Educacion.
Juventud, Educación y Futuro.
La juventud es nuestro futuro. En todo pueblo la esperanza la salvaguarda su juventud. Es ella la portadora de los valores e ilusiones de su nación. El hombre fluye entre generaciones pero el poso de un pueblo vive, se desarrolla, avanza , crece y se forja en su juventud. Debe, pues, el Pueblo, la Nación y al fin el Estado preocuparse muy mucho de esta juventud. Ella es el futuro. En ella estarán las riendas de la nación a través del Estado. Será esa juventud la que, cuando las fuerzas y la edad hagan ceder puestos a los que, con justicia o sin ella, gobiernan actualmente, según su calidad, intente guiar bien o mal el difícil timón de un pueblo.
Estando así el destino de un pueblo íntimamente ligado a su juventud deberíamos pensar que es su educación, su instrucción un asunto de máxima importancia para los dirigentes de cada Estado.
Nosotros, racistas, sabemos que la educación es primordial, esencial. Y por ello, sumar su ventajas a las que biologicamente nos son dadas, debe ser una obligación gustosamente aceptada. Tenemos el mejor material. Es una explosión pidiendo ser encendida. Unos hijos sanos y fuertes en su naturaleza y en su espíritu. Que engrosen esa prometida juventud depositaria de valores, proyectos, ilusiones encarnadas en sus dirigentes dependerá de su formación. De que cualidades y como desarrollarlas debe ser el objetivo de padres y centros de educación. Este debería ser , en principio, el objetivo de la Educación. Complementar, desarrollar y descubrir las cualidades y calidades de cada individuo. En un entorno natural y armónico, donde el deporte y las artes canalicen la educación al cuerpo y al espíritu en el tan solicitado mens sana in corpore sano.
Esa Idea, tan griega como bárbara, es el ideal sobre el cual deberían girar los esfuerzos y actuaciones de la Educación que el Estado debe ofrecer sin gasto alguno a cualquier ciudadano que cumpla o haya cumplido con sus deberes de conciudadano.
En el día de hoy ninguno de nosotros, cuidadanos, decidimos de una forma directa y con resultados apreciables sobre la educación de nuestros hijos. En el día de hoy se mantiene dada por el Pueblo, constituido en Nación, al Estado una confianza que permite a la Educación del Estado decidir unilateralmente cualquier criterio, importante o no, sobre como y con que material educar a nuestros hijos.
El Estado educa a nuestros hijos por la
confianza que hemos depositado en él. En el caso que nos
ocupa, España y los españoles a principios del Siglo
XXI, la Idea de estado nacional y soberano se ha visto contagiada con
la idea que el universalismo financiero de este siglo y sus
titiriteros ocultos entre las bambalinas de sus cotizaciones, nos ha
diseñado con precisión y crueldad, : el globalismo
(ayer se llamaba marxismo), la Nueva Religión, que ya ha
convertido a estados nacionales y soberanos en autenticas
franquicias.
Y como es habitual en las franquicias el material es
malo y la forma de aplicarlo pésima aunque en la apariencia
queda vendible por lo poco exigentes que somos y nos dejan ser.
Resultando la educación una máquina de aplastar
virtudes, desarrollar vicios, donde la picaresca es la asignatura por
excelencia y donde, salvo honrosas excepciones, se procura, de nuevo,
la Ley del Mínimo Esfuerzo.
Vivimos unos tiempos académicos
donde pasar sin hacer ruido y sin dejar constancia es la tónica
habitual deseada y cultivada por nuestra juventud.
Para intentar saber por qué la juventud ha llegado a tales extremos de indiferencia hacia ellos y hacia su comunidad sería necesaria una reunión de talentos que diseccionaran el pasado del cual son producto además de finos y sutiles analistas de este globalismo que nos envuelve para pesar de muchos.
Nuestros jóvenes se han encontrado desde niños asaltados por los diseñadores de nuevos mercados que han visto en ellos un potencial de consumo hasta hace poco desconocido y que mantiene una linea ascendente sin fin que ellos provocan. Están utilizando con nuestros hijos las mismas reglas de mercado que se aplican en cualquier técnica de venta. Son estos diseñadores de mercado, sostenidos por las multinacionales, los que moldean las opiniones y gustos de los jóvenes (y de los mayores, pues no es este un fenómeno exclusivo en la juventud), creando así unas expectativas en ellos inalcanzables e innecesarias.
Tenemos una juventud sin objetivos más allá de tener dinero, reconocimiento y diversión, mucha diversión. Hemos permitido que así crezcan y se les forme , pues como en estos tiempos en los que política es todo, para la juventud educación lo es todo. Hoy un joven se informa y se educa frente a las pantallas de su televisión o de su ordenador. La calle y sus amigos son educadores infatigables en los que se deposita toda confianza. El papel de un padre y de una madre, en la mayoría de los casos, ha quedado relegado a fines de semana raquíticos y propinas desmesuradas para compensar la falta de tiempo que se les dedica. Dejando todo el peso de su formación moral e intelectual a instutuciones más preocupadas de su rentabilidad, imagen y futuro que en formar adecuadamente a nuestros jóvenes.
Muchos de los programas de estudios de nuestras hijas e hijos así como la mayoría de sus textos son verdaderos despropósitos. Hemos pasado, en palabras que Unamuno refería a otra generación, de analfabetos a alfabetos, es decir de no saber leer , a leer tan sólo y machaconamente la linea editorial que ahora impera.
Los educadores, los profesores protestan y nos avisan. Poco, pero lo hacen y doy fe de ello. Pero ni los educadores ni los padres por separado podremos enfrentarnos al monstruo del globalismo que quiere a nuestros hijos ignorantes y corruptos. Tanto unos como otros, padres y educadores, debemos unir nuestras fuerzas en un objetivo común : educar a nuestros hijos desde y en unos valores que ahora nos son lejanos o desconocidos. Debemos exigir a nuestros gobernates una educación saludable y rica, libre de adoctrinamientos consumistas y propios de esta decadencia de la que protestamos pero que en mayor o menor medida toleramos. Pero para ello antes debemos cambiar nosotros. Un cambio profundo y sincero, un cambio desde el convencimiento de que nuestra juventud es el futuro deseado y de que por ello todo planteamiento de futuro que no se base en la idea de que para un Siglo mejor necesitamos no una mejor juventud, sino la mejor juventud es fútil. Para llegar a esa mejor juventud un paso inevitable y fundamental es su educación.
Padres, profesores y alumnos deben unirse en unos mismos objetivos. Pues hoy todo el que no es verdugo es víctima y tanto unos como otros estamos en el mismo barco. Un barco asaltado que intenta mantener una dignidad por encima de su linea de flotación.
Nuestros hijos, nuestra juventud, merece y es capaz de mucho más que de ser educada en el Pensamiento Único y políticamente correcto de tibiezas y medias verdades que reciben.
En estas pocas letras no hemos hablado de asignaturas, de materias que se imparten, ni de los problemas de los profesores al enfrentarse a una juventud que no es otra cosa que el reflejo aumentado de su comunidad, ni de esas nuevas escuelas e institutos globales donde en una misma clase se pueden oir tantos idiomas como alumnos tenga, ni de el malsano ambiente que se respira en algunos centros de enseñanza, ni de que, todavía y parece que por siempre jamás, con dinero se puede conseguir una educación mejor y diferente, ni siquiera de las también malsanas relaciones entre los mismos alumnos. Menos aun tratar de las relaciones padres-hijos. No era el motivo de estas pocas letras. Pretendemos, pretenciosos que somos, que padres, profesores y alumnos reflexionen y si ello es posible que en este estado lleguen al menos a plantearse que un pueblo con una juventud vendida al por mayor en grandes almacenes de productos made in china no garantiza ni un futuro mejor ni una comunidad satisfecha de si misma. Y en el momento en el que nos encontramos, comenzando con el estruendo de bombas y anuncios de publicidad, que son igual de caros y destructivos, el Siglo XXI, aun podemos estar a tiempo de que seamos nosotros, el pueblo, los que decidamos en esta tiranía demócrata, que es nuestra juventud el futuro que necesitamos y queremos. Y por ello será su educación el primer paso a dar con la fuerza y decisión de un gigante, por encima de intereses corporativos o innecesarias globalizaciones que nos ahogan como individuos y como comunidad racial , espiritual y cultural. La juventud y su educación son la asignatura pendiente del Futuro, siempre que queramos tener uno propio e independiente en el que reconocernos y no vivir de prestado en el futuro que otros nos quieren imponer para su propio beneficio.
(Es preciso por los
tiempos en que vivimos hacer un breve recuerdo de que es un ciudadano
y que no lo es. Un ciudadano es el que nacido en la tierra en la que
nacieron sus padres y su familia, se asemeja cultural y racialmente a
sus conciudadanos con los que comparte unas metas sociales conjuntas
en el entorno de su pueblo y cultura. Un ciudadano cumple los
requisitos de nacionalidad y pertenecia a la raza predominante.En
palabras de Adolf Hitler: “En consecuencia es la Raza y no el
Estado, lo que constituye la condición prevía de la
existencia de una sociedad humana superior&rdquo
.
Tags: Educacion



