobre los Valores. Cuando solo se cree en lo útil, lo material, lo que cumpla con deseos y egoismos propios, es inevitable es caer de los Valores elevados y el establecimiento de los más ruines aspectos de lo humano como ‘valores esenciales’. Y al fin el relativismo, ese todo vale que iguala lo sublime con lo miserable, todo al ‘gusto’ de cada cual.

La democracia, por ejemplo, pone como ‘valor’ esencial es ‘deseo’, es el deseo de la mayoría el único valor esencial. Y así la usura o el homosexualismo serán o no aceptados dependiendo solo de ese ‘deseo’ mayoritario, no de su ajuste o no a Valores humanos esenciales.

El mundo decadente odia las religiones, pero sobretodo odia el sentimiento espiritual, ese sentimiento de que hay algo superior al egoismo del deseo.

Por eso las declaraciones de laicismo y ‘separación de política-religión’ ocultan normalmente un deseo irreprimible de anular por todos los medios la educación espiritual y la enseñanza de Valores esenciales.

El mal llamado laicismo NS (en realidad deberíamos decir la a-confesionalidad del régimen NS) tiene un sentido muy distinto, y está dirigido a evitar el error de la teocracia, o sea el intento de una clase sacerdotal en asumir el poder temporal político, en vez de dedicarse a su deber, a orientar sobre los Valores que debe seguir la sociedad.

En el NS hay una profunda mística espiritual, una visión clara de la supremacía de los valores frente al interés, y con ello la intención de honrar mediante formas públicas esos Valores. Así las ceremonias por los caidos, los desfiles de antorchar nocturnas, las fiestas campesinas en las cosechas, las sencillas ceremonias religiosas populares, todo era apoyado y promocionado por el NS como formas de recordar ‘religiosamente’ (en el sentido amplio de la palabra ‘religión&rsquoGuiño los Valores que sustentan cada una de esas ceremonias: el Honor de los que se sacrifican por el interés común, el espíritu comunitario (racial si se quiere usar esa palabra), la belleza de la vida en la Naturaleza, la dignidad del Trabajo frente al dinero, el amor al prójimo cristiano, ect....

 

Hace poco Tahar Ben Jelloun, judío sionista y como tal miserable premiado por el Sistema, pide eliminar la posibilidad de que las mujeres islámicas lleven el pañuelo en las escuelas de Francia. Habla del laicismo como la mejor salida democrática. Por supuesto no critica a Israel, estado confesional donde lo haya, al poder de los rabinos allí, el uso del bonete judío, etc...

Nosotros opinamos todo lo contrario, incluso en Europa es positivo que los inmigrantes (mientras no se logre su reintegración a sus pueblos de origen) lleven todo tipo de identidad que los agrupen en comunidades propias. El laicismo es un atentado a la identidad y un camino más a la igualdad globalizadora del sistema.

El sistema tiene como primer enemigo el Gran Estilo, o sea los Valores sublimes. Y como segundo la espiritualidad que es la visión externa y ritual de esos Valores.

En La Vanguardia del 24 –6-03 se expone como la Constitución Europea que trata de imponer la usura internacional se intentaba nombrar como bases de los orígenes de Europa a los masones (llamados ‘las luces&rsquoGuiño, pero evitando toda mención al cristianismo.

El marxismo se ve identificado en ‘las luces’, como materialismo científico que se cree. Pero el cristianismo y los valores espirituales no pueden ser aceptados como base de la Europa de la Usura.

Para ver hasta donde ha llegado la decadencia democrática, bastaría recordar aquel texto de Indro Montanelli en La Vanguardia 6-5-01, sobre 'Honradez en Política'. Decía Montanelli que tenía que reconocer que Hitler era honrado…. Y por tanto la honradez no debe ser una virtud en política. Y nos contaba el caso de Giolitti, ministro italiano que tuvo el epíteto de 'ministro de la mala vida', porque al no poder derrotar a la mafia pacto con ella para limitar sus efectos públicos…. Así es, en democracia lo importante no es una sociedad honrada sino lograr la convivencia entre ladrones y no ladrones. Por tanto Hitler y los que quieren acabar con el vicio y el robo son un peligro para la ‘estabilidad’,y en cambio lo bueno son los que pactan con la Mafia para evitar que sus efectos sean escandalosos públicamente a cambio de dejarles robar y mandar en la sombra.

No se trata de ser cristianos, no lo soy, sino de comprender que todo sentimiento religioso que se base en valores no materiales es algo que va contra el sistema.

Creo que lo expresa bien V. Risco al decir:

Nietzsche halló, y no ha habido ni puede haber quien lo rectifique, el diagnóstico de la enfermedad europea: degeneración del carácter, atrofia de la personalidad individual, debilitamiento de la voluntad. Pero se la atribuyó principalmente al cristianismo y esto no es verdad; claro que el cristianismo contiene ciertos elementos deletéreos y que, en lo humano y social, no tiene contra los elementos de corrupción, defensas tan enérgicas como todavía las tiene el Islam. Mas es en otra parte donde hay que buscar las causas de la decadencia europea. Nietzsche era todavía un volteriano.

Es que para valorar de modo integral nuestra civilización tenemos que vencer un gran número de prejuicios y de obstáculos interiores que provienen de nuestra especial educación”. (“Las tinieblas de Occidente”, Vicente Risco).

Así es, hay que superar la visión volteriana y nietszchesiana de que la decadencia viene de la compasión o el amor al prójimo, la ayuda al débil, etc... no es el amor la semilla de la decadencia sino el materialismo, el abandono de ideales y la sumisión al interés y la comodidad egoísta.

 

EL UTILISMO Y LA VANIDAD DE LAS CIENCIAS

 

Los progresistas son como los caballos que llevan ojeras de cuero en los ojos. No pueden ver más que adelante”

Santiago Rusiñol, ‘Máximas’

 

Malo es no comprender la utilidad de las cosas pero peor es creer que las cosas solo valen según su utilidad. El utilismo es la ‘fiebre’ que manifiesta la enfermedad de la decadencia.

Dice Spengler tratando del espíritu del romano en su decadencia: “Con razón despreciaba el romano al graeculus histro, «artista» y «filósofo» trasplantado al suelo de la civilización latina. La filosofía y las artes no eran ya de aquel tiempo; estaban agotadas, gastadas y, además, eran superfluas. El instinto de las realidades vitales se lo decía al romano. Una ley romana pesaba entonces más que todas las líricas y metafísicas de las escuelas. Y yo sostengo que muchos inventores diplomáticos y financieros de hoy son mejores filósofos que todos esos que se dedican al vulgar oficio de la psicología experimental”.

Cuando Roma dejó de creer en sus dioses y su destino, y solo creyó en poder y hechos, su decadencia había empezado. Porque el poder se mantiene pero si es hueco solo hace que crecer para romperse. El poder de Roma era enorme precisamente cuando ya no creía en nada, y las virtudes habían desaparecido.... nadie pensaba en la decadencia pero estaban ya en ella totalmente. Solo el médico que miraba de frente al enfermo se daba cuenta de su vacío y de su fiebre utilista, Catón y unos pocos alertaron ese vacío. Sila trató de imponer por la fuerza una restauración moral (pero la fuerza jamás logra llenar el hueco del espíritu). Y así entre pequeñas reacciones y grandes decadencias morales, ya nada podía salvar de la decadencia a lo que había sido una República ejemplar de Hombres de Gran Estilo y se había convertido en un lupanar de viciosos y avariciosos.

Hoy USA parece invencible, pero su estructura es la más viciosa y corrupta, el utilismo en su dios, el vacío de las virtudes que hicieron grande América es total. Es el imperio de la decadencia. Europa está ya en la decadencia sin ‘imperio’. Mientras el ‘espíritu’ de ambos, de Europa y USA es el de Sión, allí es donde reina el poder ahora, el poder de le mente, su imperio del Vicio, la Bestia.

El utilismo esconde solo la incapacidad para tener valores superiores, aquellos que solo miran la utilidad es porque no tienen nada más en su ‘persona’, no tienen ya valores, y cuando falta lo superior se llena con lo inferior, con el egoismo utilista.

Y el utilismo se basa en una filosofía concreta: el materialismo cientifista.

En el siglo XVIII, La Mettrie, Helvecio, D'Holbach y la Enciclopedia pretenden que el conocimiento claro y distinto, esto es, la ciencia, basta para la perfección de la humanidad. La ciencia persigue la identidad irrealizable del pensamiento y del ser: quiere ser el conocimiento absoluto de la naturaleza de las cosas, el saber opuesto a la creencia pretende explicar el mundo y el hombre. En la edad de oro del Positivismo se creyó esto posible: los sabios se aplicaron á reducir los hechos espirituales á hechos biológicos, los hechos biológicos á hechos físico-químicos, y los hechos físico-químicos á hechos mecánicos; era el triunfo del mecanicismo, iniciado por Pitágoras. Se quiso explicar científicamente la sociedad, la religión, el arte, el genio, el crimen... La ciencia iba á damos la realidad tal como es...” (‘Las tinieblas de Occidente’, Vicente Risco).

La Ciencia no logra explicar al Hombre, lo llena solo de traumas, la sociedad de convierte en un Zoo de neuróticos, decadentes y corruptos sin valores, tras el Oro, la Utilidad.

Y en ese estado el Trabajo deja de ser una cualidad de colaboración comunitaria a la subsistencia para ser solo la búsqueda de la avaricia. Ya Lamartin en ‘Historia de los girondinos’ definió el trabajador moderno como ‘especie de esclavitud atemperada por un salario’.

La utilidad quita toda posible proyección sana de trabajo y lo convierte en un mero ‘intercambio de esclavitud por salario’. Y lo que es peor, de esclavitud voluntaria, la gente ‘ama’ solo el dinero y la fama que el dinero da, y por tanto considera ‘lo mejor’ trabajar sin descanso y dedicar la vida al trabajo para obtener ese dinero y esa ‘fama social’. No tiene otros objetivos, su vida se convierte en un caminar hacia el salario. Incluso la relación social se convierte solo en una búsqueda de ‘clientes’ y negocios, de utilidades.

 

LA DEFENSA COMO SIGNO DE INTOLERANCIA

 

Esa clase de generales sobre los que Perón había dicho que no sólo perderían una guerra sino incluso un desfile”.

Los cafetaleros se dieron cuenta de que no necesitaban en realidad una ideología para defender sus tierras, sino que con una pistola bastaba, y que un tirador sin preparación ideológica es tan bueno como uno que lee libros raros, y que los anticomunistas más seguros son los que no se hacen demasiadas preguntas teóricas y pasan más tiempo en el polígono de tiro que leyendo”.

(‘La Muerte del Héroe’ de J C Castillon)

 

Una de las muestras de la decadencia es la pérdida de la sacralidad y el espíritu de defensa.

Hoy en día incluso el que defiende su casa, su honor o su propia seguridad es considerado ‘violento’ y normalmente acaba acusado ante los tribunales.

La sociedad decadente no comprende la defensa como un Valor, y por tanto todo lo que corresponde a la defensa pierde su carácter ‘sagrado’, o sea ligado al valor personal, y se convierte en una mera ‘utilidad’. La policía y la ‘denuncia’ sustituye a la defensa. Las personas dejan de ver el valor personal como un hecho positivo y lo ligan a la violencia y la ‘intolerancia’.

Al final todo lo que exige violencia se delega a ‘profesionales’, pues la gente, la sociedad, ha perdido el concepto de Valor, ha perdido su sentido sacro y honorable.

Los militares se convierten en mercenarios y las gentes solo luchan por sueldos. Los mercenarios, la violencia mercenaria, profesional, que puede ser incluso más brutal pero que no tiene ya la base mítica y honorable.

La decadencia se muestra siempre por esa desacralización de la defensa, la cobardía y el miedo a defender el propio Honor, y por fin la condena a la defensa, que es la etapa actual: defenderse es un delito a menudo y siempre algo ‘no bien visto’. Se prohibe que el pueblo se defienda, incluso contra los vendedores de droga o grupos de gamberros, y todo brote de dignidad y defensa es una intolerancia o una actitud ‘antidemocrática’.

Es muy interesante ver la actitud de las personas cuando la roban, o sufren un ataque o incluso matan a un familiar. Cada día son más los que solo saben que declarar su dolor, pero sin ser capaces de reclamar violencia, respuesta adecuada. La gente se acostumbra a que ‘no hay nada a hacer’, no solo porque no lo permite el sistema sino porque su propia mentalidad ha perdido la fuerza de asumir la violencia como positiva cuando se ve agredido su honor y su entorno.

 

LA DECADENCIA DEL ARTE

Muere en 2002 el judío con pretensiones de artista Larry Rivers. “Genio de lo vulgar” le llamaban. Una de sus esculturas más famosas es un hombre negro sodomizando a una mujer blanca. Sexista y lleno de hijos ilegítimos, pornógrafo, era adorado por la prensa... sionista claro.

Hay muchos casos de decadencia total del arte actual pero no es la basura artística actual lo que muestra más claramente el estado de la decadencia, sino que para analizar el proceso de decadencia en el arte lo vital es analizar aquello que dijo Risco:

El arte ha de fundarse necesariamente en una concepción mística de la vida” (“Las tinieblas de Occidente”, Vicente Risco)

Pío Baroja hace notar en varios escritos las señales precursoras que denuncian el desmerecimiento del trabajo artístico en la vida moderna: la mas grave, la falta de fijeza de principios estéticos, la súbita aparición y decaimiento de escuelas y tendencias innumerables, prueba de que nuestra época no podrá encontrar su fórmula de expresión artística.

La claridad de observación de Pío Baroja, encuentra iguales señales en el campo de la Ética.

O sea, el problema de fondo en la decadencia es la falta de valores, y en arte esto se refleja en la incapacidad para concebir un arte real, por tanto deben tomar una dirección que sustituya los valores por algo posible en su estado mental: la originalidad, el cambio, el sexo, la utilidad, ect....

El arte decadente siempre ha sido aquel que ha sustituido esa ‘concepción mística’ o ‘espiritual’ que sustenta el arte verdadero por el circo, el, espectáculo, el alarde de extravagancia.

Porque contra lo que se puede pensar el peligro no esta en ese arte del judeo-sionista que plantea un cuadro de negros y blancas o ideas antirracistas o apoyo a las tesis políticas del sistema, eso no es más que propaganda. No, el mal, el arte decadente real, esta en la extravagancia, es la creencia de que aquello que sea original será premiado, porque estamos en un circo y divertir es el motivo del arte-basura actual.

El absurdo, la estupidez, el buscar lo más extraño para lograr sorprender a un medio cultural diletante y vulgar que se aburre, ese es el arte decadente.

Si el enemigo fuera capaz de crear un arte bello y sensible aunque fuera defendiendo ideas democráticas, el caso sería distinto. No estamos ante unas esculturas bellas y bien trazadas pero con un sustrato político negativo, no, estamos ante una basura formal, que no tiene, o poco importa si tiene, sustrato ideológico, pues en si es un asco como obra, sea cual sea su significado.

La decadencia del arte no se muestra en el ‘sentido’ que refleja ese arte sino en su propia miseria formal y sensible, es su propia realidad como obra artística.

 

 

La decadencia es un hecho, y nunca se ha salido de una decadencia de forma rápida ni programada, el futuro es imprevisible, pero lo que si parece claro es que las dos principales bases de cambio es hoy son:

1- La invasión racial, las sociedades ‘multiraciales’ con toda su carga globalizadora y mundialista, la pérdida de identidad y de comunidad.

2- la tiranía total del Dinero, la usura, el Mercado... el materialismo económico dirigiendo el mundo, la política convertida en esclava del dinero.

 

Por tanto RACIALISMO Y SOCIALISMO son las soluciones a la decadencia actual. ¡NACIONALSOCIALISMO!.


Tags: globalismo, capitalismo, conspracion, finanzas, sionismo

Publicado por Desconocido @ 0:17
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