Solo pude hablar personalmente en tres ocasiones con Léon Degrelle,
pero fueron suficientes para captar su extraordinaria personalidad, que
se hallaba en las antípodas de lo que se llama un político profesional.
Aunque era un gran orador, no hacia uso de los artificios de la
oratoria clásica. No los necesitaba. Le bastaba con una lógica tan
sencilla como convincente, adecuada para toda clase de públicos.
Tuve la oportunidad de asistir a dos conferencias suyas en un local de
la desaparecida CEDADE, a finales de la década de los setenta del siglo
pasado.
Recuerdo especialmente una charla suya, sobre el tema de los
regionalismos europeos. En aquella época se estaba gestando la
autonomía de Catalunya, que, según los patentados patrioteros de la
entonces denominada Alianza Popular iba a "romper España", a "enfrentar
hermanos con hermanos", y demás manidos topicazos, con los que sus
sucesores del Partido Popular iban a continuar machacando los oídos de
sus tan crédulos como deliberadamente ignorantes sucesores.
Léon Degrelle era de nacionalidad belga. Pero Bélgica no era mas que un
invento, un parto ex nihilo, generado por Inglaterra en 1831, al
desgajar la parte flamenca al sur de Holanda y añadirle la porción
francófona llamada Valonia. La sutil inteligencia de Londres debilitaba
así un peligroso rival y creaba un agradecido satélite en el continente
al cual le atribuía el puerto de Amberes, el más importante del norte
de Europa. El nombre del país se derivaba de las antiguas tribus -los
belgas - que habían habitado aquella zona muchos siglos atrás.
Léon Degrelle se consideraba -porque lo era - un valón. La unidad que
el comandó en el Frente del Este era una denominada Legión Valona, a
pesar de no sustentar ningún tipo de prevención contra los flamencos.
Incluso el origen de su movimiento político, REX, se fundamentaba en la
unión de las dos principales fuerzas sociales, étnicas y políticas de
Flandes y Valonia.
Volviendo al tema de la muy recordada conferencia de Degrelle en
Barcelona, solo cabe decir que, si viajando en el tiempo, la escucharan
determinados epígonos de la "Unidad de Des(a)tino en lo universal" y
desconocieran la identidad del orador, inmediatamente lo calificarían
de "rojo-separatista".
Sin embargo, nada mas alejado de la realidad. Léon Degrelle era un
nacionalsocialista de la cabeza a los pies. Conocida es la frase de
Hitler según la cual, de haber tenido un hijo hubiera deseado que se
pareciera a Degrelle. Pero, además, Degrelle era un adicto a las tesis
de la "Europa de las Patrias Carnales", tal como fuera definida en la
Asamblea de Charlottenburg, presidida nada menos que por el
Reichsführer SS Heinrich Himmler, a principios de 1944. en efecto,
aquella incomparable SS, tanto la "Waffen", como la "Allgemeine", ya
contaba, en aquella época con mas de un 40% de no-alemanes, otro tanto
de alemanes, y un 15 a 20% de "Auslandsdeutschen" es decir, de
descendientes de alemanes nacidos en el extranjero,. Basta con leer los
libros de Saint-Loup (1) o de Jean Mabire narrando las gestas de los SS
nórdicos, occitanos, bretones, noruegos, valones, flamencos, en el
Frente del Este.
Degrelle como Mabire, Saint-Loup, Frannwitz, y tantos mas, sabiéndolo o
no, luchaban por una Europa REAL, y, por cierto, tal fue el titulo
("L'Europe Réelle") del primer periódico paneuropeísta publicado en la
post-guerra por otro superviviente de las estepas rusas, el valón
Jean-Robert Debbaudt.
En Charlottenburg se edito incluso un primer boceto de mapa de la
"Europa de las Etnias", en el que se hacia tabla rasa de las fronteras
estatales artificiales, producto muchas veces de guerras de rapiña,
cuando no de bodas dinasticas, con lo que los pueblos y etnias enteras
eran objeto de cambalaches entre media docena de familias, Habsburgos,
Borbones, Saboyas, Battenbergs, Romanoffs…mientras tanto, el gigante
chino se despertaba en Oriente, y en Occidente una joven republica
redentora de enormes riquezas se perfilaba como una nueva
super-potencia mundial.
La visión política de los hombres de Charlottenburg comprendía que
Europa solo era viable aplicando la vieja formula, del refranero
castellano "cada uno en su casa, y dios en la de todos".
El mapa de Charlottenburg fue reproducido por Saint-Loup en su libro
"Les SS de la Toison d'Or". Todas las patrias carnales de Europa
dispondrían de un autogobierno interno total, mientras que la política
exterior y las finanzas estarían desde la capital federal europea,
Viena.
Recuerdo como Degrelle se indignaba al enumerar las limitaciones de la
entonces "Comunidad Económica Europea", la Europa de los estados,
preconizada por el General De Gaulle. Decía que todos los "socios del
club" solo concebían Europa como una vaca lechera. Todos pensaban en
que podían obtener de Europa; nadie en lo que podía aportar. En cambio,
se entusiasmaba cuando hablaba de la Europa que hubiera podido ser si
la suerte de las armas no hubiera resultado adversa. Afirmaba que un
día u otro Europa se haría, desde el Mar del Norte hasta Vladivostock.
Seria la primera -y única - potencia mundial. La alternativa, es decir,
la que existía cuando nos hablaba, era una Europa sin ilusión y
destinada a ser un satélite de Estados Unidos y, por elevación, de los
poderes tácticos imperantes en Wall Street.
Los hechos, por desgracia, le están dando la razón. En la actual
Europa, cuanto mas crece su extensión, más se le acumulan los
problemas, algunos de los cuales parecen insolubles: la inmigración
incontrolada, las rivalidades inter-estatales, las corruptelas de los
profesionales de la política, la ausencia de una política exterior
propia y, sobre todo, la falta de un verdadero entusiasmo paneuropeo.
En resumen, a LA EUROPA RAL, LA EUROPA DEL AMOR FRATERNO ENTRE NUESTROS
PUEBLOS, de Lèon Degrelle y los hombres de Charlottenburg, se ha puesto
la contrafigura actual, definida tiempo ha como, "un matrimonio de
convivencia no consumado". Pero en política lo mas necio es la
desesperación, y precisamente lo obviamente desastroso de la actual
situación permite esperar que, por la Ley del Eterno Retorno aparezca
un grupo de hombres que, unidos en torno a la idea de la Europa Real,
hagan posible un nuevo amanecer.
Joaquín Bochaca
NOTAS:
(1) Pseudónimo de Marc Augier (1908-1990). Oficial de las SS, director
de la revista "Devenir" de la Division Charlemagne de las Waffen-SS y,
tras su paso por la Academia SS de Hildensheim, miembro de la Oficina
Política de las SS.
Articulo publicado en la revista "Nova Europa", numero 3, verano 2006.