lunes, 21 de abril de 2008

20 Abril , 2ª parte.

Lo que opinamos nosotros jóvenes seguidores de Adolf Hitler tiene valor en
cuanto hemos llegado a él por convencimiento propio, unos mediante la razón,
otros mediante la fe, muchos por ambos motivos simultáneamente.

Habrá quien opine que la nuestra es una opinión partidista. Y es cierto. Nuestra opinión sobre Hitler es la de sus convencidos seguidores.

Por eso hemos creído interesante hacer un resumen de las opiniones de todos aquellos que, por su papel en la historia humana o en la historia de los años en que Hitler llevó a cabo su revolución, ofrecen opiniones que pueden ser tenidas como más importantes que las nuestras, aunque igual de válidas.

Hemos recogido las opiniones incluso de algunos de sus enemigos, de sus partidarios y de los neutrales. La lista podría ser interminable, pero el espacio es limitado. Sin embargo, el abanico de posibilidades es lo suficientemente amplio, corno para ofrecernos una idea de la impresión que este hombre causó a unos y otros.

Una vez leídas estas declaraciones, veremos que nuestra opinión sobre Hitler
no es una excentricidad aislada.

100 OPINIONES SOBRE HITLER.

Hitler pertenece a las pocas figuras luminosas, a los hombres completamente transparentes. Hitler se entrega en cada una de sus palabras. Que en su momento de mayor desgracia haya dado Alemania un Hitler, demuestra su vitalidad. Houston Stewart Chamberlain (1)

 

Hitler creyó luchar por un país pero luchó por todos, aún por aquellos que agredió y detestó. No importa que su yo lo ignorara; lo sabían su sangre y su espíritu... El nazismo es intrínsecamente un hecho moral, un despojarse del viejo hombre, que está viciado, para vestir de nuevo. Jorge Luis Borges (2)

 

Esta guerra no ha nacido de un capricho de Hitler o de Mussolini. Esta guerra forma parte de la guerra milenaria entre usureros y trabajadores, entre la usurocracia y todos los que hacen una jornada de trabajo honrado con el brazo o con el intelecto. Ezra Pound (3)

 

La Revolución Nacionalsocialista no es simplemente la toma del Poder por otro partido que habría crecido para tal finalidad. Por el contrario, esta Revolución aporta el cambio total de nuestra existencia alemana... No busquéis las reglas de vuestro ser en los dogmas y las ideas. El Führer mismo, y únicamente él, constituye la realidad alemana de hoy y de mañana; él es su ley... Ni los dogmas ni las verdades racionales, deben erigirse en normas de nuestra conducta. Hoy y siempre, el Führer es el único capacitado para decidir lo que es bueno y lo que es malo. El Führer es nuestra única ley. Martin Heidegger (4)

 

Nos alegramos de que haya venido a Alemania en el momento en el que se constituye este nuevo Reich, por el cual el Führer, a quien admiramos todos sin excepción, pidió la colabora­ción de los escritores. Gotfried Benn (5)

 

Votaré Sí. Gerhard Hauptmann (6)

 

He llegado al Fascismo porque he apreciado el progreso de la decadencia en Europa... y rechazando las intrusiones de los imperios extranjeros de Rusia y América, he visto la única salvación en el genio de Hitler y el nazismo. Pierre Drieu La Rochelle (7)

 

Fidelidad al Nacionalsocialismo y admiración por Hitler. Lucien Rebatet (8).

 

No, Hitler no era un hombre vulgar. Por el contrario era una persona muy inteligente, con gran imaginación y una cultura musical muy profunda. También tenía unas hermosas manos y cuando se hablaba con él normalmente no se le caía el flequillo sobre la frente. Lady Diana Mitford (casada con el líder británico Oswald Mosley) (9).

 

Jamás ha salido de sus labios una palabra de odio o poco amable, La gran esperanza del Führer fue siempre la de establecer una verdadera amistad con Inglaterra y Francia. Yo tengo para Adolf Hitler un profundo e inestimable recuerdo, viendo en él a uno de los hombres más grandes que ha conocido la Historia. Hitler ha muerto, pero su obra continuará viviendo. El recuerdo del gran Führer continuará perdurando en el pueblo alemán durante mil años. Sven Hedin (10).

 

Poseía una desacostumbrada imaginación para los espacios, que acreditaba también de forma asombrosa en la arquitectura. Prof. Percy Schramm (11)

 

Hitler dibujaba muy bien y tenía predilección por la elaboración de bosquejos arquitectónicos y paralelamente demostraba una fuerza imaginativa interior para el espacio y la distribución, dotes gráficas y destacada predisposición creadora musical. Pr. Kireis (12)

 

Lo que Hitler ha realizado como "Volksführer" (jefe popular) en el campo del arte y de la cultura, en tan pocos años y de forma tan activa, creadora y productiva, sigue siendo más significativo que todo lo que otros políticos hayan podido conseguir a lo largo de décadas, para la formación de su pueblo. Y Hitler creó todo ésto de la nada. No le vino dado gracias a una herencia familiar ni lo hizo con fines dinásticos o para adornar su propia existencia. No nos podemos permitir olvidar esto. Hans Severus Ziegler (13).

 

Se dice que Hitler se ha vuelto loco, que se ha ido a la montaña, etc. Pero Adolf Hitler está sano y se aproxima siempre a la victoria. Se dice que el comunismo provocará una revuelta general y que Hitler caerá. Pero Hitler llegó al poder y la revolución soñada por los hebreos no tiene lugar. Y Hitler pasó de la mayoría a una unanimidad jamás registrada en la historia. Corneliu Zelea Codreanu (14).

 

Hitler habla, profundo y místico, casi como un evangelio. Uno se estremece al asomarse al abismo de la vida en su compañía. Doy gracias al Destino que nos proporcionó a este hombre. Dr. Joseph Goebbels (15).

 

En los campos de batalla en Francia, ante los miles de sus amigosy enemigos, ante el tribunal, en todas partes, él siguió siendo idéntico a sí mismo: El Führer, el hombre que encarnaba el anhelo de los mejores, que dio expresión a sus ansias hasta llegar a la acción, y más allá de la acción. Alfred Rosenberg (16).

 

Estoy contento de mi buena suerte  de ser uno de los colaboradores más íntimos de este gran hombre. Sinceramente, es el ser humano más grande que conocemos, y no sólo el más grande de todos los alemanes. Que suerte la mía haber sido llamado a trabajar a su lado. Martin Bormann (17).

 

Quien pudiera creer en un milagro, en un suceso de lo alto, que guía y dirige estas rutas del pueblo alemán, en la posibilidad de fuerzas sobrenaturales, sólo ese podría conocer la acción secreta de la personalidad de Adolf Hitler. Dios ha bendecido a este hombre y sigue su camino porque él debe ir. Aquí sí que podemos decir que la Fe mueve montañas. La fe de Adolf Hitler y la fe en Adolf Hitler. Otto Dietrich (18).

 

Dios Nuestro Señor nos ha regalado el maestro del futuro: es Adolf Hitler, nuestro Führer. Nosotros los nacionalsocialistas creemos que Adolf Hitler es el mensajero para una nueva Alemania. Julius Streicher (19).

 

Hitler, generoso y justo, modelo de suprema abnegación y devoción ante el deber, de lógica irrebatible en sus argumentos; equilibrado y al mismo tiempo resuelto y enérgico en sus resoluciones, siempre dispuesto a compartir con sus colaboradores glorias y sufrimientos; orador fascinante, hijo del pueblo, cuyo corazón palpita por el pueblo, era el destinado para conquistar con ímpetu los corazones de la juventud alemana, haciendo de cada uno de sus adeptos un campeón ardiente del ideal común. Philipp Bouhler (20).

 

En Hitler palpitaba una activa concepción frente a la vida, que exigía una participación interna cada vez mayor pero en el fondo, sus elementales arrebatos de cólera eran una prueba de la pasión que ponía en todas las cosas. August Kubizek (21).

 

Hay un Dios que bendice y castiga, sabe, que nuestros corazones eran puros, yo creo ‑y ahora miro humilde a Dios en sus ojos eternos ‑ y nadie me va a quitar esta convicción, que en aquellas horas Hitler, en lo más profundp de su alma, estaba lleno de la mejor voluntad hacia su pueblo y su tarea a ha sido para él un sagrado deber. Estas horas de nacimiento del III Reich fueron brillantes y felices. Si entonces un vidente hubiese anunciado el final entre horrores y padecimientos, muerte y fuego en apenas doce años, no hubiese sido entendido de ninguna manera, tampoco por mí. Dr. Hans Frank (22)

 

Hitler les opuso ‑a la idea de los partidos peleándose‑, una idea cuyo punto central es el propio pueblo. Él opuso al materialismo de la época un nuevo idealismo. Él opuso al egoísmo del individuo el postulado siguiente: ¡provecho común antes que provecho particular!... Alemania hubiese estado perdida, de no haber llegado el hombre que creó el Nacionalsocialismo: Adolf Hitler.

"El destino me ha permitido colaborar durante muchos años con el hijo más grande que mi pueblo ha tenido en su milenaria historia. Aún cuando pudiera, no borraría esta época de mi vida. Soy feliz de saber que he cumplido con mi deber frente a mi pueblo... mi deber como alemán, como nacionalsocialista y fiel colaborador del Führer. No me arrepiento nada Si me hallara al principio volvería la actuar como lo he hecho. Incluso si supiera que al final ardería una hoguera para mi muerte en las llamas... Siento la mayor indiferencia por las decisiones de los hombres: algún día compareceré ante el Eterno para rendirle cuentas y se que Él me perdonará.

Han sido muy pocos, sin embargo, a los cuales les ha sido dado participar ya desde un principio en las penas y alegrías de una personalidad única, compartir con él sus preocupaciones y sus esperanzas, todas las manifestaciones de su grandeza... y también las pequeñas debilidades humanas que hacen que lleguemos a apreciar plenamente a una persona...

“¿Volvería a servir a un hombre como Adolf Hitler?" ‑Pregunta del Coronel Bird en 1971‑. Respuesta de Hess: "Sí, lo haría. Creo que recorrería el mismo camino para acabar aquí en la prisión de Spandau. Desde luego, haría mi vuelo a Escocia. Rudolf Hess (23).

 

Hitler ha sido el más grande Héroe de la Historia alemana... La lucha de Hitler contra la marea bolchevique fue no sólo en beneficio de Europa, sino del mundo entero. Karl Dönitz (24)

 

Así como las Pirámides son testigos de la historia de los Faraones y los caminos romanos lo son del poder y de la tarea civilizadora de la Roma de los Césares, de igual modo las fantásticas autopistas de Hitler recordarán su personalidad fuera de lo común en la historia, a un miembro del pueblo sin nombre y sin paria, que de la nada y sin la ayuda de nadie, mediante sus propias fuerzas, creó un nuevo Reich y con su voluntad determinó el destino de todo un Pueblo. Dr. Todt (25).

 

En su forma de ser había algo indescriptible que no permitía una aproximación de carácter privado... Su autoconfianza y la fuerza de su voluntad, aparejadas con su genial y clara forma de expresión, atraían a todos a su camino. En discursos populares yo presencié cómo la multitud se emocionaba al conjuro de su palabra... Adolf Hitler era adorado por millones de alemanes, y sin embargo, se encontraba solo. Así como yo nunca llegué a aproximarme a su intimidad, estoy seguro que nadie lo hizo. Dictaminar sobre el carácter de una figura tan excepcional y genial como Adolf Hitler es muy difícil. No se puede medir con la medida normal que emplearíamos para los demás seres... En las grandes decisiones se conducía como si obrase arrastrado por la fuerza de un destino prefijado por el Todopoderoso . Joachim Von Ribbenttrop (26).

 

Era una mente clara, diáfana como hay pocas. ¡Qué inteligencia! Era un gran hombre y eso es lo que necesitamos hoy, un hombre con la inteligencia de Adolf Hitler. Recuerdo que ya entonces Hitler habló en una ocasión de la conquista espacial para el bien de la Humanidad, de plataformas interplanetarias, etc. Cierta vez habló incluso de platillos volante. Ilse Hess (27)

 

Debo una explicación a mis relaciones con Hitler. Para mí será siempre el hombre que levantó el Gran Reich alemán como hecho histórico. A este hombre serví. ¿Qué sucedió luego? Hoy no puedo gritar "Crucificadle" cuando ayer gritaba "Hosana". Arthur Seyss‑inquart (28).

 

Adolf Hitler fue mi amigo, desde el  día de nuestro primer encuentro hasta su muerte. Y yo también fui su amigo. Heinrich Hoffmann (29).

 

Era un hombre que sabía lo que quería y que estaba seguro de alcanzar su objetivo. Poseía una gran constancia y tenacidad. Estaba convencido de que tenía y de que podía salvar Alemania y que a ello estaba llamado. Emmy Göring (30)

 

Nunca había hecho política, les dije. Simplemente había creído en Adolf Hitler. Hans Baur (31).

 

Hitler había dado la orden incluso de hacer regresar del frente a las personas con talento fuera de lo común, para que pudiesen trabajar en las obras de arte... Él deseaba que la vida artística no se detuviese. Lo quiso hasta el final. Arno Breker (32).

 

El telón de la Historia puede caer sobre Hitler y Mussoliní, como cayó sobre Napoleón. Los enanos ya no podrán cambiar nada. La gran revolución del siglo XX está hecha. Leon Degrelle (33)

 

Si Hitler hubiese tenido amigos, yo hubiese sido sin duda uno de sus más próximos... Tras este proceso ‑ Nuremberg, 1946‑ Hitler resultará despreciado y condenado como el culpable de su propia desgracia. Albert Speer (34)

 

Hitler era entonces para nosotros el Heraldo y el Héroe. Cuando pienso en cómo nos arrancábamos sus fotos de las manos en el colegio en Kufstein, cómo cerrábamos clases enteras, para marchar a cualquier reunión y que nuestros profesores mismos eran nacionalsocialistas... Pero ahora la foto era de repente una realidad viva... Me encontraba junto a Adolf Hitler y ello suponía la satisfacción de un sueño. Mi sueño, lo confieso abiertamente, era Adolf Hitler. Ahora conversaba el conmigo sobre Kufstein y el Tirol y yo lo explicaba todo lo que podía explicarle. Se me hizo claro que no había únicamente un Hitler como Tribuno Popular, no sólo un Hitler como orador, no sólo un Hitler como Presidente del Partido, sino también un Hitler humano. Volviendo la vista atrás, puedo decir que aquella tarde nos lo pasamos estupendamente, nuestra diversión no encontró fronteras. Todo aquel que después haya afirmado que Hitler era un monstruo sin sentido del humor, sencillamente, no le conoció. Hitler tenía humor e ingenio, y podía divertirse también tronchándose de risa. Cuando estaba especialmente de buen humor, entonces se golpeaba con la mano en el muslo de la pierna. Sabemos que en los últiumos años de su vida perdió la sonrisa. Pero yo mismo he escuchado reir a Hitler incluso en la Cancillería del Reich, también en el Cuartel General del Führer. Pero esta alegría juvenil y llena de juventud, esta compañía en aquella noche de su cumpleaños de 1925 en Rosenheim, fue algo único. Ambas cosas, su conversación y su personalidad humana, su felicidad y carencia de etiqueta en aquel momento, me han obligado definitivamente, realmente de forma decisiva, a ponerme de su lado. Y digo obligado porque realmente no podía haber hecho otra cosa. Lo más sorprendente en Hitler era su memoria, su memoria fisionómica. Hartmann Lauterbacher (35).

 

No encontré en Hitler ningún cambio (Junio 1944). Habló con la misma seguridad y claridad que el pasado otoño... Hitler desarrollaba no raramente ideas geniales sobre problemas de mucho peso y concebía las correspondientes  decisiones, que conducían al éxito. En situaciones complicadas encontraba a menudo el socorro correcto. Por otra parte, le faltaba el pensamiento sistemático‑militar de una formación de alta escuela castrense. En aquel entonces no se notaba en él una decadencia física (Enero de 1945). Espiritualmente estaba tan despierto y lleno de vida como siempre. Lothar Rendulic (36).

 

El Jefe vuelve una vez más al apreciado viejo tema de lo dañino que es el fumar. Una vez tras otra mantiene conferencias sobre lo perjudicial de fumar, sobre el estrechamiento de los vasos capilares. ¡Qué ilustrativo podría ser observa el estómago de un fumador! Los fumadores no tienen contemplaciones. Obligan todos los demás a aceptar el aire viciado El ‑Hitler‑ ha estado dándole vueltas seriamente a la idea de prohibir totalmente fumar en Alemania. La campana empezaría con el detalle de que cada cajetilla de tabaco sería impresa con una cabeza de calavera... Hitler decía que con la distribución de tabaco, también los jóvenes soldados que hasta ahora nunca habían fumado, empiezan a fumar. Se les debería dar mejor chocolate en vez de tabaco. Todos afirman positivamente... Hitler continuaba con el tema de que nicotina y alcohol destruyen la salud de los hombres y de qué forma el espíritu se embota...

"Hemos liquidado la lucha de clases de izquierdas", dijo Hitler, "pero lamentablemente hemos olvidado simultáneamente pararle los pies a la lucha de clases de derechas...‑. Hitler no apreciaba la casta de oficiales. En el Berghof dijo una vez: "Después de la guerra, colgaré el uniforme de un clavo, me retiraré, y los asuntos de gobierno que los lleve otro. Entonces quiero escribir mis memorias, rodearme de hombres sensibles e inteligentes y no quiero ver más oficiales". Christa Schroeder (37).

 

Hitler fue una personalidad de tamaño desacostumbrado. Su sabiduría y su intelecto, su retórica y su voluntad triunfaron siempre al final en toda discusión con cualquier otro ... Quedé totalmente admirado al comprobar de qué forma consiguió, en el invierno de 1941/42, mantener firme el vacilante Frente del Este, que en esta época amenazaba con una catástrofe como la 1812, gracias a su fe y su energía. Su vida en el Cuartel General no era otra cosa que deber y trabajo... En el transcurso de los años 1933 a 1938 me convencí de que cuando menos ‑Hitler‑ no era ningún charlatán, sino una personalidad gigantesca, que por mucho que se convierta en el último final en una grandeza infernal, fue entonces Con todo y sin duda un Grande. Alfred Jodl (38).

 

Con ocasión de este viaje tuve la oportunidad de poder observar el indiscutible efecto de la persona del Führer sobre la gente. Las mujeres tenían lagrimas en los ojos cuando pasaba por delante y los hombres temblaban como hojas de álamo cuando les dirigía la palabra. Algún tipo de aura especialisima debe emanar de él... Él es único, esto lo he podido comprobar una vez tras otra, pero esta vez más que en otras ocasiones... La conversación que pude mantener con el Führer me dio la sensación indiscutible de que este hombre, como sus paralelos en la historia, vivía en una tremenda soledad... "Leo por la noche ‑decía Hitler‑ a menudo libros en alrededor de 200 páginas. Lo terrible es que mientras uno lee un libro, se ve obligado a ojear simplemente otros cincuenta". Prof. Dr. Edmund Glaise von Horstenau (39).

 

La primera conversación con Adolf Hitler transcurrió de forma muy reservada, lo que no es de extrañar, puesto que yo venía de un mundo totalmente ajeno para él. De inmediato me dio la impresión de encontrarme ante una personalidad extraordinaria. Él captaba con la velocidad del rayo todos los problemas y los entendía... Él tenía la costumbre de introducirse en largas conversaciones consigo mismo, por decirlo de alguna manera, para profundizar el tema y observar el problema desde el más amplio campo... Él mismo me dijo vivamente, que también su idea de la política económica estaba dominada por el principio de la selección, por el principio de la capacidad de trabajo, de la personalidad creativa, y se felicitaba de que yo me encontrara en la misma dirección. Walter Funk (40)

 

Aunque no tenía posibilidad de compararlo, encontré sin embargo que se podía entablar relación con él rápidamente. Hitler tampoco era pobre en cuanto a capacidad de relación se refiere, pero necesitaba de ello... Hitler veía venir el desenvolvimiento de los acontecimientos antes y más claramente que sus consejeros. Nikolaus von Below (41).

 

Yo sabía ahora, que ésto tenía que ver con un hombre que no podía ser tenido como normal. Esta era la opinión que me formé con ocasión de nuestro primer encuentro. Birger Dahlerus (42).

 

No se puede marcar a Hitler como jefe militar con el apelativo de "Cabo de la I Guerra Mundial". Él poseía sin duda conocimientos sobre las posibilidades operativas... Por el contrario no se tiene conocimiento en la historia de muchos príncipes o duques de los que se sepa que fueran jefes de ejército con éxito. Más lejos aún, Hitler gastaba una memoria sorprendente y poseía vastos conocimientos, una fantasía creadora en relación a cuestiones técnicas y a problemas de armamento... ‑En realidad‑ él era desde un punto de vista del soldado incluso demasiado blando, en cualquier caso dominado por sentimientos. Era sintomático, que no soportaba encontrarse con la crueldad de la guerra. Se asustaba incluso de su propia blandura y sensibilidad, que le habría impedido tomar decisiones que le exigía su voluntad política. Las pérdidas sobre las que se debía discutir o que eran presentadas de forma plástica, eran para el horrorosas, y padecía por ello, así como ante la muerte de seres humanos que le eran conocidos. Tras años de observación, no creo que esto fuera teatro, sino una cara de su propio ser. He aquí también el profundo fundamento de que no fuera al Frente y tampoco a las ciudades bombardeadas. Sin duda no se trataba de una falta de valor personal, sino de miedo ante la crueldad de tal experiencia. Fritz‑Erich von Lawinski, llamado von Manstein (43).

 

Es sorprendente lo profundamente que ha arraigado este hombre - Adolf Hitler‑ en el corazón de sus paisanos. John Seely Baron Mottistone of Mottistone (44).

 

Pero ninguno de ellos me habló entonces con tanta pasión, con tanta elocuencia y con semejante concentración como Hitler. Tras esta conversación tuve a menudo oportunidad de hablar con Hitler ‑tanto de forma oficial como no oficial. Pero en cada una de estas ocasiones tenía lugar lo mismo: Yo hacía una pregunta.. Él respondía, y su respuesta desembocaba en un discurso, mientras nuevos pensamientos irrumpían siempre de nuevo de su cerebro lleno de fantasía y tremendamente claro y despierto. Sefton Delmer (45).

 

Un rostro de “Sturmund Drang", un rostro no natural... Es seguro que no era normaL Era un ser enfermizo, que podríamos denominar loco, una figura tal y como las dibujaba Dostojewski, un "Poseído"... La fantasía de Hitler era de un romanticismo salvaje. Se alimentaba de elementos que había leído un poco en todas partes. No era un hombre sin cultura. Pero era la cultura defectuosa del autodidacta... No estaba únicamente entusiasmado por la música de Wagner, no tenía a Wagner únicamente por un profeta, un profeta del Nacionalsocialismo, él vivía en su obra, se consideraba un héroe del mundo de Wagner, él era Lohengrin, Siegfried, Walther von Stoizing y sobre todo Parsifal, que curaba la herida sangrante de Amfortas y devolvía al Graal su fuerza maravillosa. En él vivía algo de Luis II de Baviera. André‑François Poncet (46).

 

Es o cuando menos lo era en sus inicios, un agitador genial, un hombre que poseía el don de hacer ver claro al pueblo alemán lo que necesitaba. En tanto lo consiguió sin guerra, su voz tenía absoluta resonancia y la confianza del pueblo hacia él era inquebrantable... Aparentemente poseía una profunda animadversión hacia los diplomáticos, de los que desconfiaba como clase. Sir Neville Henderson (47).

 

Era un hombre de energía tenaz, de una voluntad que vencía toda resistencia. A estas dos cualidades, su psicología de las masas y su fuerza de voluntad, debe agradecer Hitler, que consiguiera atraer tras de sí al 40 por ciento y más adelante al 50 por ciento de todo el pueblo alemán. Hjalmar Schacht (48)

 

Hitler es un fenómeno. Carece de sentido mentir sobre ello... No se le pueden poner en duda ni voluntad ni aplicación ‑resolución y valor‑, capacidad e ingenio. Lo que permanece cuestionable, es si el avance sin barreras a través de la genialidad es un principio amoral y encuentra en el justificación. Machiavelo y Nietzsche lo afirmaban, Kant y Goethe, Leibnitz y Schiller, Platón y Aristóteles lo negaban. ¿Y Cristo?... Hitler tiene una fuerza mágica sobre los hombres; bien los arrastra con fuerza magnética hacia sí y ya no los deja escapar de su ruta o bien chocaba desde el primer momento violentamente, de forma que les separaba un abismo, sobre el que nunca más podía tenderse un puente... Yo pertenecía a éstos. Kurt Edler v. Schuchnigq (49)

 

Me considero feliz de encontrarme ante aquél que, tras la derrota, ha arrastrado tras de sí y conducido al levantamiento a todo el pueblo alemán. Lloyd Georg (50)

 

Cuanto más poder tiene Hitler en sus manos, tanto más serenidad hay en su cabeza. Boston Evening Transcript (51)

 

Esta nación se encuentra apiñada tras Hitler con una unidad como nunca anteriormente. Se trata de algo mucho más significativo que de un simple cambio de gobierno. La juventud ha tomado el mando. Una corriente de sangre joven da al país nueva vida... El sencillo y nada barroco amor de Hitler y sus partidarios por su patria, ha dejado a nuestros "bolcheviques de salón" y a nuestros "comunistas de la cultura" perplejos. Han iniciado una ruidosa campaña de acusaciones contra la "crueldad nacionalsocialista" que, como puede constatar inmediatamente todo el que visite Alemania, se trata únicamente de muy pocos y aislados casos de abusos de poder que son inevitables en toda gran nación, que es una vez y media tan grande como la nuestra... La gran necesidad del mundo de hoy es realismo. Y Hitler es realista. Lord Rothermere (52)

 

Nosotros somos testigos de una política agresiva del mundo contra Hitler más que de una política agresiva de Hitler contra el mundo. William Bullitt (53)

 

La verdad sobre Hitler: Mientras tenían lugar en Europa los más terribles cambios, combatió el cabo Hitler en una lucha incansable por ganarse el corazón alemán. La historia de esta lucha no puede ser leída sin admiración por el valor, la sinceridad y la fuerza de su personalidad ...

"No es posible establecer un juicio justo sobre un hombre de Estado de las dimensiones de Adolf Hitler, hasta que la obra de su vida no aparezca completa ante nosotros...

"Quince años después de su decisión de rehabilitar Alemania, ha conseguido no sólo devolver a Alemania su posición de poder en Europa, sino que ha conseguido además en gran medida, darle la vuelta a las consecuencias de la Gran Guerra...

"Estos grandes acontecimientos pertenecen sin duda a los más señalados de la historia mundial ...

"Podemos aborrecer el sistema de Hitler y a pesar de ello admirar su servicio a la patria. Si una vez nuestro país fuera vencido, espero que también nosotros encontremos un adalid tan maravilloso, que nos devuelva el valor y el lugar que le corresponde a nuestra nación entre los pueblos. Winston Churchill (54)

 

Hitler daba la impresión de ser altamente inteligente, dejaba entrever una valiosísima y confiada memoria, parecía educado y era capaz de ofrecer claras exposiciones. Herbert Hoover (55)

 

 A este proceso ‑Nuremberg en  1946 ‑ le basta subordinarse a la idea de que la guerra, con todas sus consecuencias, era conducida contra la agresión de Hitler. Pero esta declaración es demasiado simple. No corresponde a los hechos, puesto que Hitler quería cualquier cosa menos una guerra mundial. Tras el final de la guerra los archivos alemanes más importantes han caído en nuestras manos, y podemos hacernos una idea del extraordinario miedo a una guerra existente en los círculos dirigentes alemanes. El repentino giro de Inglaterra en Marzo de 1938, hizo la guerra inevitable. Sir. Basill H. Lidell Hart (56)

 

A la vista de los peligros con que el bolchevismo amenaza a la humanidad libre en el mundo entero, que hacen necesario equipar a los Estados Unidos con las armas más modernas, las oportunas advertencias de Hitler no fueron en absoluto entendidas. Dwight D. Eisenhower (57).

 

La desnuda verdad grita: Adolf Hitler tiene la respuesta a las cuestiones del Siglo XX, mientras nosotros por nuestra parte no hemos encontrado ninguna. Cuando se tiene sentido de la realidad, entonces se debe reconocer, que dadas las circunstancias de nuestro siglo, hay muchas cosas que nos conducen directamente al Nacionalsocialismo. Nos encontramos en un cambio de época, cuyas consecuencias fueron reconocidas por Adolf Hitler como el primero. Si se reconocen los hechos de este cambio de época, entonces hay que aceptar también las consecuencias. Sean cuales sean las ideas, seguro que no conducen a la democracia de nuevo. Revista Foreign Affairs. New York. 1944 (58)

 

La entrada de Adolf Hitler en Viena la vi desde muy arriba: de lo alto de uno de nuestros andamios, levantado para restaurar un museo que se encuentra sobre el Ring. Mis obreros estaban más entusiasmados que yo y les comprendía. Era uno de los suyos al que acogían. Desde lo alto de nuestro andamio mirábamos a aquel hombre prodigioso. Digan lo que quieran hoy en Viena, él se había muerto de hambre. Ahora, ante nuestros ojos, venía a tomar en la historia el lugar de los más grandes soberanos austríacos, el de los Rodolfo, Maximiliano, Carlos, José, que habían sido emperadores de Alemania. Era imposible y, sin embargo, era verdad. Con nosotros, cientos de miles de personas gritaban que era verdad. En el cuadro, suntuoso, con el mar de banderas y flores y aclamaciones sin fin, las marchas militares, las tropas alemanas aclamadas como ningún otro ejército lo había sido jamás en Austria. Hubo un instante en que la inmensa muchedumbre tuvo un movimiento de curiosidad: la guardia personal del Führer, la SS‑Leibstandarte Adolf Hitler, acababa de aparecer. Su porte nos impresionó, sin que yo pudiera figurarme que un día bien cercano formaría parte de ella. Otto Skorzeny (59)

 

Mis dos entrevistas con Hitler en  Abril de 1935 y en octubre de 1936 se desarrollaron bien, porque no mediaba un choque frontal de intereses. Me pareció un tipo tranquilo, frío, ciertamente endurecido, pero de ningún modo neurótico. Más tarde recuerdo haber observado: si es cierto que se come la alfombra, debe conocer al milímetro el alcance de sus dientes. Tengo entendido que le entraban a veces violentos ataques de rabia, al parecer con el propósito de impresionar a los que le rodeaban para que hiciesen las cosas; una prueba de dinamismo...

Entonces saqué la impresión de que Hitler no era en absoluto un demente, y esta opinión se fortaleció tras sus apariciones privadas en pequeñas fiestas que ofrecía y a las que asistían Diana y su hermana. Ella le describía como un hombre capaz de desplegar una mímica excepcional, igual que un gran actor ante un auditorio entendido. En los tiempos en que fumaba se imitaba a sí mismo, liando cigarrillos y lamiendo el papel pegajoso con el mismo ritual ceremonioso de los viejos fumadores del continente, y diciendo de pronto: si te crees un dictador no puedes hacer determinado tipo de cosas. Esto es un detalle importante, porque los paranoicos no acostumbran a guasearse de sí mismos. En otra ocasión, imitó a Mussolini cuando los árabes le regalaron una espada, desenvainándola y blandiéndola hacia el cielo; entonces dijo: "Yo no sirvo para eso, me limitaría a decirle a mi ayudante: Aquí, Schaub, cuelga eso". Sir Oswald Mosley (60)

 

La historia del "Paciente A" echa por tierra muchas leyendas fomentadas por los historiadores, por ejemplo, las especulaciones de William C. Langer, anterior consejero de la OSS, sobre los problemas sexuales y psicológicos de Hitler. Las teorías de Charles Heston sobre la adicción de Hitler a los narcóticos también quedan rebatidas. Mitos americanos sobre la "sifilis congénita" de Hitler y cuchicheos soviéticos de su "impotencia" carecen ambos de fundamento. David Irving (61)

 

Hitler podría haber pasado perfectamente los exámenes para piloto americano. Dr. Cortez F. Enloe (62)

 

Es un factor principal de consideración en la carrera de Hitler que le preocupaba constantemente poder vivir para ver todos sus planes llevados a efecto. Como él estaba siempre trabajando bajo una presión terrible, a mi modo de ver, esto no derivaba de ningún conocimiento íntimo, de alguna enfermedad u otra cosa, pero sí de la consciencia de la pura magnitud de los planes de tiempo de paz que él soñaba como real misión de futuro. Estos abarcaban planes de cobertura para la reconstrucción arquitectónica, bienestar social, viviendas para los trabajadores, centros de recreo y cultura, puertos, servicios portuarios, puentes  y autopistas. Capitán Naval Heinz Assmann (63).

 

Hitler tenía una extrema oposición a dejar que la gente viera su cuerpo. Incluso yo nunca le vi completamente desnudo, ni pude explorarle en este estado... La relación con las mujeres era completamente normal. El instinto sexual de Hitler no estaba aumentado ni disminuido, y no era un pervertido, ni tampoco homosexual. La serología de 1940 y particularmente el resultado negativo de los análisis y pruebas de Wassermann, Meinicke y Kalin, demuestran que nunca contrajo sífilis, Dr. Prof. von Hasselbach (64)

 

Le gustaba pasear por el jardín y sentarse junto a la chimenea de la casa: la llamaba la tahona, ya que le hacían pasteles de almendra, justo lo que le gustaba a él... Siempre quería que los médicos le dijeran la verdad sobre su condición física... Hitler tomó la costumbre de no irse nunca a la cama hasta estar seguro de que el último avión enemigo había abandonado el espacio aéreo alemán... Solía hacer una corta siesta por la tarde de 10 minutos... Lee mucho, por supuesto, mucho, especialmente antes de quedarse dormido... El Führer le da mucha importancia a estar delgado. Dr. Theo Morell (65)

 

Una cabeza de talento sobresaliente unida a una memoria no vulgar, especialmente para las fechas históricas, cifras técnicas y estadísticas económicas. Leía cuanto caía en sus manos llenando así las lagunas de su formación. Sorprendía cada vez más por la retención de lo leído o escuchado en las conferencias: "Hace seis semanas me dijo Vd. algo completamente distinto" era una réplica temida y acostumbrada en él, pues controlaba las contradicciones en las aseveraciones que se le habían hecho como si estuviera en su mano la nota taquigráfica de cada conversación... Hitler era vegetariano, abstemio, no fumador. Estas eran para él muy apreciables cualidades, de las que resaltaba el testimonio de una vida ascética. Pero fatalmente repercutían en su aislamiento corno ser humano. No tenía un verdadero amigo... Caminó solo por el mundo. General Heinz Guderian (66)

 

Especie de Dios Jano, con una imagen soñadora, un poco bohemia y sobre todo exento por entero de afectación, por otro lado es como la máscara horrible de un ídolo de las nuevas hébridas... En la acción de Hitler hay dos planos distintos: el del soñador y revolucionario, y el del hombre de gobierno. El soñador y reformador social tiende por naturaleza a ignorar toda clase de límites. El estadista por el contrario se ve continuamente limitado por el orden internacional... Toma literalmente y quiere convertir en hechos lo que para Wagner o Nietzsche eran puros motivos poéticos. Este gran soñador quiso convertir en hechos históricos, con arcilla de hombres lo que hasta entonces había sido música. E. P. de las Heras (67)

 

Hitler fue el primer jefe de Estado alemán que adoptó la costumbre de  pasear por los talleres de las fábricas y de compartir el estrado con los trabajadores de los astilleros.

Todas las Navidades ordenaba personalmente la liberación de un cierto número de prisioneros de campos de concentración, recluidos allí por su conducta antisocial".

Hitler se detiene en una pequeña fonda de pueblo. Viene el camarero y Hitler pide agua mineral. Todos los demás le imitan, excepto un hombrecillo de aspecto despiadado que se sienta al otro extremo de la mesa, que pide una cerveza. Sus vecinos le dan codazos, aparentemente escandalizados. Desde su sitio, Hitler le dice: "Me parece que usted y yo somos los únicos hombres honrados del pueblo".

La actitud de los trabajadores hacia el régimen fue de una abrumadora lealtad. Creían en Hitler como en nadie más, creían en él y sólo él podía comprender al mismo tiempo a la clase obrera de la que procedía y el misterio de la política, que había sido ocultado a la raza alemana. Richard Grunberger (68)

 

Vestía ropas civiles y durante su breve discurso apenas elevó la voz. Era  otro Hitler que aquel conocido a través de  las películas de actualidades y la radio, lo  que constituyó para mí una grata sorpresa... Hitler pasaba de un grupo a otro,  también por el mío, conversando brevemente y terminando por conquistar a todos con su personalidad. Lo único desagradable ‑casi insoportable‑ para mí  era que estaba prohibido fumar... La cuestión de las condiciones climatológicas era la especialidad de Hitler, en este sentido  poseía no sólo un afortunado poder de  intuición, sino también de consejeros  capaces...

Hitler tenía aversión desde  un principio a una guerra con Occidente.  Hitler se informó con el mayor interés y  plena comprensión de nuestra lucha en el  Canal ... Poco más tarde nos encontrábamos en el refugio de Hitler. Este me impresionó estaba excitado en extremo,  extenuado por el exceso de trabajo y afectado física y psíquicamente, Adolf Galland (69)

 

Su memoria y el talento que tenía de  reducir las cosas a su más sencillo denominador le eran de gran ayuda... Cuando fracasaban todos los medios de persuasión, Hitler utilizaba en su calidad de Jefe de Estado y del Ejército, el recurso supremo: la orden. Pero creo que entonces no estaba satisfecho... No se podía adivinar a Hitler: a menudo era tierno y flexible, pero por lo general llegaba a la brutalidad en la dureza y a la testarudez en la tenacidad. Era esencialmente un temperamento de artista recubierto progresivamente con una triple coraza de inflexibilidad... Gozaba de una imaginación fecunda para prever las modificaciones de las armas futuras...

"En los planes que Hitler trazó ‑agrega Neusinger‑, la audacia de las ideas estratégicas se manifiest

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