viernes, 11 de abril de 2008

Resulta evidente que durante la última mitad del pasado siglo Norteamérica ha jugado un papel clave en el proceso de paz árabe-israeli. Mientras que el compromiso por llevar la paz al Oriente Medio se percibe como una gestión positiva, no hay que olvidar las tensiones de los agentes políticos internos por distorsionar potencialmente cualquier expectativa esperada en el proceso de paz árabe-israeli.

Esta posición política interna tiene su reflejo en el intento constante por trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalem.

Nuestro propósito es analizar el papel del lobby judío en la política exterior y, en concreto, en las negociaciones árabe israelíes. Los principales protagonistas en la política sobre Oriente Medio son, sin duda, el presidente, con un Consejo Nacional de Seguridad y una minoría de consejeros para asuntos económicos, el Departamento de Estado, con el Secretario de Estado a la cabeza, la Oficina de Asuntos para Oriente Próximo y Asia del sur, bajo la asistencia de un Secretario de Estado, la Oficina de Organizaciones Internacionales y el Gabinete de Planificación Política; el Departamento de Defensa con la Junta de Jefes del Gabinete y la Agencia de Seguridad Internacional: la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional. Todos ellos juegan papeles claves junto con el Congreso, la Prensa y los grupos de intereses, destacando entre estos los pro-lsraelíes y los que representan interese petroleros, a favor, estos últimos, de las organizaciones pro-árabes.

Por último, en este elenco no debernos olvidar el peso de la opinión pública sobre Oriente Medio. (Sobre esto puede consultarse algunos trabajos del autor William Quandt, quien posiblemente haya sido quien más esfuerzos ha dedicado a este análisis social). El papel de un lobby podría ser este: un grupo de intereses puede mantener una total influencia sobre la política exterior pudiendo aumentar el relieve de la cuestión sobre la opinión pública y dirigirla sobre el Congreso, el presidente y el Departamento de Estado. Podría entonces, direccionar ciertas decisiones, pero no iniciar o dictar nuevas políticas. Por tanto, como la opinión pública resulta ser hoy mayoritariamente pro-lsraelí, el lobby judío u otros grupos con idénticos intereses se encontrarían en condiciones óptimas para definir los contornos de la política sobre esta cuestión. En definitiva, parece que el lobby puede tener una definitiva influencia sobre los detalles no parece que esté en condiciones de garantizar el éxito o fracaso de una determinada política.

Por tanto puede afirmarse que ni el lobby judío ni el lobby petrolero tiene una influencia definitiva en la toma de decisiones en política exterior.

 

Centros de poder judio

Manteniendo estos postulados, avancemos en el análisis de los centros de poder judío en EE.UU. y su impacto en las principales decisiones gubernamentales. La población judía está en torno a los seis millones de personas, lo que representa, aproximadamente, un 3% del total, y a pesar de su número, ejercen una notoria influencia en el proceso de toma de decisiones políticas.

Esto es debido principalmente a factores como la contribución financiera a las campañas políticas y concentración en estados clave que podrían determinar el resultado de las elecciones, la alta participación en los comicios y un alto nivel de institucionalización, con más de 500 sinagogas y 300 organizaciones nacionales.

La población se concentra en un 81% en nueve estados. Nueva York, donde vive el 9% de la población y el 18% del electorado, New Jerse, (5,5% de la población y 9,9% del electorado), Florida (4,1% y 8,2%). Massachusetts (4,5% y 8,3%), Maryland (4,3% y 8,3%), Connecticut (3% y 6,2%), California (3% y 5,8%), Pennsylvania (2,7% y 4,9%) e Illinois, con el 2,3% de la población y 3,9% del electorado.

A pesar de la concentración en unos pocos estados claves, su alto interés por participar en la vida pública le convierte en un poder cuyo peso hace que vaya aumentando de forma destacada sobre otros grupos étnicos. El 60% voto judío va al Partido Demócrata, el 10% a los Republicanos, y un 30% de indecisos, colectivo sobre el que las formaciones políticas tratan de captar a su favor. Otros factores serían, además, el creciente número de los protagonistas políticos de origen judío, y las sugerencias a uno u otro candidato, como muestras de apoyo a Israel.

La opinión pública tradicionalmente ha sido mayoritariamente pro-israelí. Un 52% se declara pro-israelí frente a un 7% pro-árabe, aunque un 63% está a favor del establecimiento de la capital del estado en Jerusalén. El punto más bajo de la popularidad decayó hasta el 32% en 1982 con las matanzas en el campo de refugiados palestinos de Sabrá y Chatila en el Líbano pero la tasa subió rápidamente en 1983 hasta el 49%. La imagen que de los árabes tiene la opinión pública es la de conflictivos, regresivos, honestos, inteligentes y, como el resto de los norteamericanos, pacientes y abnegados.

La opinión de sus líderes, en concreto políticos, burócratas, académicos, comunicadores y hombres de negocios revela que esta es más proisraelí que la del público en general. A esto debe añadirse también que hay fuertes partidarios de un pro israelismo entre los cristianos evangélicos, siguiendo la interpretación de la profecía bíblica del restablecimiento de Israel al final de los tiempos. Pero este decidido apoyo no solamente viene de ciertas iglesias evangélicas, sino también de algunos católicos como el obispo Robert Arinan, quien afirmó como un deber político y religioso de los cristianos de Norteamérica contribuir a la seguridad de Israel. Queremos pensar que el citado obispo no le pasó por la cabeza que algún día podría llevarse a cabo ataques y matanzas como los de la IgIesia de la Natividad de Belén, o si esto forma parte de la contribución tributaria a la seguridad del estado sionista.

 

El lobby contribuye a la existencia de una especial relación entre América e Israel, comparable solamente a la que mantiene EE.UU con Gran Bretaña, que tiene su origen en las raíces comunes judeo-cristianas, democracia, espíritu pionero e intereses estratégicos.

El denominado AIPAC (Comité para los Asuntos Públicos Americanos Israelíes) es uno de los más influyentes y mejor organizados de Ios lobbies de Washington. Su precursor fue el Comité de Emergencia Americano-Sionista, fundado en 1943 como Organización Sionista del lobby americano, que cambió su denominación por el de Comité Sionista Americano cuando Louis Lipsky asumió su presidencia. De nuevo en 1953 cambió su denominación por la de Comité, Sionista Americano para Asuntos Públicos y, Finalmente, por el de AIPAC en 1959, como única organización judía tras la petición del secretario ejecutivo y director fue I. L. Kenen, quien pidió que dicha organización controlara la propaganda y capacidad del denominado complejo petro-diplomático, que integraría a petroleras, diplomáticos, enviados y agentes de la CIA. Janies Forrestal, secretario de Defensa, y el equipo de arabistas del Departamento de Estado formarían una parte muy importante de este complejo organizativo.

Desde 1951 hasta 1974 estuvo Kenen al frente de la organización, siendo sucedido por Morris Amitay (1974-1980), Tom Dine (1980-1993). Neal Sher (1993-1996) Y Howard Kolir (1996). Con la llegada de Amity al poder se incrementaron los esfuerzos del lobby, que fueron llevados aun más lejos con Dine, quien llegó a hacer alarde público del aumento de ayuda a Israel, así como de la derrota de los congresistas no favorables a las tesis de Israel. En realidad el nivel de acción del AIPAC habría aumentado tanto como el interés de las clases medias americanas y de sus políticos por intervenir en asuntos concretos.

Pero esto mismo cabría decir de otras organizaciones. Los lobbies son una parte de la práctica democrática norteamericana y de su tradición política; algo que en el continente europeo hasta hace bien poco era una forma un tanto extraña de hacer política por desconocida y perturbadora para el juego democrático. Para que un lobby de base étnica funcione necesita que el público en general vaya igualmente en paralelo en sus decisiones. Pero resulta mejor, desde el punto de vista de su estrategia, que el peso específico del lobby esté en el lado del legislativo que en el propio gobierno. Por otra parte es preciso que se de una unidad de objetivos, de coherencia interna, de fuentes financieras y solidez, factores que faltan en le lobby árabe.

 

Diferencia de intereses

 

Pero el AIPAC no sólo está en condiciones de influir en el Congreso sino también en el Ejecutivo. En 1962, durante la administración a Kennedy, se llevó a cabo la mayor venta de misiles antiaéreos a Israel, seguidos en 1966 de 200 carros y algunos skyhawk; produciéndose en 1968 la conocida venta de aviones Phantom, que supuso una cuestión política muy debatida en su momento, entre otras, por las presiones ejercidas tanto por el AIPAC como por el Comité Judío-americano. Ambos partidos, el Republicano y el Demócrata, y sus candidatos presidenciales, vieron favorablemente la venta de armas a Israel, aprobada finalmente por el presidente Jhonson. Las quejas de Francia por el aprovisionamiento de armas a Israel y la falta de cooperación de la antigua URSS en la limitación de armamento, fue lo que decantó la decisión a favor de esta venta. A esto debemos añadir que la opinión pública también estaba de acuerdo. Los opositores fueron el Departamento de Estado y de Defensa, algunos congresistas y el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado: los demás parece que vieron la decisión presidencial en términos de estrategia, según lo definió el propio presidente.

Posteriormente, las ventas a Arabia Saudí en 1981 de los aviones F-15 Awaks, provocaría un fuerte enfrentamiento entre el presidente y el Comité Judío. En ambos casos el presidente saldría victorioso porque se calificó en aquel momento como un asunto que afectaba a la seguridad nacional. Aquí se vió el peso del lobby, porque en aquel momento se trataba de un reto entre el presidente norteamericano y el lobby, lo que indica el nivel de proximidad y confianza entre ambos.

En febrero de 1978, el presidente Jimmy Carter anunció la intención de su administración de vender a Arabia Saudí, 60 aviones F- 15, otros 50 a Egipto y 15 F-15 y 75 F- 16 a Israel. El AIPAC de nuevo intentaría impedir la venta pero los saudís amenazaron con comprarlos a Francia. En este caso intervinieron 25 miembros del lobby, incluyendo el secretario de Defensa Clark Clifford, el senador Fullbright y Fred Doton. Por su parte, la asociación árabe americana hizo lo propio en el Congreso a favor de la venta.

En Mayo de 1978, el Senado aprobó la venta por 54 votos contra 44, reafirmando la posición que el lobby no puede ganar en contra de lo que es un acuerdo presidencial. Mientras que el lobby perdía en estos temas justo resulta decir que no habría habido tanta oposición, o si se quiere, ninguna, si no hubiera sido por sus esfuerzos. En este sentido, hay que reseñar la enmienda Jackson Vanik, la cual condicionó la claúsula de nación más favorecida a la Unión Soviética, a la autorización a los judíos de emigrar libremente o incluso la legislación contra el boicot económico árabe contra de Israel, no habría llegado al Congreso si no hubiera estado en la agenda del lobby judío, o el memorandum EE.UU-Israel por el que se garantizaba el suministro de armas a Israel y el no reconocimiento de la OLP hasta que ésta no aceptara las resoluciones 242 y 338 y el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel como estado.

Estos ejemplos muestran la importancia y poder del lobby judío, aunque por otra parte demuestra que el presidente puede derrotar al lobby si percibe que entra en cuestiones vitales para los intereses norteamericanos.

La petición de 10.000 millones de dólares en 1991 en un plazo de cinco años llevó también a la prevalencia de la Administración norteamericana sobre los intereses del lobby, que finalmente no obtuvo más que 3.000 millones. Esta petición se debió a la emigración en masa a la que tuvo que hacer frente Israel tras la caída del bloque soviético, que llevó al entonces ministro de Interior Ariel Sharon a anunciar 13.000 nuevos asentamientos en los territorios ocupados para acoger a los emigrantes rusos. EL 6 de septiembre, el presidente George Bush padre solicitó una demora en la ayuda económica por 120 días para forzar, de algún modo, a Israel a detener los asentamientos. Los préstamos fueron presentados por el AIPAC como una cuestión prioritaria de carácter humanitario, mientras que la administración argumentó su retirada como una cuestión de seguridad en la zona.

Los préstamos fueron liberados con el Partido Laborista, bajo el liderazgo de Isaac Rabín, que ganó las elecciones y congeló los asentamientos. El papel del AIPAC salió seriamente dañado tras este incidente, ya que el Congreso y la opinión pública entendieron entonces que los intereses americano-israelíes no eran convergentes. Con ello claramente se demostraba que el AIPAC podría delimitar la política, pero no liderarla.

El poder del lobby judío se demostró, una vez más, con la llamada Ley sobre la Embajada de Jerusalem, que el ejecutivo revocaría más tarde como un acto de política irresponsable. En el Congreso, el poder del lobby israelí es más fuerte que en el Ejecutivo, donde se demuestra la conjunción de esfuerzos de los amigos de Israel con el lobby judío.

La ley sobre la Embajada de Jerusalén (Ley publica 104-45) pide la reubicación de la Embajada de los EEUU en Israel, en la ciudad de Jerusalem, puntualizando que la misma venía siendo capital desde 1950 y que era, además, la sede del presidente de Israel, el Parlamento y la Corte suprema. Recordaba la resolución concurrente del Senado de 1990 por la que se instaba a que la ciudad de Jerusalén no permaneciera por más tiempo dividida, y también la de 1992, en la que se conmemoraban los 25 años de la reunificación de Jerusalén.

En junio de 1993, 257 miembros de la Cámara de Representantes enviaron al entonces secretario de Estado Warren Christopher una carta por la que solicitaban que la Embajada norteamericana en Tel-Aviv fuera trasladada a Jerusalén. Finalmente la Ley de Jerusalén (Jerusalén Act), declaraba que la ciudad permanecería «indivisible» y debía ser reconociera como capital del Estado de Israel. Más aún, la Embajada de EE.UU debería haber sido establecida en Jerusalén no más tarde del 31 de mayo de 1999. Desde noviembre de 1995, esta disposición llegó a ser ley sin la firma del presidente, quien prefirió posponerlo para retrasar el traslado de la Embajada. Si esta disposición se hubiera completado constituiría un mayor obstáculo a añadir a los que ya existen en el proceso de negociaciones.

Recordamos que esta es cuestión fundamental por la que ambas partes mantienen posturas distantes e irreconciliables, sobre todo después de la Intifada de Al-Aqsa de otoño de 2000, en la que dicha cuestión ha endurecido mucho más la situación.

Es importante retener que un 57% de los norteamericanos estaba de acuerdo con la decisión sobre la reubicación de la Embajada, mientras que el 30% estaba en desacuerdo, mientras que el 80% estaba a favor del proceso de paz y el 60% en contra del establecimiento de un Estado Palestino con su capital en Jerusalén, porque muchos de ellos creían que el objetivo oculto de los árabes era la aniquilación de Israel.

La implicación personal del presidente resulta esencial en la formulación e implementación de la política en particular. Para demostrar la interrelación entre la toma de decisiones políticas y el lobby resultan muy clarificadoras las siguientes observaciones; Truman dio soporte al 54% de las iniciativas del lobby, Eisenhower al 55, Kennedy al 67, Jhonson al 59, Nixon al 48 en su `primera etapa y al 58 en la segunda (1973-1976), Carter al 36% y Reagan al 54%. Esto demuestra que la mayoría de los presidentes han dado cobertura a las iniciativas del lobby durante más de la mitad de su mandato.

Cuando el presidente accede a las iniciativas del lobby, aquel obtiene el respaldo en el 95% de sus iniciativas políticas, en tanto que cuando se opone en términos generales, sólo el 60% prosperan. En cambio, cuando el centro de decisión está en el Ejecutivo, el lobby obtiene el 11%, pero cuando corresponde al Congreso obtiene el 55%. Obviamente ello representa un éxito para la política del lobby. El contenido político es también significativo en la relativa influencia del lobby. Sus propuestas son estimadas en un 54% en asuntos económicos, el 22% en asuntos de seguridad y el 13% en política general.

Como conclusión podríamos decir que allí donde los intereses norteamericanos son vistos como vitales por su naturaleza estratégica o política, la influencia del lobby decae notablemente. en tanto que si estos intereses no resultan tan vitales, en asuntos económicos, por ejemplo, la influencia del lobby aumenta considerablemente.

EE.UU tiene los elementos y el prestigio suficientes para contribuir a la solución pacífica del conflicto árabe-israelí. La ayuda norteamericana resulta esencial en la transformación de las relaciones árabe-israelíes y para pasar del conflicto a la normalización. EE.UU. como superpotencia tiene la responsabilidad del respeto a todas las formas de cultura así cómo el deber de contribuir por su peso específico a llevar la paz a las regiones del planeta que se encuentran en conflicto, sin olvidar que la Unión Europea puede desempeñar sin papel crucial de alternativa política, rompiendo el creciente monolitismo de EE.UU.

 

 

Ponto de reflexão: de judeu para judeu

O extremo de fanatismo e superstição que culminou na perseguição da Humanus é apenas um caso entre milhares de outros no mundo. Outro desses extremos é evidenciado pelo texto abaixo, de autoria da assim denominada "Associação dos judeus ultra-ortodoxos da grande Nova Iorque". Se ao invés de terem ficado procurando pêlo em ovo nossos acusadores tivessem se incumbido de avaliar o conteúdo desse texto, aí então a questão poderia ter ficado em família, e não teriam vindo molestar quem está pagando para trabalhar no sentido de trazer a todos uma série de esclarecimentos através da divulgação de verdades históricas irrefutáveis capazes de convencer até mesmo uma toupeira, sendo que para isso seria necessário, única e exclusivamente, que ela soubesse ler e se desse ao trabalho de fazê-lo.


Carta aberta da associação dos judeus
ultra-ortodoxos da grande Nova Iorque


Nós somos uma nova organização representando judeus ultra-ortodoxos da grande Nova Iorque, a qual, nos próximos meses, despertará e sensibilizará o público americano a respeito das maquinações dos sionistas e judeus seculares que vivem em nosso meio. Nós temos como objetivo destruir a reputação daqueles judeus perversos porque é um mandamento da Torah (mitzvah ) difamá-los e degradá-los.
NÓS NOS TORNAREMOS A MAIOR ORGANIZAÇÃO NOS EUA EMPENHADA NA LUTA CONTRA OS MALES DO SIONISMO. NOSSO PRÓXIMO BOLETIM POR E-MAIL, COM 6.000 PALAVRAS, DETALHARÁ OS NOMES E A EXTENSÃO DO ENVOLVIMENTO DOS JUDEUS SECULARES EM FRAUDES, CORRUPÇÃO, ESPIONAGEM E PORNOGRAFIA NOS PAÍSES OCIDENTAIS.
O mais ilustre líder hassídico do século XX, o Grande Rabino de Satmar, Rabino Joel Teitelbaum, de abençoada memória (zeicher tzadik livracha ), tinha um ódio indescritível aos sionistas e profetizou que o amaldiçoado Estado sionista seria um dia destruído. Nós estamos vendo agora sua sagrada predição realizar-se. Apesar de o exército de Israel ter as armas mais poderosas e sofisticadas do mundo, os palestinos, com suas armas simples e bombas incendiárias, estão golpeando severamente os soldados israelenses. Além do mais, os incessantes ataques da guerrilha palestina dentro de Israel aleijaram a economia israelense e causaram o quase colapso da sociedade israelense.
O Sionismo é não apenas a antítese do Judaísmo fiel à Torah, mas também um câncer da humanidade. Ou os sionistas destroem os judeus e o Judaísmo, ou os judeus ultra-ortodoxos erradicam o Sionismo. Vá ao site www.jewsnotzionists.org. A nossa sagrada Torah nos ordena exterminar todos os homens, mulheres e crianças da nação de Amalek. A nossa sagrada Torah nos ordena exterminar todos os homens, mulheres e crianças das sete nações da Terra de Canaã. A nossa sagrada Torah nos ordena exterminar todos os homens e mulheres de Midian. Os sionistas são os inimigos de Deus de hoje.
Amaldiçoados são também os judeus seculares que não comem comida estritamente kosher , que não observam o sabbath , não estudam diariamente o sagrado Talmud, cujas mulheres casadas não cobrem suas cabeças com lenços ou perucas (sheitels ) e cujos filhos vão para universidades onde estudam assuntos heréticos.
Nos próximos meses nós tornaremos públicos muitos fatos lamentáveis sobre os judeus seculares nos meios de comunicação em massa americanos. Aqui estão apenas alguns exemplos:
Eles são líderes mundiais em espionagem, em venda de pornografia e fraudes: os espiões atômicos Rosenberg na década de 1950; Al Goldstein, editor da revista Screw em Nova Iorque; Robert Maxwell, o fraudador na Inglaterra; Milken e Boeski nas fraudes do mercado acionário na década de 1980; Fastow no escândalo da Enron em 2002; a enorme fraude corrente dos assessores de impostos em Nova Iorque por Albert Schussler, Alan & Joel Edelstein, etc., etc. Os judeus seculares são, de longe, os principais fraudadores e sonegadores de impostos deste país.
Nós estaremos despertando as comunidades negra, hispânica e de brancos pobres dos EUA para o fato chocante de que eles estão empobrecidos em mais de 100 bilhões de dólares porque todo esse dinheiro foi enviado pelo governo americano para os sionistas em Israel nos 30 anos passados, e não para eles.
Os judeus seculares em Israel nem sequer são lutadores, mas covardes e fracotes. Eles nunca produziram um único atleta de primeira linha nas Olimpíadas. Eles têm a mais alta percentagem de pessoas míopes no mundo (vejam quantos soldados usam óculos). Eles agora têm de importar centenas de milhares de gentios russos para lutar em seu exército. Similarmente, os péssimos times de futebol de Israel têm de importar craques gentios para jogar por eles.
Os judeus seculares têm, fisicamente, o coração mais fraco de todos os povos. Em 1967 e 1968, o Dr. Cristian Barnard fez o primeiro e o segundo transplantes de coração do mundo em Louis Washkansly e Philip Blaiberg na África do Sul. Ambos eram judeus seculares. Quais eram as chances de isso acontecer quando havia cerca de 10 milhões de judeus seculares entre bilhões de gentios em 1967?
Duas das mulheres mais desprezíveis nos EUA de hoje são duas megeras judias. Leona Helmsley, que casou-se com um magnata imobiliário gentio e herdou sua fortuna, é conhecida como "a rainha da maldade" devido a seu comportamento maldoso com seus empregados. Ela também foi condenada por fraude. Surpresa: a outra virago judia é Marjorie Knoller, que atualmente está sendo julgada em San Francisco porque seus dois cães ferozes mataram uma vizinha. Testemunhas acreditam que a morte não foi acidental. Basta olhar no rosto de Knoller que não se verá nele nenhum sinal de compaixão.
A causa direta e imediata dos ataques de 11 de setembro foi Bin Laden, que enviou seus terroristas para atingir alvos americanos. A causa que é a raiz última, contudo, foi a existência do Estado sionista de Israel, sua horripilante perseguição aos palestinos, e a relação especialmente próxima entre os EUA e Israel, que gera o ódio a nosso país entre os 1,2 bilhões de árabes e muçulmanos em todo o mundo (sem a colossal ajuda financeira que Washington dá a Tel Aviv a cada ano, o Estado sionista teria entrado em colapso há muito tempo.

 

Nós temos falado com líderes árabes e palestinos e os temos aconselhado a se unirem, pondo de lado as suas muitas diferenças, para confrontar o inimigo comum sionista. Ao mesmo tempo, os árabes têm de juntar-se com todos os outros países islâmicos para denunciar e combater os sionistas. Os povos árabes deveriam isolar completamente os líderes loucos do Iraque e da Líbia, Saddam Hussein e Gaddafi, e alimentar uma relação de profunda amizade com os Estados Unidos, a única superpotência mundial.
O exposto acima é apenas uma pequena amostra. Nos meses vindouros, nós exporemos milhares de fatos repulsivos sobre os judeus seculares e os sionistas nos meios de divulgação americanos.
Nós também atacaremos ferozmente os comentários falsos e malignos sobre a Torah, disseminados por rabinos conservadores e reformistas. Todos os rabinos ultra-ortodoxos proíbem estritamente a leitura de qualquer coisa do lixo que eles publicam. De acordo com a lei judaica (halacha ), seus "rabinos" são hereges (apikorsim ) e ofendê-los é uma mitzvah.
Recentemente, os judeus seculares coroaram um novo herói morto para eles, o repórter Daniel Pearl do Wall Street Journal. Que idiotice! O simples fato de que ele tenha declarado "Eu sou um judeu" antes de ser decapitado não faz dele um santo judeu. Ele não morreu como um mártir do Judaísmo (al kiddush Hashem ). Ele era simplesmente um judeu não praticante, pecador, que está queimando no fogo do inferno (gehinom ).

 

Revista humanus
Reação à ignorância
2003-02-19


Tags: globalismo, capitalismo, conspracion, finanzas, sionismo

Publicado por cultural-thule @ 23:22
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